Abel Aguilar, sangre caliente y cabeza fría

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Los aficionados de la liga francesa están familiarizados con las paradas de David Ospina, portero del Niza desde 2008; y llevan desde el verano europeo de 2013 deleitándose con los pases de James Rodríguez y con los goles de Falcao. Suficiente para tener una buena muestra del talento de Colombia, una de las tapadas de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™… Pero además, Francia ha descubierto últimamente otra baza de los Cafeteros: la combatividad y el sentido del sacrificio, encarnados de maravilla por Abel Aguilar.
Tras aterrizar en el Toulouse de puntillas, lejos de las mediáticas llegadas al Mónaco de sus dos compatriotas, el centrocampista no tardó mucho tiempo en labrarse un nombre en laLigue 1. Apenas dos partidos; lo que tardó en medirse al París Saint-Germain… y en fajarse con Zlatan Ibrahimovic. “Forma parte del juego; da igual el nombre, la carrera y el palmarés de mi rival. En la cancha, eso no me interesa”, explicó a FIFA.com el colombiano que, anteriormente, ya había tenido un par de rifirrafes con un tal Lionel Messi, con su selección en 2011, y con el Deportivo de la Coruña frente al FC Barcelona el año pasado. “Siempre juego con las mismas ganas; ya sea Messi, Ibrahimovic o quien sea el que esté enfrente. Hay que demostrar que estoy ahí y que, en todo momento, lo daré todo en cada balón para ayudar a mi equipo”.
Eso podría bastar para definir al personaje, pero estaría lejos de la realidad, pues Aguilar es tan agresivo en el terreno de juego como amable fuera del mismo. “Es mi estilo, y si tuve un roce con ellos es porque era lo que había que hacer en ese lance del juego”, precisó, casi disculpándose. “Son situaciones que pasan en cada partido, pero se quedan en la cancha y, después del encuentro, no tengo ningún resentimiento. Ya está olvidado”, añadió el volante que, además de su garra y su hambre de victoria, ha aportado fluidez al juego colombiano.
Un puesto de responsabilidad
El medio centro no fue ajeno al hecho de que Colombia fuese una de las selecciones más espectaculares de las eliminatorias sudamericanas para Brasil 2014, si bien él acepta de buen grado permanecer en la sombra. “El trabajo colectivo es importante, y saber que mis esfuerzos le sirven al equipo resulta gratificante”, aseguró desde su posición por delante de la defensa, donde su técnica y su visión de juego le permiten igualmente participar en las labores constructivas. “Sé que en este puesto se te ve menos, pero hay que asumirlo. Es un puesto de responsabilidad, importante para el equilibrio del equipo. Si lo hago bien, ayudo a mi equipo. En caso contrario, pongo a mis compañeros en dificultades. En este puesto no se puede pensar a nivel individual”.
Sin embargo, a uno le costaría reprochárselo a Aguilar si, a sus 29 años, decidiese buscar la satisfacción personal tras pasar toda una carrera superando dificultades. Desde una liga colombiana ganada en 2005 con el Deportivo Cali, y un Campeonato Sudamericano Sub-20 ese mismo año, rara vez ha conocido la gloria. “Es algo que echo de menos, ganar trofeos”, admitió un jugador que fue objeto de cinco cesiones desde su llegada a Europa en 2005, a un Udinese en el que nunca se afianzó. “Espero tener pronto la posibilidad de luchar por títulos, porque he luchado mucho por la permanencia estos últimos años”.
Su carrera internacional presentaba hasta ahora una falta de éxitos similar, con dos campañas mundialistas infructuosas en 2006 y 2010, y unos comienzos difíciles. Tras debutar en 2004 con apenas 19 años, Aguilar tuvo que hacer frente a las críticas que no lo consideraban todavía apto para vestir la camiseta amarilla. “Es normal. Cuando debutas con la selección, siempre es una situación delicada, porque te observan con más atención”, recordó, aunque sin amargura. “Pero las ganas y la entrega que pongo en cada partido y en cada entrenamiento hicieron que cambiasen de opinión. Hoy, después de tantos esfuerzos, estoy legitimado en la selección; mi posición en el grupo está consolidada”.
Trabajo y humildad
El plantel cafetero, por cierto, necesitará que respondan sus otras figuras si tuviese que prescindir de su goleador fetiche Falcao, que sigue siendo duda. Pero si el Tigre tuviese que renunciar, Aguilar rechaza cualquier tipo de alarmismo. “Falcao es una referencia, un excelente jugador, muy importante para el equipo; pero nuestro trabajo y nuestra progresión se producen gracias a un colectivo, que ha hecho las cosas bien hasta ahora”, recalcó el 41 veces internacional con Colombia. “Todos esperamos que esté presente, pero sería un error pensar que somos menos fuertes sin él. Debemos convencernos, y convencer a nuestros rivales, de que todo aquello de lo que somos capaces, lo somos como equipo”.
Los rivales son Costa de Marfil, Grecia y Japón, en un Grupo C donde Colombia es cabeza de serie y –lógicamente– favorita. Una condición de favorita que ya tuvo en Estados Unidos 1994, con una generación excepcional liderada por Carlos Valderrama, Adolfo Valencia o Faustino Asprilla, quienes hicieron soñar a Aguilar…y decepcionaron a todo un país quedando apeados tras la primera fase. “Las experiencias del pasado deben sernos de ayuda; tanto ese Mundial como el de Francia 1998”, anticipó Aguilar, admirador de Pep Guardiola en el pasado, y de Xabi Alonso hoy. “Todo el mundo veía a Colombia llegando muy alto con una generación excepcional. Tal vez los jugadores también tuvieron fe. Pero a pesar del talento, sin trabajo y sin humildad se pueden sufrir desilusiones. Pienso que nosotros estamos a salvo de esa situación; tenemos un grupo humilde, y que ha trabajado mucho”.
Y como todo trabajo merece una recompensa, Aguilar y Colombia esperan impacientemente el momento de cosechar los frutos…

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