Acuerdos de paz con las Farc. ¿Un feliz cumpleaños?

Por: Santiago Zambrano Simmonds –
zambrano_santiago@hotmail.com

– Cualquier ciudadano extranjero debe quedarse sorprendido de ver las actitud de las tres ramas del poder respecto a los acuerdos de paz firmados con las FARC, que terminó una guerra que el Estado en más de cincuenta años no pudo acabar y que dejó más de 200.000 muertes y más de 6.000.000 de personas desplazadas. Me explico:

En el Congreso:

Con seguridad ese ciudadano encontraría inexplicable que el mayor contradictor del proceso de paz sea un expresidente, Álvaro Uribe, quién en pleno ejercicio de su mandato en el año 2.006 cuando le preguntaron sobre un eventual proceso de paz con los grupos armados durante su gobierno dijo: “El país tiene que estar preparado, si se da un proceso de paz para hacer unos cambios en el ordenamiento jurídico, que seguramente van a tener que estar en el nivel constitucional, y eso empieza a crear la necesidad de una asamblea constituyente, para ese momento, que tendría que ser previa dejación de armas”, y quien además, con los años se comprobó, en su gobierno se quiso tener acercamientos con las Farc ofreciéndoles curules en el Congreso, la promesa de no extradición, amnistía, indulto, despeje y cese bilateral.

¿Cómo le explicaríamos a ese ciudadano que lo obtenido por las Farc en los acuerdos, es inferior a lo ofrecido por él? ¿Acaso es porque él no firmó dichos acuerdos y si lo hizo su sucesor, que a propósito también fue puesto por él?

Por otro lado, le causaría hilaridad ver todas las trapisondas que se están haciendo en el Congreso en el trámite de la Justicia Especial de Paz (JEP). Están tratando de coger de rehén al gobierno Santos, que en su ocaso perdió las mayorías y así lograr beneficios de cara a la próxima contienda electoral. Con seguridad lo que más le sorprendería es ver como el coequipero principal de éste gobierno y vicepresidente hasta hace menos de un año, Germán Vargas Lleras, en una burda politiquería de un momento a otro y después de siete años de disfrutar las mieles del poder…cambió su parecer.

En el Ejecutivo.

Lo que se ha demostrado en los avances, es que éste gobierno jamás se preparó para la paz, pareciese que Santos quiso deslindarse de Uribe a través de éste proceso, le cuajó, se tomó la foto, pero nada más.

Al cumplir el año quienes más han cumplido los acuerdos son las Farc, dejaron y entregaron las armas, se desmovilizaron y se concentraron; en cambio de parte del Gobierno ha habido más incumplimientos pues a esta fecha la Justicia Especial de Paz (JEP) no arranca; la restitución de tierras tampoco, pues de 65.361 predios solicitados solo se han devuelto el 7%; en infraestructura, de los 2.500 kilómetros de vías terciarias, sólo se han adjudicado obras en 9 municipios; escasean los proyectos productivos y de reinserción; aún faltan por desminar 292 municipios; la erradicación de cultivos ha sido lentísima; la presencia del Estado es precaria en las zonas despejadas por las Farc lo cual ha hecho que caigan bajo el control de bandas criminales y por último, es peligroso que el gobierno empiece a tratar a los desmovilizados como limosneros.

En el Judicial

Con seguridad ese ciudadano del mundo encontraría inexplicable la actitud pusilánime de la Corte Constitucional que por quedar bien con todos en el trámite de constitucionalidad de los acuerdos, dejó múltiples aristas e hirió de manera grave la fase de implementación, desnudando así la tradicional posición ecléctica de Colombia, quien se ha caracterizado por dar tumbos dependiendo del acontecer y modas internacionales.

Por ejemplo no entendería, que a sabiendas que la experiencia histórica dicta que el primer paso para la reconciliación y la garantía de no repetición es precisamente contar la verdad y pedir perdón, la Corte haya excluido la vinculación de terceros en la JEP cuando la realidad es que aquí en Colombia muchas personas se vincularon al conflicto indirectamente, fue mucha la corrupción, la intromisión de políticos tanto a favor del paramilitarismo como de la guerrilla, fue mucha la gente que traficó armas, que vendió elementos para la guerra, entre otros. Con ese fallo condenó a que nunca se sepa la verdad de muchas cosas.

Finalmente se preguntará sobre las aptitudes aritméticas de los colombianos pues solo sumando y restando los beneficios son evidentes. ¿Qué le conviene más a la sociedad, el costo en vidas o tener un puñado de congresistas de las Farc que no pueden hacer mayoría numérica en el Congreso? o desde el punto de vista económico ¿qué cuesta más, el sueldo de esos congresistas o unas fuerzas armadas de más de 350.000 hombres?

Lo único que le podría decir a esa persona es que Colombia está plagada de líderes egoístas, poco patriotas, cuyo único objetivo es perpetuarse en el poder a costa de lo que sea y a través de cualquier medio. También le diría que el país debería evolucionar hacia algo distinto donde las personalidades sean líderes positivos y que no deberíamos escatimar esfuerzos para la implementación de los acuerdos a sabiendas que es posible que se cometan errores y que tal vez se sacrifiquen sacrosantos puntos jurídicos, pero tal como dijo Uribe versión 2.006: “El país tiene que estar preparado”.

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