Caldono, un territorio marcado por el conflicto que ahora le apuesta a la paz.

Caldono es uno de los municipios con más ataques guerrilleros en las historia del país. 67 tomas guerrilleras y tres atentados con carro-bomba dejaron una huella imborrable en su población. Hoy, tras la firma del Acuerdo con las Farc, una de las 26 zonas veredales se construye en ese territorio, donde la población y la guerrilla son partícipes de la paz.

 Caldono, un territorio marcado por el conflicto que ahora le apuesta a la paz.

En el departamento del Cauca se encuentra ubicado el municipio de Caldono, que cuenta con cerca de 32.800 habitantes y siete resguardos indígenas. Con 67 tomas guerrilleras este municipio es considerado el segundo territorio nacional con más ataques perpetrados por la insurgencia en la historia del país.
En este municipio se halla la vereda Pueblo Nuevo, una de las Zonas Veredales destinadas por el Gobierno para la concentración de los guerrilleros del frente ‘Jacobo Arenas’ de las Farc, como parte del proceso de dejación de armas que se efectuará durante 180 días.
Sin embargo, en este mismo territorio se encuentra toda la población que por años fue víctima del conflicto armado y que ahora ve con optimismo cómo los integrantes de las Farc están siendo partícipes de la paz.
Eolivares Chocué es un habitante de Pueblo Nuevo que se dedica a la agricultura y espera que “con esta paz, ojalá, haya mejor vida para mi familia”.
“También que no pase así, que los habitantes vivían asustados. Ojalá que mejore y que vivan sin dificultades, sin temor. Y eso favorece mucho a la familia, a la comunidad’, dice.
Por su parte, Jeremías Peña, otro poblador, señala que uno de los enfrentamientos que más recuerda fue cuando un día “iba entrando a Caldono, cuando un ataque más o menos de día, al lado y lado, plomo pa’allá, pa’ acá. Y me tuve que meter por debajo de una alcantarilla. El combate duro ocho horas (…) y yo tuve que aguantar eso, en la guerra es duro eso’, comenta.
Así viven ahora las Farc
Todos los días a las 7 de la mañana es el primer llamado para los guerrilleros, quienes forman y esperan a que uno de los comandantes del frente ‘Jacobo Arenas’ designe las tareas que cada quien hará durante el día.
Algunos guerrilleros se levantan a las 2 de la mañana para preparar el desayuno de sus compañeros, que en ocasiones es algo de proteína y una porción de arroz.
Cuando los alimentos están listos, cada uno toma una taza plástica y pasa por su ración, come y se dispone a organizarse por grupos para estudiar los acuerdos. En estas reuniones una persona encabeza la lectura y los demás escuchan atentamente y hacen las preguntas que crean necesarias para salir de dudas.
Mientras tanto, los encargados de la cocina pelan y pican los alimentos para preparar el almuerzo de los cerca de 350 guerrilleros que habitan esa zona veredal.
Luego de almorzar, los guerrilleros pasan el resto de la tarde arreglando y acondicionando sus cambuches. Otros se dedican a jugar futbol, parqués o cartas.
Cerca de las 3 de la tarde los cocineros comienzan a preparar la cena, que por lo general está lista cuando cae la tarde. Los guerrilleros se reúnen a comer y posteriormente cada grupo se va a su cambuche a descansar.
El sentir de los guerrilleros
Uno de los comandantes del frente ‘Jacobo Arenas’ cuenta que nació en Medellín e ingresó a la guerrilla a los 15 años y lleva bastantes años en las tierras del Cauca.
Esta persona afirma que lo más difícil de integrar la guerrilla no fue la dificultad física de estar en el monte y soportar las inclemencias del clima, sino pensar que sus familiares estaban sufriendo por la decisión que él había tomado.
“Yo temía que a mi mamá le llegarán con la noticia de que yo había muerto en un combate. Pero cuando se firmó el acuerdo todo cambió. Más contento que yo estaba mi familia. Desde que se inició el proceso de paz mi mamá dice que le prendía todos los días una vela a la Virgen y al Espíritu Santo para que esto no se fuera a romper y pudiera llegar a feliz término”, asegura Antonio.
Así mismo, Antonio cuenta que hace poco se volvió a encontrar con su familia después de tantos años y ahora podrían verse más seguido si la presión de la guerra y su mamá no estará en vilo pensando que algo malo le pueda pasar.
Gratitud de los caldoneños
Los habitantes de Caldono tuvieron que soportar décadas en medio del conflicto armado, episodios de miedo y zozobra, cuando había enfrentamientos. En la historia de este municipio se presentaron tres atentados con carros bomba y 67 tomas guerrilleras.
Por esta razón, en estos tiempos de paz la población de este municipio solo siente gratitud por el Gobierno Nacional y en especial por el Presidente Juan Manuel Santos, por haber persistido hasta lograr la firma de los acuerdos de paz y en este momento ser parte de la implementación de los mismos.
“Yo tengo que agradecerle al señor Presidente por haber tenido el valor de buscar la paz (…) porque en la ciudad solo hay violencia por la delincuencia. En cambio en el campo transitan ambos bandos y en cualquier momento podía haber un enfrentamiento”, narra Jeremías Peña, el habitante de Caldono.
Actualmente, en el casco urbano se vive un ambiente de paz, los niños van al colegio y juegan en las calles. Poco a poco los ciudadanos están volviendo a habitar las zonas de las cuales se vieron obligados a salir. Ahora se siente la libertad de caminar por el pueblo sin miedo a perder la vida en medio de la guerra.

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