Carta de Carlos Julio Bonilla a la comunidad del Cauca

Amigos:

Cuando propuse mi nombre a consideración de los Caucanos, lo hice pensando en que mi actuación, en caso de ser elegido, estaría regida por principios innegociables, como la defensa de los intereses de la sociedad caucana, entender la acción política no como un fin personal o grupal, sino como un medio para alcanzar el beneficio para nuestras gentes, apoyar lo que sienta que es lo correcto y lo debido, y, finalmente, que mi compromiso implicara ir mucho más allá de abordar lo sencillo y lo evidente.

Carta de Carlos Julio Bonilla a la comunidad del Cauca1

Las sociedades no buscan líderes que se quedan tarareando canciones con letra ilegible y música pegajosa. Canciones que nadie entiende pero que se vuelven populares. Las sociedades demandan a los ciudadanos que aspiran a representarlas a ser coherentes entre lo que dicen y lo que hacen y, además, a ser transparentes en su vida pública como en la privada.

En el actual momento que vivimos los colombianos, este proceso electoral que se avecina será determinante. Los partidos tenemos la responsabilidad moral, ética y política de liderar el paso de la hoja, que hace parte del libro de la historia que estamos escribiendo. El país no aguanta un período más de polarización política, requiere con urgencia salir de la sala de “cuidados intensivos” en la cual se encuentra. A los partidos les corresponderá adelantar no sólo una especie de pacto de gobernabilidad, sino adelantar una reforma estructural, que permita al próximo presidente liderar sin chantajes, sin afujías, sin ataduras, la reconstrucción moral del país.

Este es el momento de depurar los odios y las adversidades, de no mirarnos más como enemigos eternos, de no hacer de la política el campo de guerra donde queda el cadáver de los vencidos.

Estos años, durante mi labor como parlamentario, tuve un primer momento de aprendizaje, luego de asimilación y reflexión, así hasta asumir mis propias miradas, más acordes con la idiosincrasia propia de las gentes y del lugar de donde provengo. En este instante que el país está en un momento de ruptura, de transformación, para otros de crisis profunda, me he ido llenando de motivos, de imaginarios, de sueños, todos ello, quizás por construir, pero ese es mi reto, mi motivo personal para sentir que desde la política todavía tenemos opciones de contribuir en la construcción del país que todos, sin excepción nos merecemos.

Por ello y con el compromiso inquebrantable de izar y defender estas banderas, coloco nuevamente a consideración de los caucanos mi nombre, para, desde el Congreso de la República, seguir contribuyendo en tan ardua labor.

Hasta hoy mi papel como integrante de las Comisiones Sexta y Tercera de la Cámara de Representantes, me ha permitido acompañar no sólo la gestión legislativa y de control político propia del Congreso de la República, sino también la gestión encomendada por nuestras gentes a los mandatarios municipales del Departamento.

Carlos Julio Bonilla Soto

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