Cristo en campaña

Por: JAIME BONILLA MEDINA
jaboneme@hotmail.com
Nada relacionado con el exministro liberal. Se trata de analizar el papel que juegan las iglesias no católicas, de cara a la próxima contienda electoral, donde pueden ser determinantes en el futuro político del país.
Una rápida revisión de los orígenes de las diferentes iglesias ubica a Jesucristo y los apóstoles, en Judea, como los creadores de las doctrinas del cristianismo, establecido luego en el imperio romano. Ignacio de Antioquía, en el siglo II, introduce el término iglesia católica como sinónimo de universal, y el emperador Constantino (siglo III) autoriza el culto y consolida sus fundamentos. En el siglo XIII viene el primer cisma con la separación de la iglesia ortodoxa; y, en el siglo XVI, la aparición del protestantismo luterano. Son tres las divisiones históricas del cristianismo: católicos, ortodoxos y protestantes. Todos han tenido tres tipos de miembros: tradicionales, liberales, y creyentes genuinos. Los protestantes genuinos dan origen a los fundamentalistas y de aquí surge la familia evangélica. La difusión de la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo y la expresión de las emociones sobre la reflexión, emprendida por algunos evangélicos, crea el pentecostalismo.
En Colombia predominan las congregaciones pentecostales y protestantes evangélicas. Por popularización del término, se conocen como evangélicos en general.

El censo de las universidades Nacional y Sergio Arboleda (2010), demuestra un 70% católicos y 17% protestantes, en Colombia. El Barómetro de las Américas cuenta 16 millones de seguidores evangélicos, botín electoral nada despreciable, pues su aglutinación mediante la “agenda moral”, planteada por algunos presidenciables, sería capaz de definir el próximo gobierno.

Dicha agenda contiene tres pilares fundamentales: negación de los derechos de la comunidad LGBTI, respeto a la familia tradicional y rechazo a la despenalización del aborto. Con ella se pretende cohesionar, tanto a católicos como evangélicos, en la intención del voto. Y es que el amedrentamiento con la ideología de género y la “homosexualización” del escolar, funcionó muy bien para el NO en el anterior plebiscito por la paz.
Alejandro Ordóñez ha permitido consolidar un apoyo de este electorado gracias a su propuesta alrededor de la integridad del núcleo familiar tradicional. En contra está el pertenecer a la comunidad lefevbrista, una ala radical y conservadora del catolicismo.

Vivian Morales; gran impulsora del rechazo a la adopción gay, tiene la ventaja de pertenecer a la iglesia evangélica La Casa Sobre la Roca, pero desfavorece el hecho de ser divorciada y de nuevo casada; más el historial, poco diáfano, de su esposo Carlos Alonso Lucio.

El más perjudicado es Álvaro Uribe; pues, además de no ser él, ni ninguno de los precandidatos, practicantes evangélicos; su principal seguidor, la megaiglesia pentecostal Misión Carismática Internacional, acaba de retirarle los afectos políticos.

Vargas Lleras no se ha manifestado, pero conociendo su sagacidad politiquera, es seguro que pronto lo veremos haciendo alianzas con estos sectores religiosos.

Sin embargo, la tendencia en las últimas determinaciones del movimiento evangélico es no seguir respaldando a los políticos tradicionales, por sentirse utilizados en campaña y olvidados luego. Prefieren votar por sus propios orientadores y fortalecer el poder electoral en estas lides tan contaminadas por la corrupción.

Ojalá emuláramos el ejemplo de Jesucristo. Faro político de multitudes, rodeado de humildes apóstoles, multiplicadores de su pensamiento. Amparo del marginado, del enfermo. Nunca rendido ni menos confabulado con los poderosos, por el contrario: contradictor de los mercaderes y crítico de la opulencia. Su mensaje de paz, su creciente acogida y el anuncio del Reino de Dios causó intriga y temor en el imperio romano hasta el punto de ser juzgado y sentenciado a muerte; destino inexorable, al parecer, de los líderes sociales intachables.

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión del Magazín CNC.

¡Tu opinión es importante!