DE PALMIRA A PALMIRA.


Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com –
En una de mis ya escasas visitas al Parque de Las Palomas Caídas, me he enterado de la reciente popularidad del también recientemente posesionado Presidente Donald, no el pato, sino Trump. Difícil entender las razones por las cuales, todo aquello que en épocas electorales disgustaba a la “Latinoamericada”; ahora resulta atractivo y digno de ser ponderado.
Dicen muchos y muchas de los, ahora sí, seguidores del esposo de Doña Melania, o sea Don Donald, insisto no el pato sino el otro, que no hay que criticar las recientes órdenes del presidente de los EE.UU., que eso era lo que le faltaba al gran País del Norte, al cual estos recientes miembros del club de fans presidencial, ya les está casi prohibido el ingreso, por culpa de una de esas muy certeras y justas ordenes, según ellos y ellas mismas. Vociferan los “Neo-Trumpistas” que ya era hora de ponerle el “tatequieto” a esos muérganos de Corea del Norte, Venezuela, Irán y Siria, que se tengan de atrás o de donde quieran en Rusia, China y la Conchinchina, que ahora si van a conocer a un tipo con pantalones, que no le tiembla la mano y que no le da miedo de nadie, un tipo con corazón grande y mano firme. ¿Le suena familiar?
Pues bien, estos “Neo-Trumpistas”, están de plácemes por las recientes decisiones del dueño del Trump Plaza, vitorean a rabiar los bombardeos a Siria y a Afganistán y aplauden con verdadero entusiasmo el arribo de portaviones a los mares cercanos a Corea del norte o al mar mediterráneo y al mismo tiempo reprochan con verdadera enjundia patria, la falta de “Verraquera” del Presidente y Premio Nobel de Paz, el doctor Don Juan Manuel, le critican con verdadero vigor nacional, su falta de mano dura en el asunto de la provocación venezolana en tierras Araucanas, afirman muchas ellas y no pocos ellos, que así no es como se debe manejar la situación internacional, que lo mejor era el legado de su mentor, plasmada en la muy patriótica frase: “Le doy en la cara marica”, adecuada para estos y otros casos.
Los Barristas de la línea Uribe V. –Trump – LePen- Macri –Temer –Odebrecht, confían en la llegada de un nuevo orden mundial para las gentes de bien, es decir, un lugar adecuado para que los pobres inversionistas de las petroleras o de la minería internacional, puedan contar a nivel mundial con la “Confianza Inversionista” necesaria para que estos muy humildes y hacendosos inversionistas de la minería puedan llevar a cabo sus pequeños emprendimientos. Creen estos nuevos iluminados que es necesario acabar con el ruido de esos mal hablados y embusteros ecologistas, que por décadas se han encargado de difundir la herejía del diabólico “Calentamiento Global”, para lo cual es necesario que el nuevo ungido mundial, Don Donald, no el pato, ordene el arrasamiento a punta de la mama de todas las bombas, de todo aquello que suene, se vea y/o huela a latino, negro, indio o musulmán, incluyendo, como no, las madres de todos ellos y ellas.
Olvidan los “Neo-Trumpistas”, la máxima según la cual, el aleteo de una mariposa en Palmira, Siria, puede causar un vendaval en Palmira, Valle del Cauca, no se percatan o convenientemente olvidan el hecho reciente pero ya repetido, de la reciente subida de los precios del oro y el petróleo tras la escalada bélica propiciada por don Donald en Siria y digo que repetido porque; si mal no recuerdo y creo que Usted, apreciado lector, tampoco, lo mismo ocurrió años atrás cuando papi y junior Bush decidieron invadir a Irak con el pretexto de la presencia de armas de destrucción masiva en esas tierras, lo que tiempo después fue desmentido.
Quisiera creer que la reciente tensión política a nivel mundial, obedezca a un recurrente ejercicio de “mostrada de dientes” entre las potencias mundiales, causada por la llegada de un nuevo bravucón al barrio del G-20, que todos estos movimientos bélicos, que tristemente han costado cientos de miles de vidas , correspondan a una macabra coreografía montada para ambientar una negociación de los recursos mundiales, en un escenario diferente de juegos de guerra mundial al de los años ochenta, ya que ahora se cuenta con un nuevo y muy fuerte jugador: China. Aspiraría y esperaría que esta “mostrada de dientes”, demasiado sangrienta en mi opinión, no degenerara en algo mucho más trágico de escala global, por causa de alguno de los y las fervientes seguidoras y/o asesoras de esta nueva raza de súper machotes y machotas de derecha.

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