De revocatorias y otros asuntos.

CARLOS E. CAÑAR SARRIA –
carlosecanar@hotmail.com –
Las problemáticas de las ciudades, con algunas excepciones, generalmente son las mismas, las cuales, en muchas ocasiones se convierten en verdaderas pesadillas para los mandatarios locales. En primer lugar, porque existen problemas que es difícil superar de la noche a la mañana mientras habitantes y ciudadanos requieren y exigen respuestas inmediatas, tal como sucede con muchos problemas relacionados con infraestructura, desempleo, trabajo informal, movilidad, espacio público, seguridad, cultura ciudadana, entre otras patologías. En segundo lugar, los problemas se agudizan por carencia de recursos económicos, que es la razón o excusa que suelen argumentar los alcaldes.
Pensamos que con una buena planeación, y un derrotero que se tramite en el orden de prioridades, es posible establecer una jerarquización de necesidades que validen la posibilidad de abordarlas con tino y con acierto. Y ello requiere de liderazgo tanto de los mandatarios locales como de sus equipos de colaboradores. Estos deben ser resultado de criterios meritocráticos sin que prime, lo que es un hecho consuetudinario, la designación a dedo de funcionarios de parte de los directorios políticos y de los caciques electorales.
Algo difícil en Colombia debido a nuestra cultura política clientelista y politiquera. a la vez convertida en un obstáculo para la democratización del país. En los cargos públicos infortunadamente están quienes debieran estar.
De otro lado desde las campañas políticas, durante el ejercicio del poder y en todo momento a la gente hay que hablarle con la verdad, para evitarles falsas expectativas que después conllevan a la frustración del electorado y a la crisis de legitimidad de los alcaldes. .No pocos mandatarios locales terminan siendo víctimas de sus propios inventos. Ignoran que sin amor a la verdad se hace imposible la verdadera democracia. Cuando se recurre a la verdad, la ciudadanía termina respaldando a sus gobernantes en momentos difíciles.
En los medios, en la opinión pública y en las redes sociales se viene hablando de la intención de revocatoria del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa y últimamente del alcalde de Popayán, contador público, César Cristian Gómez. La verdad es que la figura constitucional de revocatoria, no es algo que resulte atractivo para los colombianos, dada la condición de que casi siempre terminan en nada, convertidas en un desgaste para sus promotores. Precisamente, porque con una cultura política clientelista como la nuestra, hacer campaña en pro de una revocatoria es tarea realmente difícil por lo engorroso del asunto y porque a la gente a la hora de la verdad no sale a votar.
No apoyamos electoralmente al actual alcalde de Popayán, sin embargo, no estamos de acuerdo con una revocatoria; si nos basáramos en las razones que esbozan los promotores de esta iniciativa, habría que revocar a muchos alcaldes del país.
Cambiar para mejorar debe ser la consigna de todo alcalde moderno. Al alcalde se le ha visto comprometido con las comunidades, aproximándose a ellas y en procura de apropiarse de las problemáticas citadinas; ha iniciado la difícil tarea de construir cultura ciudadana; por todo lado, a pesar de las incomodidades y el desespero que produce la lentitud, hay obras emprendidas que auguran en un futuro no tan remoto, poder contar con una ciudad culta y decente. Es preferible ver hombres trabajando por todo lado con la esperanza de un mejoramiento necesario e inaplazable, que seguir soportando una ciudad abandonada y adormitada entre los laureles. Es posible que los cambios que exige la ciudad requieran tiempo y un poco de paciencia.
Si recordamos, en la administración del abogado Francisco Fuentes, surgió un grupo de jóvenes promoviendo su revocatoria, bajo argumentos similares a los que hoy proclaman los promotores de la revocatoria del actual alcalde de Popayán. En ese entonces, no pasó de ser una iniciativa de unos muchachos en búsqueda de protagonismo que les duró muy poco.
Es posible que como en otras ciudades, se den situaciones que incomodan a la ciudadanía, no obstante existen otros mecanismos diferentes a la revocatoria para manifestar la inconformidad ante gestiones, acciones u omisiones de los mandatarios. Existen otros mecanismos para exigir los cambios que demanda la ciudadanía. Los alcaldes deben estar prestos a atender las críticas, dar respuestas oportunas a los reclamos y necesidades de las personas. También, mantener la disponibilidad para ser autocríticos, porque sin la facultad de la autocrítica no se pueden emprender los cambios anunciados en las campañas políticas y mucho menos atender los reajustes necesarios en el ejercicio del poder..
Coletilla: La Avenida Pomona y los sectores aledaños desde hace varios días se encuentran en tinieblas. La oscuridad brilla por este sector y esto atenta contra la seguridad y la tranquilidad de las personas. La empresa encargada del alumbrado público debe resolver el problema lo más pronto posible. Le corresponde ser garante de la prestación de un servicio que la ciudadanía está pagando.

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