Del debate en el Congreso y…


Por: CARLOS E. CAÑAR SARRIA –
carlosecanar@hotmail.com –

Con todo lo que se le ha hecho a Gustavo Petro para sacarlo del escenario político, ya no sabemos qué creer. Suspensiones o destituciones arbitrarias, multas humanamente impagables, denuncias, provocaciones de toda índole, etc. Esto no quiere decir que si se comprueba que los fajos de billetes son de origen ilícito tendrá que afrontar el peso de la ley y la justicia. El senador Petro argumenta que se trata de un video que fue filmado hace 14 años y que el dinero corresponde a un préstamo de 20 millones que recibió. Debe aclararle al país la procedencia y destino de esos dineros y esperamos que así sea por el bien del propio Petro, de sus seguidores y por el bien del país, pues Petro es uno de los dirigentes políticos colombianos con mayor proyección en la historia reciente del país, como quedó demostrado con los más de 8 millones de votos en su lucha por la presidencia.

El video, casi ininteligible en imágenes y audio, fue expuesto por la senadora Paloma Valencia, con el ánimo de desviar la atención frente a las denuncias relacionadas con el escándalo de corrupción Odebrecht que compromete al hoy fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez. Un gesto que se entendió de oportunista y calculado de la congresista que ha sido muy comentado por la opinión pública y en las redes sociales.

Tuvimos la oportunidad de ver el debate en el Congreso y el video completo que circula por Internet. En el debate se lucieron Jorge Robledo, Gustavo Petro y Angélica Lozano frente a un fiscal argumentativo pero no convincente, desafiante, altanero e incoherente; muy débil desde el punto de vista ético y moral, lo que alimenta el requerimiento de la necesidad del retiro de un funcionario público que ha perdido credibilidad, es decir, legitimidad. La ciencia política nos enseña que el peor momento del ejercicio del poder es la pérdida de legitimidad y cuando esto sucede es mejor largarse.

Muchas dudas existen referentes a los hechos relacionados con el video de Paloma; Petro seguramente aclarará el asunto ante la ley y así también logrará espantar suspicacias que en estos casos abundan. Eso esperamos.

Durante el debate en el Congreso mientras se lucían los citados congresistas, un senador de Cambio Radical de apellido Zabaraín hizo el oso. En su intención de participar como apologista del fiscal, aparentemente ebrio y despistado- con actitud esquizofrénica- salió con una serie de incoherencias, nada relacionadas con el objeto del debate. Si la memoria no nos falla, se refirió a los marchantes como producto del narcotráfico, denunció a Pablo Escobar, a Hugo Chávez a Fidel Castro, en fin, expuso una serie de barbaridades. Quedó como un payaso, motivo de rabia, burlas, memes y críticas; actitudes que no sólo lo dejan mal parado, sino también a su seudo partido y al mismo Congreso con este espectáculo circense.

Por unos minutos se suspendió el debate a solicitud del senador Álvaro Uribe, tiempo que coincidió con la alocución presidencial de Duque, dedicada a resaltar sus ejecutorias en los tres primeros meses de mandato ante la notable pérdida de popularidad en las encuestas y en las redes sociales, que ha dado lugar a frecuentes movilizaciones de protesta e inconformismo social, sobre todo por lo que tiene que ver con la Reforma Tributaria, Ley de Financiamiento, subida de la gasolina, desfinanciación de la educación pública universitaria que hoy mantiene en paro desde hace más de un mes a las universidades públicas del país.

Sus críticos a Duque le dicen Subpresidente, por aquello de que quien lo puso en el poder fue Álvaro Uribe; de inexperto no obstante haber sido buen senador; de aventajado en el arte de cabecear la pelota, con habilidades en el canto, en el manejo de instrumentos musicales y en bailar, pero que le falta mucho de estadista.

Son duros los retos que tiene Duque frente a los problemas más apremiantes del país. El país necesita un plan de economía social que permita superar las profundas desigualdades socioeconómicas, un buen timonel para un barco lleno de compliques y dificultades, de un líder capaz de llenar las expectativas de un vasto conglomerado social que está exigiendo reformas sustanciales en beneficio de los sectores más necesitados del país. El presidente Duque debe reflexionar sobre los motivos del descontento social, hacer los ajustes respectivos, incluyendo su gabinete del que ha anunciado cambios a partir de enero.

Necesitamos un Congreso serio y responsable, con sensibilidad social, que se dedique a tramitar y legislar prioridades, que no se ahogue en el mar de lo superfluo como está sucediendo, por ejemplo, con aquellos congresistas del proyecto de ley sobre si el primer apellido de los hijos debe ser el de la madre y no del padre.

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