Del ejercicio periodístico


Por: CARLOS E. CAÑAR SARRIA –
carlosecanar@hotmail.com –

Se ha venido ventilando en los medios de comunicación y en las redes sociales, la falta de criterios éticos en el ejercicio del periodismo en nuestro país. Que los medios tienen gran poder de manipulación política, que existen periodistas ofrecidos al mejor postor; que algunos condicionan la información a los caprichos o intereses personales o de ciertos grupos políticos o económicos; en fin, que la carencia de un periodismo ético, serio y responsable ponen en crisis a la prensa.

En las sociedades modernas es importante el papel de los medios en el proceso de construcción y consolidación de la democracia, lo que ha llevado a resaltar a la prensa como el cuarto poder. Esto permite señalar la importancia del ejercicio autónomo, analítico, crítico, propositivo y transformador de la realidad; comprometido con el sagrado bien público.

Un periodismo serio y responsable no se enajena, es decir, ni se compra ni se vende; la verdad es su principal virtud y su principal deber es la defensa de lo público. No hacerlo de esta manera deslegitima y envilece la democracia.

Nuestra Constitución Política, de corte liberal, nos habla de una Colombia garante de la libertad de prensa. Sin embargo en no pocas situaciones la libertad de prensa se siente transgredida o conculcada, lo cual limita los procesos de democratización de la sociedad. En la defensa de la verdad muchos periodistas han sido amenazados o asesinados; otros han sufrido la censura y la autocensura, lo cual limita ostensiblemente la libertad de prensa.

No hay oficio al que se le ponga tantas trampas que al periodismo; de ahí la necesidad de ser prudentes y precavidos los periodistas, como lo dice aquel filósofo florentino, en el sentido de la necesidad de comportarse como zorra y león, es decir, zorra para conocer las trampas y león para espantar los lobos.

Respecto a la opinión periodística es necesario resaltar que un columnista comprometido con la sociedad siempre debe estar al lado del bien público. Se escucha con frecuencia quejas de columnistas dedicados a cepillar personas de cierta prestancia política. Se sobrepasan y a leguas se nota que no dan puntadas sin dedal. La adulación de los personajes públicos es una práctica detestable; ello no significa que no se les pueda o deba reconocer sus méritos. Con el mismo ímpetu con que se señala lo negativo hay que hacerlo cuando se trate de lo positivo. Es cierto que existen actitudes de periodismo amañado que niega no sólo la imparcialidad sino también la objetividad tan necesarias en una democracia.

También es cierto que hay medios que subsisten gracias a las pautas publicitarias y por lo tanto llegan a depender de contratos que tienen con administraciones gubernamentales, que apenas sienten que la información, la opinión y la crítica les desfavorece, castigan a los medios retirándoles las pautas. De esta manera se obstaculiza la verdad y se obstruye el régimen político democrático.

Grandes son los retos que tiene nuestro país para el ejercicio del periodismo serio, responsable y en condiciones de seguridad y libertad; para ello el periodista debe estar dotado de una adecuada preparación intelectual, bien informado y documentado; además con unos principios y convicciones en el orden ético y moral. El Estado a la vez debe garantizar las condiciones para hacer evidente la libertad de prensa.

De otro lado, es necesario dignificar económicamente la profesión de los periodistas, muchos trabajan en condiciones adversas con unas remuneraciones económicas que invalidan una existencia al tono con la dignidad de la persona humana. Se trata de una actividad que debe valorarse diariamente y no circunscribir su importancia cada año con motivo del día del periodista. Hace falta legislaciones capaces de reivindicar la profesión del periodista.

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión del Magazín CNC.

¡Tu opinión es importante!