Ecos del plebiscito

CARLOS E. CAÑAR SARRIA –
carlosecanar@hotmail.com –

Por poca ventaja se impuso el No en el plebiscito realizado el domingo pasado. Sin caer en el pesimismo, ojalá nos equivoquemos, el país está perdiendo la más valiosa oportunidad de alcanzar la paz. Por ello, observamos con tristeza, el futuro del país. Nos sentimos física y moralmente garroteados. Esperamos superar pronto esta situación de verdadero desánimo.
Insistimos, que las condiciones estaban dadas, sin embargo, la mentira, la desinformación, el rencor y la falta de cultura política de muchos compatriotas, aguaron la fiesta de quienes teníamos la esperanza de abrazar la paz. Siempre defenderemos con vehemencia la solución política de los conflictos.
Se constataron los argumentos de nuestra columna de la semana anterior, en el sentido de que Colombia es un país especial, carente de una cultura política que permita a las personas una visión objetiva de la realidad nacional y en donde, “al parecer, varios siglos de historia no han sido suficientes para organizarnos en nación; lo cual, a la vez ha sido obstáculo para la construcción de sociedad civil”. .Reiteramos también, que ninguna nación civilizada podrá entender que un país como el nuestro que ha padecido durante más de cincuenta años los horrores de la guerra, le ponga trabas y obstáculos a la paz. ¡Qué le vamos a hacer!
A pesar de los recientes pronunciamientos-conocidos los resultados del plebiscito- de parte del Gobierno que no quiere renunciar a su empeño de la paz, de los líderes de la Farc que reafirmaron su voluntad de reconciliación, del Congreso que dice respaldar al Presidente y de líderes de la oposición que afirman que aún no todo está perdido y que hay posibilidades de renegociación, la cuestión no está nada fácil a estas horas del camino cuando todo se creía concluido.
Nos produce alivio, que en las regiones más azotadas por la guerra, se impuso el Sí, esto indica que quienes han sentido en carne propia los horrores y rigores de la guerra no querían continuar en ella. De otro lado, quienes argumentaron mediante la mentira de que el régimen político y el sistema económico cambiaría, que seguiríamos el ejemplo de Venezuela, que habrá impunidad para la guerrilla, etc. lograron tener eco.
Muchas especulaciones se suscitarán en torno al proceso, pero lo cierto es que el país no la tiene nada fácil. Alivia también que el presidente Santos exprese que sigue el cese bilateral del fuego y que invite a la oposición para acordar una postura, al tiempo en que el ex presidente Uribe, parcamente anotó la necesidad de promover un acuerdo nacional donde, según él, no exista impunidad a la guerrilla y en donde se tenga en cuenta la real situación económica del país.
La paz es tarea de todos los colombianos y no de Santos. Se equivocaron quienes pensaron que votando el No es hacerle oposición a Santos. Por eso, no estamos acuerdo con algunos analistas y periodistas que consideran que el gran perdedor es Santos. Se equivocan, Santos pasará a la historia como el mandatario que se la jugó toda por la paz, abrió y despejó los caminos para la reconciliación nacional, pero si el país no le respondió-decimos los que votaron No- el problema no está en él. Obviamente Santos no se va sentir triunfador, pero como curtido hombre político, asimilará el resultado del plebiscito y siempre tendrá motivos para tener la conciencia tranquila. Todo intento por la paz del país abortado es una gran pérdida.
En lo que respecta al Cauca y a su capital Popayán- de acuerdo a resultados de la Registraduría en el momento de escribir estas líneas- ganó el Sí. De otro lado, pensamos que los resultados a favor del Sí pudieron ser superiores en nuestro departamento, si nuestra clase política, en especial los congresistas hubiesen sido más contundentes en la campaña pedagógica. Brillaron por su ausencia; algunos con posiciones mediatintas y otros ni fu ni fa. A los únicos que se les vio en campaña de manera contundente por el Si fue al senador Luis Fernando Velasco Chaves y al ex senador, Aurelio Iragorri Hormaza.
Preocupa el alto grado de abstencionismo electoral en toda la geografía nacional. Si nos vamos a los resultados, la abstención fue la real ganadora. La indiferencia ante un tema tan crucial como la paz, reiteramos, hace de Colombia un país especial.
La democracia enseña que una forma de madurez política es aceptar las derrotas. Respetamos el triunfo del No pero no lo compartimos. Llevaremos tranquila la conciencia durante el tiempo que nos quede.
Vislumbramos un camino de incertidumbre muy difícil de aclarar. Deseamos que se despeje pronto. El desgano no se puede disimular. De todas formas seguiremos soñando con un país en paz, con el logro de una mejor morada para nuestros hijos y nietos. La tristeza nos acompaña.

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