El abogado del diablo.


Por Hermes Ferney Ángel Palomino –
La justicia es el basamento fundamental de cualquier democracia, por tanto, el sistema mediante el cual se ejerce juega un rol determinante. Colombia adoptó desde hace varios años un sistema llamado acusatorio, para el cual se requieren fiscales que acusen y jueces que determinen la veracidad o no de la acusación, así mismo se requiere un Fiscal que se encargue de los casos que involucran a los grandes negocios e intereses del Estado, a los más altos jerarcas del gobierno, a los congresistas y a los magistrados de las Cortes, entre otros.

Sin embargo, este sistema ha entrado en crisis, debido a múltiples factores, por ejemplo los términos se vencen con frecuencia y muchos delincuentes no pueden ser judicializados cabalmente, esos casos suceden principalmente cuando el acusado tiene la capacidad económica para contratar abogados que interpongan mecanismos dilatorios, sobre todo en los delitos cometidos por políticos de alto turmequé.

La designación del nuevo Fiscal por tanto juega un papel determinante si de mantener ciertos intereses económicos se trata, por tanto, el nuevo nombramiento tiene muy contenta a nuestra dirigencia, ya que el personaje escogido se ha caracterizado por ir de lo público a lo privado y viceversa en lo que se conoce como la puerta giratoria, lo cual permite que un empleado de las multinacionales posteriormente los pueda favorecer mediante decisiones judiciales preponderantemente económicas.

Néstor Humberto Martínez representa políticamente todo lo que su padre Humberto Martínez Salcedo –ese excelente humorista- criticó con ahínco a través de su personaje “Salustiano Tapias”, el cual se opuso tajantemente a la politiquería, la burocracia, el clientelismo, el tráfico de influencias, la corrupción y todos esos males que aquejan a nuestra sociedad y que el nuevo Fiscal personifica cabalmente.

Pero en todo este triste panorama y a pesar de que el nuevo Fiscal representa plenamente al santismo, quien más debe estar satisfecho con su nombramiento es el exmandatario Uribe, quien no duraría mucho tiempo en libertad si se hubiera elegido por parte de las Cortes un Fiscal de talante progresista, ecuánime, amigo de la paz y la justicia. Es muy probable que todas y cada una de las acusaciones contra el ahora senador Uribe sean archivadas y olvidadas en los anaqueles de la Fiscalía. Mientras tanto, el nuevo Fiscal seguirá defendiendo a quienes han podido pagar sus onerosos honorarios, seguirá fungiendo cabalmente como el abogado del Diablo.

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