El amigo fiel


Por: JAIME BONILLA MEDINA –
jaboneme@hotmail.com –

El pasado mes de abril estuvo colmado de celebraciones, entre ellas: el mes del idioma y la feria del libro. A propósito de esta última, nos llega el comentario de un familiar muy apreciado, eterno trabajador y conocedor del proceso del papel:
«El amigo fiel de la intelectualidad es el papel impreso en sus diversas especificaciones, que tiene por objeto suministrar información ya sea convertido en libro, periódico, folleto, etc. La radio, la televisión, son magníficos informadores en cada uno de sus campos, pero las palabras se las puede llevar el viento, como reza el dicho, y las imágenes ser tergiversadas, lo que llevaría a una ilustración incorrecta; mientras lo grabado perdura. Una vez se escribe o imprime algún documento, es difícil rectificarlo. Dice un pasaje bíblico: “Lo que está escrito, escrito está y así queda.”
En las épocas de infancia existían muchas cartillas ilustrativas tales como, “La alegría de leer”, el catecismo del Padre Astete, imborrables de la memoria; y así, cualquier otro libro de interés particular que leamos, puede ser referente para el trasegar en la vida. Recuerdo cuando existía en Popayán la estación del ferrocarril, los sacerdotes del Seminario nos daban clases de religión en un salón de espera y nos ofrecían estampas y medallas como premio, que orgullosos mostrábamos al llegar a casa. También, los escritos del maestro Baldomero Sanin Cano y los relatos de la vida de Don Toribio Maya, impresos en papel importado de la época.

Hay que tener en cuenta la tarea gigantesca de las fábricas productoras papel, pues cada una de sus variedades guarda un método particular de elaboración, usando diversidad de plantas fibrosas como el pino, eucalipto, cabuya, bagazo de caña, para la elaboración.
El papel es el mejor amigo del lector y del escritor, por consiguiente, un gran servidor para la humanidad. Al ser reciclable, preserva el medio ambiente. ¿Será que los editorialistas se acaban? Todos los días observamos libros nuevos en el mercado.» (Ovidio González Bonilla)
Nicholas Negroponte, de la Universidad Tecnológica de Massachusetts (MIT) y experto en nuevas tecnologías, lanzó una sentencia lapidaria en agosto de 2010: “En cinco años el libro en papel estará muerto”. Ocho años después, el ocaso editorial tan anunciado, está más lejos que nunca. Hoy, la venta de libros impresos está disparada en el mundo entero y la de textos digitales ha disminuido por dos años consecutivos. En Colombia, según la Cámara Colombiana del Libro-2017, hubo un crecimiento del 6 % en ventas de impresos, mientras el formato digital se estancó y tiende a disminuir.

Una recopilación de la opinión de escritores, expertos libreros y editorialistas sobre el porqué de la prevalencia del libro sobre la literatura virtual:
“Al que le gusta leer en papel nunca se va a cambiar a la versión digital, nunca da el mismo placer. Si uno leyó algo que le gustó, retrocede, subraya y listo. Eso en un PC es un problema”,
“La obra digital nunca pudo dar la misma sensación que da un impreso. La emoción de escoger un ejemplar en una librería, tenerlo en las manos, olerlo, hojearlo y ojearlo es incomparable”.
“Leer materialmente un escrito también es un escape al mundo real, y los aparatos electrónicos mantienen a la gente conectada al trabajo y a sus problemas cotidianos.”
“Un texto en papel puede estar en cualquier rincón del planeta y es un medio barato, comparándolo con los instrumentos tecnológicos.”
“El libro es hoy el representante más importante de la cultura. Es una de las creaciones más relevantes del ser humano, en cuanto a la preservación y transmisión de la ciencia, historia, filosofía, etc. Es una de las formas más comunes de registro de información y testimonio de civilización.”
Tal como mencionaba una amiga: «Naturaleza, una cómoda hamaca, una taza de café y un buen libro, ¿para qué más?»

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