Es canto de sirenas.

JAIME BONILLA MEDINA –
jaboneme@hotmail.com
– Se suele emplear esta expresión para advertir el peligro de dejarse seducir por falsas promesas o anuncios ficticios. Las sirenas eran híbridos pertenecientes a la mitología grecorromana, habitantes del mar con cola de pez y tronco de mujer. Una de sus características era la dulce voz que atraía a los marineros de los barcos viajeros por el Mediterráneo; quienes, enloquecidos por la afinada música, se arrojaban al mar para morir ahogados o devorados por estos seres. Al seguir los consejos de la maga Circe, Ulises fue el único sobreviviente al hechizo cuando navegó, rumbo a Itaca, por los dominios de las sirenas. Ordenó a sus hombres taparse los oídos con cera para no escuchar la embrujadora melodía. Él permaneció descubierto. Pidió que lo ataran al mástil y por ningún motivo lo liberaran. Así aconteció y Ulises, junto a la tripulación, no desfalleció ante el canto de las doncellas.
Esta homérica introducción viene a cuento al presenciar la indecente manera de hacer proselitismo político en Colombia por parte de los opositores al gobierno Santos, una vez anunciado el emprendimiento del cese negociado al conflicto armado con las Farc.
La oposición es una mixtura donde confluye el Centro Democrático, la disidencia conservadora de Andrés Pastrana y Marta L. Ramírez, seguidores del exprocurador Alejandro Ordóñez, iglesias cristianas y algunos militares retirados.
La izquierda, aunque crítica al desempeño del actual mandato, sobretodo en asuntos de corrupción y despilfarro, se encuentra desmembrada por intrínsecos desacuerdos ideológicos.
Fiascos monumentales abundan en todo lado, encabezados por la corrupción campante, los desafueros tributarios o el descalabro de la economía en el actual gobierno. Se trata, entonces, de hacer crítica formativa para combatir el analfabetismo político en que claudica el país, perjudicando la gran masa de sus habitantes; quienes, por diversos motivos: falacias, ignorancia, simpatía o fanatismo; toman partido por determinado sector y tratan de fundir, figurada o literalmente al rival, sin tener la suficiente claridad para el análisis frío de la realidad, debido al bombardeo constante de la desinformación, orquestada a la vez, por medios de comunicación parcializados o mensajes en redes sociales sin la menor evidencia.
Siempre se espera del antagonista, un plan alternativo o un proyecto elocuente que equivalga o supere al existente. ¿Conocemos propuestas incluyentes en materia de salud, vivienda, educación, empleo o recreación planteados desde la oposición? Si las tienen están escondidas, no las socializan. Pareciera que da mejor resultado el populismo ordinario, propagar mentiras tales como: burdos fotomontajes o caricaturas distorsionadas, haciendo figurar a sus protagonistas como enemigos de la paz; colocar falsas declaraciones contra el proceso pacifista en boca de distinguidos connacionales; estigmatizar ideologías contrarias a su tendencia; desacreditar los premios Nobel obtenidos en el país; estimular la homofobia; crear indignación por supuestas leyes para asalariar la guerrilla; presagiar la impunidad de las Farc, el triunfo de ellas en las próximas elecciones y la implementación de un régimen castrochavista en una Colombia “venezuelizada”; capitalizar todo tipo de terrorismo, incluso internacional, para agitar la situación interna; asegurar que el dinero y armamento rebeldes no serán entregados en totalidad; desprestigiar la imagen de nuestra patria en el exterior.
La sugerencia es a adoptar una actitud precavida, justa y de diálogo comprensivo frente a la arremetida de tanto engaño originario de cínicos politiqueros en papel de “salvadores”, solo para saciar sus ansias de poder y perpetuarse en la torcida administración. A la hora de elegir, sigamos a Ulises: sujetémonos al mástil de la ecuanimidad, con ojos y oídos bien despiertos, para no sucumbir al canto de las hienas… perdón, de las sirenas.

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