FELIZ AÑO.

feliz año
Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com –
Cuando uno ya está en edad de merecer…ser parte del Combo del Ayer y de ir buscando una banca sombreada o un pedazo de anden en el Parque de las Palomas Caídas y se nos va pasando el síndrome de Peter Pan, se tienen dos opciones en estas épocas decembrinas: La primera; aferrarse a las tradiciones y convertirse en Cucho Sabrosón, la segunda es tornarse objetivo y no darle importancia a la algarabía decembrina, para transformarse en viejo cacreco aguafiestas y amargado.
Si se decide por la primera opción, uno debe tener claro que esta elección requiere ciertas condiciones: Por más de que se tenga novia joven (aplica para el espécimen “viejo verde”), lo suyo en Diciembre ya no está en el parque o la discoteca, su lugar es con un núcleo familiar, si no lo tiene, cosa que en estos días no es extraña, búsquese uno, así sea el de su joven novia y disponga su corazón y sus energías para seguir cumpliendo los requisitos para ser Cucho Sabrosón.
Apréstese a participar en las tradiciones familiares que incluyen; los agüeros heredados de las abuelitas y las tías, que van desde; dejarse arrastrar por un paroxismo consumista, que lo lleva al desespero por estrenar pinta de Año Nuevo, como sea, hacer listas para que el próximo año : ahora sí!, tratar de auto- asfixiarse por ingesta de uva, llenarse los bolsillos de lentejas, colocarse unos horrorosos calzones amarillos, hasta provocarse un pre-infarto o un arresto por salir corriendo como loco con una maleta a la calle a la medianoche. Hay que tener muy en cuenta que lo anterior acontece en un entorno rodeado de tíos, tías, primos, primos, vecinos y vecinas que uno no conoce, con un telón musical de los 50 de Joselito, los Hispanos, Pastor López y el infaltable Grupo Niche.
Pero si la opción es la segunda, hay que estar preparado para el improperio, la mirada rayada y el casi exilio.
Quienes consideran que a la novia joven hay que atenderla como siempre, incluido en Año Nuevo (especímenes “viejo verde”) y que piensan que la Juventud está en el alma y no en el cuerpo, pues, les toca acompañar un ratico a su grupo familiar, que generalmente es reducido, hasta cuando terminen las doce campanadas , se haya comido el típico plato frío de estas épocas para salir de forma presurosa con el pretexto de ir donde la Novia, para tirar parque o discoteca, intentando seguirle los últimos pasos de salsa choque y/o bachata a su mocetona novia, que indefectiblemente estará acompañada de un grupo de pre- y post –púberes que se burlaran socarronamente del verde espécimen , eso si no tan de frente porque este cuchi-Kent es el que está gastando.
Si no se pertenece a este grupo de Mayores, pero se tiene la certeza de la futilidad de hacerle tanto alboroto al hecho natural de que el planeta le da una vuelta más al Sol y que todo es puro invento de las Cámaras de Comerciantes para tratar de sacarle los últimos centavos que le quedaron de la bobalicona “regaladera” del 24 de Diciembre; generalmente se opta por acostarse temprano luego de haber cumplido de manera muy protocolaria, la costumbre de comer a media noche , tomarse un espumoso y brindar por el Nuevo Año, sabiendo que tan pronto se vaya a su habitación, vendrá el des obligante comentario en contra del amargado de la familia.

El otro escenario para quienes no se ven como Cuchos Sabrosones, pero que no tienen novia joven y no les gusta acostarse temprano, es el de compartir con su otro combo, el de los amigotes, quienes también están prontos a pertenecer al Combo del Ayer, en escenarios que ya no son tan inverosímiles, como el apartamento del amigo al que su familia lo dejó solo por irse a la casa de un familiar en otra ciudad, el andén del vecino, la tienda del barrio, la licorería de la esquina e incluso el mismo parque al que tarde o temprano llegarán, acompañados de una botella de Wisky a la que se le hizo la tradicional “vaca” o contribución colectiva para comprarla, con el propósito de seguir arreglando el pueblo, la ciudad, el país y el mundo al calor de la comunitaria bebida espiritual.
En todo caso cualquiera que sea la opción que se tome para pasar la festividades decembrinas, incluyendo otras que no se describieron en estas líneas, el hecho es que estas fiestas, nos sirven a unos y otros(as) para hacer esa catarsis, necesaria en nuestra Colombiana realidad, de inequidad, corrupción, violencia e indiferencia. Ojalá todos los días fueran Navidad, pregona el entusiasta, lástima que acá no se pueda, porque hasta en la celebración comunitaria, muchos acuden a la cotidiana violencia para expresar su particular alegría.
Coda: En todo caso; bueno deseos en el ya casi próximo año nuevo.