LA ABISMAL DESIGUALDAD DEL CAMPO.

Santiago Zambrano

Por: Santiago Zambrano Simmonds
zambrano_santiago@hotmail.com

Por: Santiago Zambrano Simmonds
zambrano_santiago@hotmail.com

Queda uno perplejo, por su desconocimiento, cuando se oye y se lee en redes sociales a algunas personas expresarse peyorativamente sobre los líderes sociales que en algún momento han revindicado mayor equidad entre el campo y la ciudad.
Con evidente miopía y profundo odio aseguran que gran parte de la culpa de la violencia de Colombia se debe a que ellos azuzan protestas calificándolos como vulgares guerrilleros que deberían ser eliminados por el ejército, desconociendo que esos líderes son precisamente los primeros representantes de la sociedad civil que han enfrentado a los grupos violentos. Dudo que esas personas tengan la misma “valentía” si se encontraran en una lejana finca del Cauca con su mujer e hijos y a dos horas a pie de la casa vecina.
Según el Censo Nacional Agropecuario la realidad del campesinado es la siguiente previa las siguientes definiciones: Productor: Es la persona natural o jurídica que dirige una Unidad Productora Agropecuaria (UPA) y quien toma las principales decisiones sobre el cultivo de plantas, la cría de animales, las prácticas agropecuarias, el uso sobre los medios de producción y la venta de los productos agropecuarios. Productor Residente: es aquel que siendo productor vive de manera permanente en la UPA. Área Rural Dispersa: Son las zonas de Colombia donde la disposición de las viviendas está alejada.
Así las cosas, de los aproximadamente 2.7 millones de productores que hay en Colombia sólo el 26.8% (724.000) son residentes en el “área rural dispersa” siendo el Cauca con 80.364 el departamento con el mayor número de productores que residen en ella y que representan con sus familias aproximadamente medio millón de seres humanos.
Algunos datos nacionales sobre ésta población son los siguientes: el 94% no tiene alcantarillado; el 82.2% tiene bajo logro educativo; el 56.9% carecen de acueducto; el 23.9% vive en pisos en tierra; el analfabetismo es del 23.3%; el 21.8% de las personas con algún grado de escolaridad, tienen rezago escolar; asisten a una institución solo el 17% de los niños menores de 5 años, dejan de educarse el 20.3% de la población entre los 5 y 16 años y el 73.7% en edades entre los 17 y 24 años; y para rematar, la pobreza en el campo es tres veces la de la ciudad. ¿Es eso justo?
Ahora que se habla de paz, el campo y quienes en él habitan deben considerarse un asunto de seguridad nacional; se les debe prestar la mejor y más sincera atención pues nuestro campesinado a falta de oportunidades se está envejeciendo pues los jóvenes no quieren condenarse a la miseria desde tan temprana edad: La mayor parte del campesinado colombiano está entre los 40-54 años y la tercera parte está compuesta por mujeres cabeza de hogar.
Creo que será difícil consolidar la paz mientras que el Gobierno Nacional no le cumpla al sector rural en los compromisos que ha adquirido y no resuelva clara y prácticamente el tema del narcotráfico. Difícilmente veremos la paz práctica, pues después de las Farc vendrán otros radicales de derecha o de izquierda que someterán a los productores y sus familias, y mandarán a exterminar a sus líderes entre café y café.
En cuanto aquí al Cauca, el departamento con más habitantes de Colombia viviendo en el “Área Rural Dispersa” se necesita el concurso de los gobiernos locales para que haya una mejor y más amplia articulación, la cual debe tener el propósito de mejorarle las condiciones de vida a quienes son la mayoría de los Caucanos, ojalá, el próximo gobernador considere prioritario invertir más dinero de las regalías en el campo, que por ejemplo cofinanciar proyectos por $10.856 millones para la Renovación y Digitalización de Telepacífico.

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