La economía desenmascarada.

Por: HERMES FERNEY ÁNGEL PALOMINO –
Quienes han detentado el poder en nuestro país pretenden solucionar la problemática socioeconómica con medidas que favorecen siempre a los grandes capitales, atacando los ingresos del trabajador. En su libro “La economía desenmascarada” el Premio Nobel Alternativo de Economía Manfred Max Neef y el físico experimental Philip Bartlett Smith amalgaman estas dos disciplinas para mostrarnos como se enmascara la economía tratando de engañar incautos y haciéndola parecer como una ciencia.
Los debates entre economistas pro-capitalistas y aquellos que se oponen a las escandalosas desigualdades que se producen a causa de las políticas económicas impuestas son recurrentes, éstos últimos son frecuentemente calificados como “populistas”. Al respecto Rafael Correa presidente del Ecuador afirma: “Todo lo que no entienden nuestras élites es populismo y caer en los lugares comunes, en los discursos cansados, eso es ser técnico”.
Ecuador es el ejemplo más claro de la implementación de políticas económicas que no obedecen al recetario de los entes de dominación capitalista como el FMI, el Banco Mundial y la OIC, debido a ello ha sido calificado –recientemente- como el tigre suramericano gracias a sus notables avances en políticas de desarrollo que favorecen directamente a las clases populares.
En Colombia se debate hoy la propuesta que pretende revivir las horas extras y el pago de dominicales y festivos e inmediatamente salen los apologistas de la economía burguesa a descalificar la propuesta, argumentando que desestimularía el empleo y colocaría en aprietos a comerciantes e industriales. Sin embargo y obviamente esto no lo dicen, las políticas que disminuyen la carga prestacional de los empleadores se han venido implementando desde hace mucho tiempo y el pretendido aumento de empleo no aparece por ninguna parte y por lo contrario el desempleo y la situación laboral aumentan continuamente.
Éstas políticas se disfrazan de ciencia y de técnica, cuando no son más que el camuflaje de políticas arbitrarias e inequitativas que pretenden seguir mejorando la tasa de plusvalía, es decir, aumentar la explotación del trabajo asalariado. Mientras esto sucede, la problemática económica y las patologías sociales se recrudecen, cobrando millones de víctimas en el mundo.
El neoliberalismo -nuevo disfraz del capitalismo- es calificado por Max Neef como una religión, y a pesar de los estruendosos fracasos en los países que lo han padecido –como Colombia- se insiste en las mismas fórmulas, pero el paraíso prometido para los pobres solo es ilusorio, como en toda religión.

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