La lotería de las elecciones


Por: Felipe Solarte Nates –

“En momentos de incertidumbre y calor”, como dijo el tribuno Acevedo Gómez en su discurso del 20 de julio de 1810, para amotinar al pueblo santafereño, las próximas elecciones están signadas por: el gran descontento de un importante sector de la población hastiado de la corrupción y nepotismo, evidenciado en las encuestas lideradas por Petro y Fajardo, con repunte de Duque, en la derecha, para las presidenciales; y la incertidumbre sobre los resultados de las del 11 de marzo, para Cámara y Senado; aunque en éstas, lo más probable, es que funcionen las maquinarias familiares y regionales, tejidas durante mucho tiempo, con clientelismo y contratos, por políticos de los partidos Liberal, de la “U”, Cambio Radical y Conservador, que por lo menos esperan conservar sus curules, directamente o por ‘testaferros’ familiares o del mismo grupo, como es el caso de los Abuchaibe, Elías, y otros conocidos de autos de detención; mientras las listas que respaldan a Petro y Fajardo, en las encuestas no cuentan con igual respaldo mostrado a sus jefes.

Al boicotear en el Congreso las Reformas Política y Electoral que buscaban ordenar y modernizar el sistema electoral, mediante el fortalecimiento de los partidos, la adopción de listas únicas, reformas en el Consejo Nacional Electoral, la Registraduría, la aplicación del voto electrónico, entre otras medidas; la mayoría de representantes y senadores de la coalición de gobierno que respaldó al presidente Santos, aspiran a mantenerse en sus curules, gracias a las listas abiertas y unipersonales, más la movilización de la maquinaria aceitada durante años y al control sobre las administraciones, departamentales, municipales y de entidades y descentralizadas, en las que manejan nóminas, presupuestos y contratos, de los que fácilmente, más los aportes de empresarios y contratistas a dedo, y el ejercicio del “cohecho y tráfico de Influencias”, como el Ñoño Elías, pueden sumar los cerca de $3.000 millones, que por lo bajo, está costando una campaña al Senado, (en los cuatro años por nómina, apenas recibirán cerca de $1.300 millones) según estudiosos del proceso, incluyendo el pago por asistir a manifestaciones, que ya están generalizando en las campañas de los caciques con más influencias, y por el voto, previo registro y control de la cuota de cédulas exigidas, para el día decisivo.

En la oposición al gobierno de Santos, el Centro Democrático espera canalizar la mayoría de votos de origen conservador y de otros partidos identificados con sus posiciones de derecha, aunque senadores como Obdulio Gaviria, corren el riesgo de perder sus curules al participar en lista abierta. El partido de la “U”, y sin candidato presidencial, difícilmente espera conservar sus curules en Senado, y en el Cauca, ganar otra en la Cámara, sí, otros partidos, como el Conservador, la ASI, Mais, Partido Verde, MIRA, Polo Democrático, no alcanzan el umbral. Cambio Radical con hábiles maniobras como la hecha en el Cauca al reclutar a Temistocles Ortega, con el apoyo de la administración departamental, los representantes liberales Bonilla y Piso, más líderes conservadores, como Esmeralda Sarria y el exalcalde de Popayán Francisco Fuentes, espera obtener más votos en su patio que el senador liberal Luis Fernando Velasco, y de paso aumentar el número de senadores, y en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, darle un ‘coscorrón’ para despertar la ahora dormida candidatura de su jefe Vargas Lleras, que hasta el momento no luce bien parado en las encuestas.

En la oposición del centro a la izquierda, el único que tiene aseguradas 5 curules en Senado es el partido de las Farc; mientras al Polo, el Partido Verde y los seguidores de Fajardo, les tocará luchar a brazo para superar el umbral y en el caso de los aliados con Fajardo, por lo menos, mantener las curules en el Congreso y que sumadas no le garantizarían mayorías necesarias para legislar a favor del nuevo gobierno, en caso de que Petro o Fajardo, ganaran la presidencia de la República. El éxito de estas listas y el que en el Cauca, Oscar Ospina àse de Cámara a Senado, depende de que en actos públicos y a través de las redes sociales y medios de comunicación, logren interesar a la amplia franja de opinión, juventud y abstencionistas que tradicionalmente se marginan de las elecciones.

Lo cierto es, que después del 11 de marzo y dependiendo de la composición del nuevo Congreso y las maquinarias triunfantes, entraremos en la recta final para la primera vuelta, en la que muchos que estaban rezagados en las primeras de cambio, gracias al doping de las clientelas, mermeladas y billete en mano aportado por los contratistas y grandes grupos económicos de presión detrás del telón, pueden repuntar desde atrás, para disputar un apretado cabeza a cabeza para definir quienes clasifican a la segunda vuelta.

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