La nueva era

Por: JUAN CARLOS LÓPEZ CASTRILLÓN –

De la pasada campaña presidencial me quedo con dos frases: “voy a gobernar sin espejo retrovisor”, de Iván Duque; y “se requiere un pacto sobre lo fundamental”, de Gustavo Petro. Las dos cosas son urgentes en la política colombiana.

Tenemos ya un presidente elegido con más de 10 millones de votos y un jefe de la oposición que logró más de 8 millones, además este último en sintonía con alrededor de una cuarta parte del Senado de la República, del cual hará parte desde el próximo 20 de julio, con todas las garantías que establece el Estatuto de la Oposición, incluyendo financiación y derecho a réplica cada vez que hable el jefe del estado. Hasta ahí vamos bien, el esquema es sano y necesario.

También tenemos una ciudadanía agotada de una larga agenda electoral, que no ha terminado, pues estamos convocados para dentro de dos meses a una nueva jornada, la del 26 de agosto, para refrendar en las urnas las normas que se proponen para combatir la corrupción. Ahí estaremos.

Por ahora la atención se centra en la selección Colombia y el mundial de fútbol, por tanto hay que esperar que la marea baje para poder sentir el verdadero pulso de ese “país nacional” del que hablaba Gaitán, pues está muy reciente el calor de la campaña y la influencia de los odios y los miedos aún persiste.

Abrigo la ilusión que cuando se inicie el nuevo gobierno los espejos retrovisores se hayan agotado, porque necesitamos vivir esa nueva era de la que estoy hablando, dándole paso a la esperanza; la gente quiere y necesita que se produzcan más hechos en favor de la educación, la salud, el empleo y la seguridad.

Quisiera creer con todo mi optimismo que las elecciones seguirán siendo como las del domingo pasado, donde las maquinarias de los operadores políticos tuvieron poca influencia y la gente votó siguiendo el consejo del presidente Santos “por el que les dio la gana”.
Ojalá y eso siga siendo así, pero hay que tener los pies en la tierra y entender que cada elección es distinta, y que una cosa es en lo presidencial, otra en las consultas populares, otra en las parlamentarias y otra en lo regional.

Sin embargo hay hechos para destacar, el endoso del voto ha venido menguando, la política se desplazó a las redes sociales (lo cual tiene elementos positivos como negativos) y creció la participación de esa enorme clase media que sale del abstencionismo para tomar decisiones.

En fin, es muy grande el reto para el gobierno que empieza, tendrá decisiones muy importantes de entrada: un proceso de Paz en curso al que se le han prometido ajustes, una economía en recuperación pero dependiente aún del sector petrolero, reformas aplazadas en salud, pensiones y materia fiscal, un entorno internacional expectante – donde el presidente Santos jugará de local – y para cerrar esta lista corta, una nueva oposición, que tendrá que demostrar desde ya la madurez que se necesita para acabar con el miedo que suscita el cambio que propone.

Para todos es importante que al presidente Duque y a esa oposición les vaya bien, porque eso significaría que nace un nuevo panorama en la política y el debate cambia de tercio.
Además si al país le va bien mejora la famosa viabilidad de regiones como la del Cauca, la cual se encuentra ligada en su futuro a muchas circunstancias de orden nacional, pues infortunadamente, por esas extrañas disposiciones legales que nos volvieron más centralistas que nunca, la mayoría de las decisiones sobre la inversión en nuestro departamento pasan por Bogotá.

Si hay recortes presupuestales los pagadores del pato siempre serán los más débiles, política y regionalmente hablando.

Ahí es donde necesitamos el Pacto sobre lo Fundamental, para que el propósito de estado y de sociedad sea seguir trabajando para reducir la pobreza, que el debate se centre en cómo generar más desarrollo social y le dejemos el espejo retrovisor a la Fiscalía y a los entes de control.

Esa es la nueva era que necesitamos.
Posdata: el Presidente Santos estuvo el viernes pasado en Guapi, en compañía de funcionarios nacionales y el gobernador del departamento, inaugurando la esperada interconexión eléctrica. Tengo la esperanza que se haya conversado el tema de la compactadora de residuos.

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