La pregunta del millón


-Por: Juan Carlos López Castrillón –

El 28 de octubre de 1980, Ronald Reagan ganó el último debate televisivo en la lucha por la presidencia de los Estados Unidos – contra el entonces mandatario demócrata Jimmy Carter – acuñando una pregunta con la cual remató su intervención de ese día, luego todos sus discursos y la publicidad de la última semana planteaban el mismo interrogante: ¿está usted mejor que hace cuatro años?
Con esa estrategia ganó la presidencia. Con una pregunta logró transmitir optimismo.

Ese interrogante sencillo, que tiene un alto contenido filosófico, obliga a la persona cuestionada a reflexionar unos segundos y efectuar un balance personal, pero también político, dado que tiene que considerar en su respuesta lo que pasa a su alrededor, cómo vive en su cotidianidad, qué pasa una vez sale de su casa, si tiene que tomar un bus, ir a estudiar o a trabajar, pedir una cita médica, pagar las cuentas, ir a mercar, llevar a los hijos al colegio, ir al cine, buscar un parque, tomarse un café, en resumen: cómo es su día a día.

Esa consideración debemos aplicarla permanentemente en nuestra vida personal, es sana, implica un buen ejercicio de autocrítica, permite que valoremos cómo estamos frente a nuestra familia, nuestro trabajo, nuestras aspiraciones, nuestra salud, nuestros amigos, cómo aprovechamos en estos últimos cuatro años el tiempo libre, qué aprendimos. Cuestionarnos sobre si hemos crecido.

Preguntarnos si estamos estancados, mejor o peor que antes.
En la campaña electoral que menciono al inicio de este escrito, entre el 28 de octubre y el 4 de noviembre de ese año – día de las elecciones – los activistas republicanos salieron a hacerle esa pregunta a todos los ciudadanos estadounidenses, y les repetían: “usted tiene dos opciones: si está mejor que hace cuatro años reelija a Cárter, pero si usted está igual o peor dele una opción a Reagan”. Ronald Reagan fue elegido presidente.

Les traigo a colación esa historia para recomendar que esa valoración se efectúe de manera permanente, especialmente en un país que tiene tanta pasión por los temas políticos. Ese mecanismo podría ayudar para reconocer las cosas buenas que hacen los gobernantes y tener presentes las desafortunadas.

Podríamos tener la suficiente información para hacer valoraciones objetivas de quienes nos gobiernan y nos representan, contrario a lo que sucede actualmente, que terminamos haciendo un balance basados sólo en los informes de gestión que presentan los personajes públicos; o lo que es peor, creyendo en los memes e información que circula en las redes sociales o dejándonos llevar por las olas de noticias amañadas.

En Colombia ya no hay reelección presidencial y la figura tampoco existe para los mandatarios regionales, de manera que en principio esta pregunta no aplicaría directamente, pero lo que regionalmente sí ha proliferado es la perpetuación a través de la “transmigración” (migrar a través de), o para hacerlo más cinematográfico, como cuando en las películas un ser maligno ha imbuido a una persona y la hace actuar de acuerdo a su voluntad.
De manera que de cara al año entrante, aunque estamos a más de doce meses de escoger nuevos mandatarios municipales y departamentales, el ejercicio sí es práctico y la pregunta es válida.

Empiece entonces a cuestionarse si su municipio y su departamento están mejor, igual o peor que hace cuatro años. Si hay mejores vías, mejores colegios, mejores hospitales, mejores oportunidades de trabajo, si son más seguras las calles, etc., etc., etc.
Si hacer pública esa respuesta le genera problemas guárdela íntimamente, pero por lo menos haga el ejercicio de evaluación, le ayudará a agudizar su visión crítica, un aspecto fundamental si queremos ser ciudadanos más conscientes de la importancia que tienen nuestras decisiones en la construcción de la sociedad en la que vivimos.

Posdata: felicitaciones a las directivas del Festival Gastronómico de Popayán, un evento que – por su alta calidad – ya tiene dimensión internacional.

¡Tu opinión es importante!