Los sapos que nos tendremos que tragar.


Por Hermes Ferney Ángel Palomino –

Con la firma del actual proceso de paz muchos serán los sapos que nos tendremos que tragar los colombianos, pero desafortunadamente en este inventario de cuentas por pagar incobrables la cara de la moneda solo se muestra –exprofeso- por una sola cara. Siempre se nos ha hecho creer que el conflicto surgió debido a que un grupo de facinerosos, desadaptados y resentidos optaron por declararle la guerra a una sociedad que –supuestamente- nada les había hecho, a un Estado que –teóricamente- les había dado todas las oportunidades y a un gobierno –aparentemente- democrático. Nada más alejado de la realidad.
Después de toda la campaña mediática lo que queda en el imaginario de Juan Pueblo es que este acuerdo de paz no es más que una concesión filantrópica de un gobierno, de una dirigencia y de una sociedad que decidieron no seguir en confrontación con un enemigo cruel y despiadado que nunca mostró escrúpulos en su devenir bélico.
Hay que reconocer como absolutamente cierto el hecho de que las FARC atropellaron a quienes se les interpusieron en el camino, cometieron toda serie de delitos, algunos de lesa humanidad, pero eso no significa que sean los únicos culpables, ni mucho menos los causantes de la misma. Lo que debe quedar claro es que la más importante causal de la guerra fue la injusticia social, personificada en exclusión, desempleo y miseria. Las FARC solamente fueron una indeseable consecuencia, tal vez la más cruel y pervertida. Lo que significa que los verdaderos causantes de toda esta barbarie fueron y son todos y cada uno de los dirigentes regionales y nacionales que fungen de demócratas y justicieros.
Si los delitos impunes de las FARC son los sapos que nos debemos tragar los colombianos entonces la impunidad de las injusticias cometidas al amparo de las leyes ¿qué serán? Dinosaurios que debemos engullir en aras de una paz que es lo único y más sensato que han hecho ambos bandos durante más de sesenta años.
Esta semana se dieron a conocer dos noticias que en nada contribuyen a la búsqueda de la paz: El aumento en los costos de las tarifas de agua y el inconcebible aumento de los salarios de los congresistas. Sin embargo, aun así quienes nos gobiernan y sus áulicos hablan –descaradamente- de tener que tragar sapos en nombre de la paz. Descarados.

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