Los vendedores de miedo.


Por: Juan Carlos López Castrillón –

-El miedo es el sentimiento primario más importante de los seres humanos, por eso es tan útil como estrategia en cualquier actividad, especialmente para vender un producto o hasta un político; revisemos algunos de nuestros miedos y sus vendedores de “remedios”.
Les propongo cuatro miedos: el miedo a sufrir, a la inseguridad, a la muerte y al cambio.

Obviamente, como lo dije, para cada miedo aparecerá un vendedor de “soluciones”, porque la historia demuestra que “cada loro ha tenido una estaca”.
El miedo a SUFRIR agrupa el temor al dolor, a la enfermedad, a la decepción, al fracaso, a la soledad, al rechazo, al hambre, a la falta de techo. Para mitigarlo nos aparecen los vendedores de medicinas, los motivadores, los que te garantizan un ingreso, los políticos y hasta los que te arreglan un matrimonio. Recuerden que “el dolor le tiene miedo a Doloran”.

El miedo a la INSEGURIDAD es vital, como dicen los adolescentes, literal, puesto que va más allá de los temas materiales. La gente quiere sentirse segura físicamente, que no la roben, que no la maten, que no la secuestren, que pueda movilizarse y dormir con tranquilidad; pero también quiere estar segura de que no va a perder su libertad, ni sus bienes, ni su estatus social.

Ahí nos llegan los que prometen mano dura e inflexibilidad (aunque flexibilidad judicial para algunos), los que fomentan la xenofobia y el racismo, también los políticos y -tristemente en nuestra historia reciente – algunos altos magistrados. Alguien me dijo soberbiamente “sólo le tengo miedo al que me pueda mandar a la cárcel o al cementerio”.
El miedo a la MUERTE es quizás el más importante. Nos da pánico desaparecer, tanto por no existir más en este planeta como por dejar a nuestros seres queridos desamparados. En el fondo esto tiene que ver con el instinto de supervivencia y de protección. En esta categoría nos aparecen desde los vendedores de seguros de vida hasta quienes nos garantizan la vida eterna. Pero también aparecen los guardaespaldas, las empresas de seguridad, los ejércitos.

El miedo al CAMBIO. No hay palabra que más usen los vendedores que esta; y es de las que más miedo produce, le tenemos miedo al cambio y a vivir el cambio; este tiene un alto grado de incertidumbre, y no hay como la amigable zona de confort, así de confort – para muchos – no tenga nada.

Pero hay interesados en que este miedo sea cada vez más fuerte, pregúntese a quién le favorecen sus males y miedos y encontrará la respuesta. En esta categoría sí que aparecen los políticos, tanto para vender “soluciones” con base en cambiar a los que mandan, como los que sostienen que cambiar es un salto al vacío sin paracaídas.
Se podría concluir entonces que el miedo ha sido transversal al ejercicio del poder económico y político durante toda la historia de la humanidad. Los poderosos lo han utilizado para extorsionar a los más vulnerables, y casi siempre lo han conseguido, porque es más fácil destruir que construir, atemorizar que respetar, insultar que proponer.

Quienes se vuelven profesionales en meter miedo en forma eficiente reinarán, es un principio de estos tiempos, pero tiene ejemplos enormes en la historia, como Joseph Goebbels en el nazismo, quién demostró que las más absurdas mentiras, soportadas en el miedo y el odio, pueden producir enormes réditos para gobernar.

Aterrizando esto a lo local y a lo que está de moda, vienen de nuevo el miedo y la extorsión, para que quienes no apoyen a un determinado candidato puedan perder su empleo o un beneficio. Es real. Pasa cada cuatro años.

Sin duda la educación es la respuesta al miedo. La educación es la esperanza para derrotar a quienes extorsionan. Tenemos la gran tarea de continuar educando para que se reduzcan los miedos. Mientras tanto, frente al tarjetón, bajo la protección de la urna,
voten en contra del que esté tratando de imponerles miedo.

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