Obra bien y no mires por quién

Por: JAIME BONILLA MEDINA –
jaboneme@hotmail.com

-En este mundo globalizado y capitalista entregado al dios dinero; pocos escapan a las ofertas, subrepticias o directas, de algunos gigantes del comercio para incrementar dividendos, a expensas del ejercicio de determinada profesión; abusando de la buena fe del trabajador, aunque no siempre.

Un estudio hecho por la Dra. Adriane Fugh-Berman (octubre/2017). Médica Familiar de la Universidad de Georgetown, publicado en British Medical Journal (BMJ); analiza, en 2.873 médicos, el grado de susceptibilidad al formular medicamentos. El 39% (1.122) recibieron regalos de compañías farmacéuticas por US$3,9 millones, y despacharon más del doble de recetas que sus colegas no gratificados (892 contra 389). El estudio demostró el incremento del costo y exclusividad de la fórmula en proporción directa al valor del regalo recibido, incluso los pequeños obsequios influían en la consulta. En conclusión, “las dádivas e invitaciones hechas por las farmacéuticas a los médicos se reflejan en un aumento en las órdenes de medicamentos que estas industrias producen.” La doctora Fugh-Berman es enfática en señalar: “… Todos los regalos de los fabricantes de drogas deben ser prohibidos”.

En otro estudio publicado en JAMA Internal Medicine-junio/2016 se hace seguimiento a un grupo de 280.000 médicos. Se detectó la prescripción, con mayor frecuencia, de productos de marca versus genéricos disponibles en el programa de Medicare, luego de invitaciones a restaurantes. Los autores encontraron una proporción hasta 5 veces mayor para fármacos de la empresa patrocinadora.

En julio de 2008 El Tiempo publicó un amplio reportaje a directivos en mercadeo de laboratorios multinacionales sobre la manera como se interviene en la práctica de la medicina para acrecentar sus ventas: lo fundamental es la formulación médica y satisfacer algunas de sus sentidas necesidades: financiar el viaje a congresos y otros eventos, pues es primordial tener los líderes de opinión cerca. O como conferencistas remunerados en cursos de alto nivel. O promover su ingreso a grupos de investigación. O la negociación directa: una suma mensual por el número de productos recetados. Algunos laboratorios van directo a las farmacias, pagan al vendedor, existe menos responsabilidad y resulta más barato.

Los visitadores médicos son fundamentales. Entrenados para convencer a los profesionales de las bondades de sus medicamentos, hacen ofrecimientos y seguimiento a la prescripción.

Marcia Angel, editora de New England Journal of Medicine, publicó el libro: “La verdad acerca de la industria farmacéutica: Cómo nos engaña y qué hacer al respecto” (2004). En él relataba cómo en EEUU, varias compañías ejercían control sobre las investigaciones de fármacos, y cómo la industria había cooptado a profesionales de la salud y a algunas instituciones relacionadas.

Frenar esta peligrosa seducción es lo que busca una iniciativa que acaba de lanzarse en Colombia. Bajo el nombre de “Médicos Sin Marca”, se unieron: el Instituto de Bioética de la Universidad Javeriana, la Fundación Ifarma, la Federación Médica Colombiana y el Centro de Pensamiento, Medicamentos y Poder de la Universidad Nacional, con el apoyo de la Unión Europea y Cooperación Española, para promover una práctica libre de los efectos de la mercadotecnia farmacéutica.

“Lo que se quiere es promover una práctica médica autónoma e independiente, sin recibir prebendas, y que se hagan congresos sin financiamiento de la industria”, dice Eduardo Rueda, director del Instituto de Bioética de la Javeriana.

De acuerdo con Rueda, hay tres puntos en los que se manifiesta esta nociva relación: la prescripción, en la educación médica y en la investigación, sesgando sus objetivos con fines mercantilistas. La idea es que se sumen desde estudiantes, facultades de medicina, hasta trabajadores del sistema de salud. “No es una guerra contra la industria, es una preocupación por la manera como nos interrelacionamos, porque termina afectando el bienestar de los pacientes”.

Debería plasmarse lo planteado por Afidro (Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo) hace cuatro años, un nuevo código de ética regulador del trato con los médicos:
• La relación de la industria con los profesionales debe estar orientada al beneficio del paciente.
• Solo se promocionarán medicamentos aprobados por el Invima.
• Garantizar la relación laboral y ética de los visitadores con los profesionales de la salud.
• No se podrá influir bajo incentivos, en el cambio de fórmula médica en las farmacias.
• No se ofrecerán beneficios económicos, en especie, viajes o participación en eventos científicos, con el fin de influenciar la formulación de productos farmacéuticos.
• Se debe explicitar la relación de los conferencistas de un evento con el patrocinador.
• Los estudios clínicos deben obedecer a los protocolos, normas y guías de investigación internacionales, así como su revisión por parte de comités de investigación.

Sería un paso trascendental para enfrentar este problema de dimensiones económicas monumentales, implicaciones éticas inadvertidas y efectos impredecibles en la salud de los usuarios.

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