Odio, entre sentimiento y estrategia.


Por: JAIME BONILLA MEDINA –
jaboneme@hotmail.com
-La inquina irracional carcome a la sociedad colombiana. Es mera consecuencia de una polarización alimentada por sectores que utilizan el engaño para mantener encendido el fogón del odio con intenciones egoístas. Hoy, el Dr. Andrés José Dulcey Cepeda destacado docente de la Universidad del Cauca, especialista en psiquiatría de la Pontificia Universidad Javeriana-Bogotá, analiza este tópico.
¿Qué entendemos por sentimiento?
Andrés Dulcey Cepeda: «Emoción, sentimiento y pasión son términos usados para referirse a un hecho que, normalmente, los humanos no experimentamos de manera neutral. Hay un colorido subjetivo acompañante a toda vivencia, llamado afecto. Tiene orígenes tanto biológicos como socioculturales. Se dice que una emoción es un afecto de aparición súbita, acompañado de manifestaciones físicas y de corta duración. Un ejemplo de emoción sería un ataque de pánico. Seguido a la emoción viene el sentimiento: un proceso más elaborado, perdurable y controlado.
¿Según lo anterior, sería normal la ira como emoción y el odio como sentimiento?
ADC: depende del caso, de los precipitantes, circunstancias y vivencias personales de cada quien.
¿En qué momento el rencor pasa a ser un estado perjudicial para la persona?
ADC: el “odio crónico” va a generar problemas adaptativos, por lo cual va a llevar a las mismas consecuencias de un trastorno de personalidad. El resentido crónico no es 100% normal, pero permanecerá “sano” ante su propia antipatía y ante los demás.
¿Generar odio es de una mente normal?
ADC: este comportamiento es antiético, pero no es una enfermedad mental. Equivale a lo mencionado por Humberto Eco como la génesis del fascismo: la tendencia de un grupo a dividir el mundo entre buenos y malos, los malos serán todos aquellos que no crean en lo que ellos creen. Una vez dividida y polarizada la comunidad, satanizan a los malos tildándolos, por ejemplo, de “castrochavistas”. Explotan el miedo, advierten sobre los múltiples peligros concernientes y autoproclaman un “mesías”. La masa empezará a odiar todo lo que él señale. Luego sobreviene un culto en el cual se genera la sensación de que solo una persona, un salvador, ni siquiera un partido, puede resolverlo todo.
En nuestro país se está enseñando a odiar. Ello es producto de un cálculo juicioso, con fines de atornillarse en el poder e instaurar una dictadura de derecha. Pero esta conducta no es exclusiva de ella; Stalin, los dictadores coreanos y Maduro usaron y usan los mismos métodos con los mismos fines.
¿Qué es un sociópata?
ADC: es una persona con trastorno de la personalidad que exhibe un patrón de comportamiento repetitivo, mal adaptativo, causante de problemas en las relaciones interpersonales. El sociópata es un transgresor, suele poseer un amplio historial conflictivo y delincuencial. Es egosintónico: no se siente culpable, rasgo esencial de su conducta. No le preocupa el proceder, se siente conforme como es. No hay arrepentimiento. No posee empatía.
El sociópata es hábil para leer las emociones ajenas, sin compartirlas, y es explotador de sus relaciones sociales. Por lo anterior, somete usando el miedo, el elogio y provocando lástima.
Rafael Uribe, el asesino de Yuliana Samboní, o Popeye son ejemplo de los peores sociópatas existentes. Personajes inteligentes, capaces, calculadores, temerarios. Existe otro tipo de sociópata: el delincuente vulgar, el “ñero” rechazado por todos. Llamativamente es menos peligroso, pues los primeros no guardan el aspecto patibulario del segundo y logran manipular más fácil. No todo delincuente es un sociópata, pero todo sociópata si es un delincuente.»
Nota. 1- Hasta la polarización en los vidrios de los autos sirve para bloquear la transparencia y ocultar al conductor.
2- Lo contrario de odiar no es amar, es convivir armoniosa y pacíficamente.

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