POSCONFLICTO Y PAZ.


Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-
Haciendo de lado la vocinglería de afines y contradictores de los diálogos de la Habana, entre las F.A.R.C. y el Gobierno Nacional, amplificada por los grandes medios de comunicación de Bogotá, ya es bueno que empecemos a mirar el meollo del asunto del proceso de la construcción de paz con justicia social en Colombia.
Se habla y se escribe por todos los medios habidos y por haber, acerca del fin del conflicto armado entre la guerrilla y el Estado colombiano, se hacen vaticinios sobre lo que será nuestra sociedad una vez se firme, al menos con las F.A.R.C., el fin de ése conflicto.
Se nos pronostica el retorno de la muy sospechosa “confianza inversionista”, que durante los dos cuatrienios de Uribe Vélez, incrementaron las cifras de desigualdad entre unos pocos que se hicieron groseramente más ricos, y los millones que aún siguen en el rebusque para huir de la pobreza, que ahora eufemísticamente, el actual gobierno nacional intenta presentar como el ascenso de una gran clase media emergente. Se nos vuelve a invitar al futuro, como hace 25 años, poco antes del apagón.
Los señores y algunas señoras de la guerra, desesperados ante el fin de su eterna disculpa, la guerrilla; pelean como gatos y gatas patas arriba, para seguir imponiéndonos su lógica de tierra arrasada en contra de la amenaza castro-chavista que se cierne sobre Colombia, como consecuencia del intento de arreglar mediante el dialogo lo que, ellos y algunas ellas, no pudieron arreglar durante décadas y décadas de derramamiento de sangre entre los jóvenes pobres de La Matria enlistados en los bandos en contienda; el ejército y la guerrilla.
Según algunos expertos, se hace necesario abordar una verdadera pedagogía dirigida a todas las comunidades, que contenga como mínimo algunas nociones básicas, para empezar a caminar sobre la senda de la reconciliación. Conceptos como; conflicto, postconflicto y reconciliación, tienen que ser desarrollados a fondo de manera teórica y practica para poder transitar el camino de la construcción de esa nueva sociedad que deseamos en Colombia.
Según el portal www.urosario.edu.co; el Post conflicto se puede definir como; “Período de tiempo que sigue a la superación total o parcial de los conflictos armados. Puede entenderse como un concepto de un único atributo: la reducción del número de homicidios relacionados con el conflicto por debajo de un umbral determinado, que le otorga o le niega el estatus de conflicto activo.”. El asunto, para el caso colombiano, es que en nuestro territorio existen varios conflictos sociales sin resolver y que de no ser atendidos de manera efectiva tanto por el Estado como por toda la sociedad civil, irremediablemente generarán otras confrontaciones armadas entre los colombianos, sin mencionar los rezagos del malogrado proceso de paz con los paramilitares y que se han traslapado con la delincuencia común, para llevarla a extremos aterradores.

Es imperioso entonces, iniciar de forma inmediata; una gigantesca tarea pedagógica de reconciliación, paz y convivencia social a lo largo y ancho del territorio nacional, para evitar que la cultura traqueta que desde los ochenta se ha enseñoreado sobre la Nación, siga siendo el paradigma a seguir por la sociedad colombiana.

Esta triste “Civilización tropelera” nuestra; del más “verraco”, el más “varón”, del más “frentero”, del “Ud. No sabe quién soy yo ¿?”, de la elusión y evasión de impuestos, del contrabando, de saltarse la fila, de no dejar dormir a los vecinos, de hacer escándalo en la vía pública, de creernos más que los demás por un cargo o un título, entre otras cosas, deben dejar de ser las características de nuestra actual cultura ciudadana.

La firma de un acuerdo entre las F.A.R.C., el E.L.N. y el Gobierno Colombiano, su refrendación, su incorporación a nuestro marco jurídico, la forma en la que participarán en la política proselitista, incluso en la administración pública, no son los puntos de llegada, son unos de los muchos puntos de partida que necesitamos los colombianos, para poder dar los primeros pasos hacia la Paz, quien diga lo contrario no puede seguir siendo el GRAN COLOMBIANO, simplemente deberá detentar, si acaso; el Título del Gran Mentiroso, así aún le digan ex presidente.