Presidente Juan Manuel Santos, gana premio Nobel de la Paz 2016.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha ganado el premio Nobel de la Paz 2016 por sus “decididos esfuerzos” por llevar la paz a su país tras 52 años de conflicto armado, anunció hoy en Oslo el Comité Nobel de Noruega.

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El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016 por sus esfuerzos en el proceso de paz acordado con la guerrilla de las FARC. El Comité Noruego del Nobel de la Paz ha destacado del mandatario la “fortaleza” necesaria para afrontar la “tarea” del proceso abierto con la guerrilla tras más de 50 años de conflicto. “Pese al voto en el referéndum”, ha manifestado la portavoz del comité Kaci Kullmann Fiveen en relación al rechazo en el plebiscito a los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y la guerrilla, Santos ha contribuido siempre “al final del conflicto”. El plebiscito, con un voto negativo del 50,21% de los que depositaron su papeleta, y una abstención del 62%, se celebró el pasado 2 de octubre.
“El referéndum”, ha continuado Kullmann Fiveen, “no fue un voto contra la paz”. “Los que votaron no no rechazaron el deseo de paz sino un acuerdo específico de paz”. Noruega, que alberga el comité que falla este galardón, ha sido precisamente un país facilitador en el proceso de paz abierto hace cuatro años en La Habana entre Santos y la guerrilla.
“El referéndum”, ha continuado Kullmann Fiveen, “no fue un voto contra la paz”. “Los que votaron no no rechazaron el deseo de paz sino un acuerdo específico de paz”. Noruega, que alberga el comité que falla este galardón, ha sido precisamente un país facilitador en el proceso de paz abierto hace cuatro años en La Habana entre Santos y la guerrilla.
Asimismo, según el Comité Noruego, es “un homenaje al pueblo colombiano que, a pesar de todos los abusos sufridos, no ha perdido la esperanza de lograr una paz justa y a todas las partes que han contribuido a este proceso de paz”. En esta ocasión se habían presentado 376 candidaturas, de las que 148 eran organizaciones y 228 eran personas. Se trata de una cifra récord, que supera a las 278 recibidas en 2014.
Desde que se entregó por primera vez en 1901 se han concedido 96 galardones a un total de 129 premiados. En 2015, el Nobel de la Paz recayó en el Cuarteto Nacional de Diálogo de Túnez por su “contribución a construir una democracia plural” en el país tras la revolución de 2011. El Cuarteto estaba integrado por dos sindicatos, un colegio de abogados y la Liga Tunecina para la Defensa de los Derechos Humanos.
La presidenta del Comité Nobel noruego, Kaci Kullmann Five, señaló hoy en la rueda de prensa posterior al anuncio del premio de la Paz al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, que él fue el gran impulsor del proceso de paz y quien asumió la iniciativa.
“Hay muchas partes en el proceso, pero Santos fue quien tomó la primera e histórica iniciativa. Ha habido otros intentos antes para lograr la paz, pero él fue a por todas y con una gran voluntad de lograr un resultado, por eso lo hemos destacado. Además, es el líder del Gobierno del país”, afirmó.
Kullman Five rechazó explicar por qué no se había incluido en el premio a la otra parte en el conflicto, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -personificada en su líder, Rodrigo Londoño-, que también había sido nominada para el Nobel.
“Nunca comentamos nada sobre quienes no ganan el premio”, se limitó a decir la presidenta del comité, que resaltó el trabajo “muy duro” de Santos.
El triunfo del no en el plebiscito del pasado domingo en Colombia había hecho que expertos y casas de apuestas rebajaran sensiblemente las opciones de un premio a este proceso de paz, que se perfilaba como el gran favorito antes de la consulta.
La presidenta del comité rechazó de forma categórica que la decisión de otorgar el Nobel a Santos pueda ser interpretada como una falta de respeto al resultado del referendo.
“Al contrario. Mostramos que respetamos el proceso democrático y la votación del pueblo colombiano. Pero no han dicho no a la paz, sino a un acuerdo específico”, declaró.
Kullman Five resaltó que el proceso de diálogo se ha reanudado y que “es muy importante para impedir que vuelva a estallar la guerra civil” en este país latinoamericano.
La líder del Comité Nobel Noruego confesó que aún no se había puesto en contacto con Santos para darle la noticia, pero que lo haría en breve.
“En el mundo moderno puede ser peligroso dar avisos de ese tipo de antemano”, afirmó.
El presidente colombiano Juan Manuel Santos, de 65 años, apostó todo su capital político para intentar poner fin a medio siglo de guerra interna en Colombia, un sueño inconcluso que recibió este viernes el espaldarazo del premio Nobel de la Paz.
El Comité Nobel noruego atribuyó su influyente galardón a este incansable defensor del camino negociador, que dice no querer claudicar en su meta a pesar del resultado negativo del plebiscito a que sometió su propuesta de paz.
“Seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato porque ese es el camino para dejarles un mejor país a nuestros hijos”, decía el domingo tras la bofetada del veredicto popular a la opción que preconiza.
Muchos cuestionaron a Santos por su empeño de validar en las urnas el histórico acuerdo con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas). Pero el jefe de Estado se mantuvo firme.
La paz con las FARC, la mayor y más antigua guerrilla de América, “requería coraje, audacia, perseverancia y mucha estrategia: las cualidades y fortalezas de Santos”, dijo a la AFP Mauricio Rodríguez, su cuñado y consejero desde hace más de 20 años.
Bogotano proveniente de una familia de alcurnia, que siempre anheló conducir los destinos de su país, Santos puede ahora valerse del prestigio del Nobel para buscar revivir su esfuerzo de pacificación a través de la salida negociada, meta que empezó a trazar antes incluso de iniciar su carrera política en 1991.

– “Extremo centro” –
Como periodista, ganó el premio Rey de España con unas crónicas sobre la Revolución Sandinista en Nicaragua. Ese trabajo “nos marcó profundamente a ambos”, ha dicho el mandatario sobre la investigación que realizó con su hermano Enrique, también clave en el proceso de paz con las FARC que se instaló formalmente en 2012, pero se inició confidencialmente apenas Santos asumió su primer mandato en 2010.
Para cuando se estrenó en la Casa de Nariño, este político que se autodefine de “extremo centro” ya había perseguido con implacable crudeza a las FARC como ministro de Defensa de su predecesor Álvaro Uribe y, tras descabezar a su cúpula, se alistaba para dialogar desde una posición de fuerza.
Hizo la guerra para alcanzar la paz, han señalado analistas. Pero su viraje le costó no pocas críticas como “traidor” a la doctrina de mano dura de Uribe, quien desde entonces es su más feroz opositor, fortalecido tras el plebiscito.
Aunque hace apenas unos días aseguraba no buscar el Nobel, la recompensa llega como bastante más que un premio consuelo en momentos en que el presidente debilitado busca una salida para la reconciliación de Colombia, azotada por décadas de violencia de guerrillas, paramilitares y fuerzas estatales que han causado ocho millones de víctimas, entre ellos 260.000 muertos.
– Un pragmático obstinado –
“Inmensamente racional”, según sus más allegados, el hombre que sigue decidido a lograr la paz de Colombia, ha sido cuestionado por su imagen de frialdad, falta de carisma y escasos dotes de comunicador.
Pero nada parece detenerle: suele madrugar y trasnochar. Superó un cáncer de próstata en 2012 y se sometió a fines de 2013 a una cirugía para levantar sus párpados y mejorar su visión.
Admirador de Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Nelson Mandela, lector voraz y declarado cinéfilo, Santos ha dicho que su verdadera fortaleza proviene de la familia que fundó en 1988 con María Clemencia Rodríguez, “Tutina”, madre de sus tres hijos. Son “mis Santos”, afirma.
Para muchos su obstinación de pragmático contumaz y su fama de político “hábil” allanarán sin duda el camino en esta nueva etapa.
“Santos no es un jugador de póker como dicen. Es un jugador de bridge”, comentó alguien que conoce bien al presidente. “Y en el bridge no siempre gana quien tiene la mejor mano”.

Nota original publicada en: POR EFE y http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/07/actualidad/1475828983_681895.html

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