Prioridades.


CARLOS E. CAÑAR SARRIA
carlosecanar@hotmail.com

– En un país como el nuestro, con tantos y graves problemas reflejados en las condiciones económicas precarias de la población, con alta tasa de desempleo, con niveles insoportables de inseguridad, con altos índices de violencia urbana, con problemas de movilidad, con un sistema de salud no sólo injusto sino también perverso, con una educación superior cada vez más privatizada, con una malla vial deteriorada en varias ciudades, con problemas de violación del espacio público, con múltiples expresiones de empleo informal e ilegal; con desplazamiento, resultado de la violencia y la pobreza, con unos servicios públicos cada vez más costosos e ineficientes, etc., se requiere que quienes detentan el poder se dediquen a resolver o atender prioridades.
De ahí la importancia de los planes de desarrollo y de los programas de gobierno a nivel nacional, regional y local para evitar improvisaciones que cunden por todos lados. Está demostrado que mientras menos se privatice el poder, entre más se haga énfasis en lo público, más posibilidades existen de hacer palpable la democracia participativa. Ésta debe ir más allá de un proceso electoral, que si bien en últimas define vencedores y perdedores, finalmente la población es la que va resultar beneficiada o perjudicada.
Por eso, es imprescindible que la población- los ciudadanos y habitantes- se mantengan con los ojos abiertos ante las acciones u omisiones de quienes dicen representarlos. Sobre todo en el orden del Ejecutivo y del Legislativo cuyos poderes son posibles gracias al apoyo popular. Gobernantes y legisladores deben conocer de antemano las necesidades de los pueblos para que sean resueltas en el orden de las prioridades. Jerarquizar necesidades es una de las alternativas claves que debe acompañar a quienes desempeñan cargos de representación popular, éstos deben canalizar las esperanzas y las expectativas de todas las personas que en el plano de lo político aspiran estar incluidas en los beneficios del poder.
Es común observar gobernantes y legisladores enfrascados en discusiones bizantinas mientras los problemas esenciales de la población se acrecientan cada vez más. En la mayoría de municipios colombianos-con algunas excepciones- existe la misma problemática, pero es evidente que en unos se jerarquizan las necesidades mejor que en otros y para ello, insistimos, hay que tener tino, liderazgo y una fuerte dosis de sensibilidad social. Como no existe nada de ello, nos encontramos con legisladores preocupados por contrarrestar la infidelidad de los maridos colombianos; por asuntos tales como si los hijos deban llevar primero el apellido de la madre y no el del padre como se ha venido haciendo tradicionalmente, la prohibición de venta de cigarrillos al menudeo y otra serie de babosadas por este estilo, dejando a un lado los temas sustanciales de la población.
Si se trata de problemas y necesidades seguramente esto es lo que abunda, pero hay que jerarquizar prioridades. Por ejemplo, medidas como las foto multas cuando hay tantas necesidades que atender primero, tales como el deterioro de calles y avenidas que cada día producen accidentes que cuestan vidas humanas y el deterioro de los vehículos. Huecos por todos lados que dan la impresión de ciudades bombardeadas en la guerra. A esto hay que agregar, la mala señalización de las vías, la semaforización deficiente y los problemas de movilidad, entre otros.
Es importante crear hábitos de cultura ciudadana y para ello es necesario que las autoridades realicen esfuerzos por mantener las ciudades decentemente presentadas, además de la implementación de criterios pedagógicos para conservarlas en un ambiente de tranquilidad colectiva.
Quienes por todo pagamos impuestos queremos verlos representados en obras de infraestructura que le cambien la cara positivamente a las ciudades y dejen de ser esos sitos antiestéticos y abandonados de donde todos quisiéramos salir corriendo. Primero obras, luego pedagogía y después el castigo. Las administraciones municipales no sólo deben caracterizarse por el castigo como mecanismo de sentirse vivas. Hay que atender prioridades.
El próximo año será electoral, se avecinan elecciones presidenciales y legislativas. En cuanto al departamento del Cauca, hay expectativas por las ejecutorias y realizaciones de los congresistas caucanos, pues ya es tiempo de que el Cauca deje de ser catalogado como uno de los departamentos más rezagados del país. Algunos ya andan en campaña nuevamente. La verdad es que la gente quiere ver caras nuevas en la administración pública, pero desconocemos si a población o los potenciales electores estén preparados para ello. Incertidumbre por el comportamiento de los partidos en el Cauca a la hora de hacer coaliciones. Nos gustaría conocer cómo va ese “trabajo organizado, cohesionado y mancomunado” de nuestros congresistas en beneficio de la región que teóricamente dicen representar. Es posible que nos equivoquemos, pero muchas veces sentimos la sensación de que no pasara nada y que a los congresistas-con algunas excepciones- se les sigue viendo las caras en épocas decembrinas o en Semana Santa, pero no más.

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