Reflexiones.


CARLOS E. CAÑAR SARRIA –
carlosecanar@hotmail.com –
Primera. Germán Vargas Lleras anunció su retiro de la vicepresidencia de la República. Inicia su campaña presidencial. Tarea difícil. Se le ha visto últimamente bastante ajetreado en la inauguración de obras, dándose vitrina, pretendiendo hacer creer que estas obras son producto de su inmensa generosidad, cuando la verdad es que son hechas con la plata de todos los colombianos. Como vicepresidente brilló por hacer oposición al gobierno del cual ha hecho parte, mientras el Presidente iba por un lado, su vice andaba por el contrario, incoherencia que percibió el país entero, pero igual, Vargas Lleras no tuvo la entereza de renunciar. Dentro del grupo de los precandidatos presidenciales- según algunas empresas encuestadoras- figura entre los menos opcionados. Dicen quienes le conocen que es un trabajador empedernido, exigente, pero además que es arrogante y altanero, lo cual pudo constatar el país cuando agarró a coscorrones a uno de sus guardaespaldas. Se piensa, que si hace eso con una de las personas que expone su vida por la protección de Vargas Lleras, qué se podrá esperar con los demás colombianos. Montó una escena en televisión donde le pidió excusas al joven guardaespaldas, éste con rostro apabullado tuvo que aceptarle las disculpas.
Segunda. Suenan por todo lado precandidaturas presidenciales, el termómetro político aún se siente frio; no habrá cama para tanta gente. Por el uribismo y el conservatismo ni fu ni fa, por las toldas del liberalismo y de la izquierda democrática suenan algunos con opción, expectativas por el papel de los líderes de las Farc retornados a la vida civil; en fin, hay que esperar un poco. Se percibe mucho desencanto de la política y de los políticos. La política es coyuntural, una sola circunstancia puede cambiar todo el espectro político. Es posible que vengan muchas sorpresas, ojalá que todas sean por el bien del país.
Tercera. Con el acuerdo de paz definitivo entre las Farc y el Gobierno, con la desmovilización y entrega de armas de los miembros de la guerrilla, con su reincorporación a la vida civil, etc.; se acabó el discurso antiguerrilla para hacer política y ahora el discurso inevitable que ha comenzado a sonar con mucho énfasis es el discurso de la anticorrupción; el problema es que hipócrita e irónicamente, los que más se están apropiando del discurso anticorrupción son precisamente todos aquellos que se han convertido en los corruptos más grandes de nuestra historia republicana; piensan que los colombianos somos tan estúpidos que les vamos a creer. Sin embargo, no faltarán quienes piensen-con razón o sin ella- que conociendo la cultura política colombiana, de todo se puede esperar.
Cuarta. Están pendientes las negociaciones entre el Gobierno y el Eln, se espera que este grupo Claro que la violencia política dejó de ser el problema más grande del país; cierto que la corrupción ha penetrado hasta los tuétanos de la sociedad, que es el rescate de la moral y de la ética una de las prioridades que exige el destino trágico de la sociedad colombiana en cuya tarea todos los colombianos debemos tomar partido; la crisis colombiana es institucional. De alguna o de múltiples maneras nos compromete a todos. Hay que hacer de la moral y de la ética una nueva cultura. No es justo que lo que debiera de ser público se privatice, que el dinero que podría servir para mejorar las condiciones de vida de millones de colombianos vaya a engrosar los bolsillos de los apetitos mezquinos de los corruptos.
Quinta. Hay que atender las otras violencias, las que proceden de las profundas desigualdades socioeconómicas que tienen sumido al país en la indigencia y la pobreza; sobre esta materia bastante de qué ocuparse tendrá el postconflicto. También hace falta superar la violencia urbana, la violencia intrafamiliar, la del Estado contra el ciudadano y la de los ciudadanos contra el Estado, la violencia en la escuela, en los espacios laborales, contra el medio ambiente, contra uno mismo, etc. etc.