Reflexiones.


CARLOS E. CAÑAR SARRIA
carlosecanar@hotmail.com
Primera. No ha sido bien recibida la noticia de la visita y entrevista reciente entre dos ex presidentes de Colombia y el presidente norteamericano, Donald Trump a escasos días de un encuentro entre el presidente Santos y el presidente de Estados Unidos. Tambén es cuestionado Trump por recibir a los dos ex mandatarios cuando en su agenda ya tiene próximamente la visita del presidente titular de este país que es Juan Manuel Santos. Episodio que genera muchas suspicacias en la opinión pública: que Pastrana y Uribe fueron a despotricar de Santos, del país y del proceso de paz; que Trump acepta la visita de los ex presidentes porque está interesado en que continúe la guerra en Colombia; que el comportamiento de Pastrana y Uribe no es otra cosa que la involución a la época colonial, a la típica relación de servidumbre y vasallaje; que los dos ex presidentes colombianos son personajes cuestionados en el ámbito político nacional e internacional y se duda de su legitimidad para sentirse voceros del pueblo colombiano, etc.
Muchas reacciones de este tipo invaden las redes sociales. La verdad es que recientes acontecimientos que ponen en riesgo la paz mundial y en que se ven involucrados importantes líderes mundiales, incluyendo al presidente norteamericano- quien manejó un discurso anti intervencionista en su campaña- no es un ambiente favorable para que Estados Unidos se entrometa en las disputas intestinas de los denominados “líderes” políticos colombianos.
Segunda. Colombia se encuentra hoy en una etapa de tránsito de la guerra a la paz, dentro de un ambiente de corrupción cuyos tentáculos han abrazado importantes sectores políticos y sociales; situación que exige una depuración de la política y de la sociedad. La comunidad internacional ha entendido que en todo el espectro político nacional el deseo más ansiado es el de la paz. Colombia no puede menospreciar esta coyuntura histórica; requiere construir la paz, hacer de ésta, no una política de gobierno sino una política de Estado, lo cual explica la necesidad de que los futuros gobiernos estén comprometidos con vehemencia en el tema de la paz. Crear el ambiente propicio al postconflicto es un imperativo que compromete a todos los colombianos.
Tercera. Que la Secretaría de Tránsito Municipal de Popayán está más dedicada a imponer comparendos que por atender los temas más prioritarios de su cartera, es la queja cotidiana de la ciudadanía. Así se escuchan las frecuentes críticas en los medios de comunicación y en las redes sociales. Decisiones y acciones que generan malestar como colocar reductores de velocidad en sitios cuestionados por innecesarios y por predisponer a accidentes; lo mismo ha sucedido con el anuncio de implementación de las foto multas en una ciudad que adolece de calles y avenidas decentes, muchas de las cuales están en reconstrucción o en construcción; quejas por la carencia de parqueaderos públicos en el centro histórico, los pocos que existen no son suficientes; malestar porque no se cumplió con la promesa del gobierno del Cambio de hacer verdaderos ajustes al “Pico y Placa”, pues lo que realmente existe es “Día y Placa” y no en horas pico como debiera ser y como sucede en otras ciudades del país, en un horario que se presupone de mayor congestión vehicular.
Cuarta. En ocasión de la Semana Santa, se sintieron críticas por el acoso a los turistas con comparendos, inmovilizaciones de vehículos y multas. Las grúas se convirtieron en la peor pesadilla y en el terror de los visitantes. La administración municipal debió generar planes y alternativas para el control de tránsito durante la época semanasantera. Empezar por suspender el “Día y Placa” para posibilitar la libre movilización de los turistas, lo cual no se hizo bajo una argumentación nada convincente. Se debió garantizar también algunas alternativas de parqueo. Se conoció por las redes sociales que ante la inconformidad general, el secretario de tránsito dio la orden de entregar los vehículos que habían ido a parar a los patios, lo cual se habría podido evitar si hubiese existido un plan especial de control de tránsito durante la mencionada temporada.
Comparendos o inmovilizaciones por otras infracciones de tránsito, por no cumplir requisitos relacionados con documentos, seguros en caso de accidentes, equipos de viaje, pase de conductor, etc. que deben inspeccionar y exigir las autoridades de tránsito, independientemente de que se esté o no en Semana Santa, o en cualquier otra ocasión, no tienen discusión. La Policía debe cumplir con su deber.
Quinta. Las críticas se deben hacer con respeto, pues en las redes sociales en muchas ocasiones no faltan quienes se exceden en insultos contra funcionarios y autoridades cuando las cosas no resultan como la mayoría espera. No se trata de arremeter contra algunos funcionarios o hacia algunas administraciones. Hay que hacer sugerencias respetuosas para que mejore lo que se debe mejorar.

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