Reflexiones.


Por: CARLOS E. CAÑAR SARRIA –
carlosecanar@hotmail.com
– Primera. Muchos confunden los resultados electorales que permitieron la elección de los gobernantes con la legitimidad en el ejercicio del poder de los mismos. La legitimidad del poder la el consenso y es indicada por el grado de favorabilidad que tiene el gobernante, que no es otra cosa que la aceptación y el beneplácito que siente una población por sus gestiones y acciones direccionadas hacia el interés público. En la actualidad el medio más usado para detectar el grado de popularidad de quienes detentan el poder son las encuestas y aunque éstas no necesariamente son confiables, sirven para medirles el pulso a los gobernantes. La legitimidad se mide por el ejercicio del poder y no por el número de votos con que son elegidos, lo cual en la práctica, resulta insignificante; una cosa es que las elecciones sean legítimas y otra bien diferente, es que el gobernante en el ejercicio del poder lo sea. Es una torpeza confundir o pretender engañar a la gente, haciéndole creer que un gobernante es legítimo porque fue elegido con un número significativo de votos. Insistimos, la legitimidad la da el consenso y punto.
Segunda. Nicolás Maquiavelo en su obra “El príncipe”, entre otras cosas afirma que “el fin justifica los medos”, que los amigos de hoy serán los enemigos de mañana y viceversa, que uno de los objetivos del poder es la defensa de los propios intereses, que las alianzas políticas resultan convenientes en momentos de crisis; que los aliados de hoy probablemente son los enemigos de mañana, puesto que el arte de la política consiste en saber exactamente a cuál de los aliados debe traicionarse, en qué momento y bajo qué condiciones, que no hay correspondencia entre ética y política, en el sentido de que la “virtud” del político consiste en hacer cualquier cosa para obtener, conservar y aumentar el poder el cual sólo es concebible mediante la fuerza y la violencia. Sentencias del famoso escritor florentino que son aplicadas en la política mundial y en especial en nuestro país. La alianza entre Uribe y Pastrana no es la excepción. Enemigos acérrimos en no pocos episodios de la política nacional, hoy están de nuevos mejores amigos frente a la coyuntura de las próximas elecciones presidenciales. Uribe ganó la presidencia hablando pestes y despotricando del gobierno de Pastrana tras el fracaso del Caguán y con el anuncio de su política de seguridad democrática. Las redes sociales se vienen pronunciado con bastante comicidad sobre la que algunos han denominado “alianza diabólica” de dos personajes en decadencia. Alianza que también fue visible durante el pasado plebiscito en que ganó el NO con base en engaños y mentiras. De todas maneras, al contrario de lo que muchos piensan, el denominado matrimonio coloquial de los dos ex presidentes, le da un tinte de interés a las próximas elecciones, cuyo espectro político sigue siendo incierto.
Tercera. El ex procurador Ordoñez anda en campaña presidencial. Destituido, según algunos, por corrupción. Sus enemigos y detractores piensan que las posturas ideológicas de Ordoñez hacen recordar épocas aciagas de la Inquisición. Sus posiciones ultraconservadoras son consideradas como afrenta a la democracia, a la modernidad, a la tolerancia, a la libertad de cultos, a la libre crítica, etc. Opositor al aborto, a la adopción homosexual y al matrimonio entre personas del mismo sexo; en contra de la eutanasia, y de la despenalización de la dosis mínima de alucinógenos y famoso por participar en una quema de libros en Bucaramanga hace unas décadas. Ordoñez con sus posturas no deja de fungir en actitud mesiánica, que contrasta en un país en proceso de democratización de sus instituciones y bajo una Constitución de corte liberal. Dará mucho de qué hablar.
Cuarta. Por ahí andan los actuales congresistas caucanos haciendo campaña con la intención de conservar sus curules. John Jairo Cárdenas es uno de ellos, parlamentario oriundo del Valle, a quien se le pregunta qué ha hecho por el Cauca y se pone bravo con el periodista que le cuestiona. Olvida que toda acción de un personaje público, debe ser pública, es decir, publicitada en los medios de comunicación, y obviamente, si está en campaña es deber de responder sobre sus gestiones y acciones encaminadas a o no al beneficio de las comunidades que teóricamente dice representar. Se escucha que poco nada han hecho los congresistas caucanos por la región y con algunas excepciones, es poco lo que se puede esperar de congresistas de otras regiones. Este es el momento de quienes pretenden continuar en el Congreso, argumentar sus ejecutorias en beneficio de lo público, si es que quieren no ser castigados en las próximas contiendas electorales; de lo contario, serán descartados del mapa político, como ha sucedido en el pasado, de personajes que se creían intocables electoralmente y hoy están relegados en el museo de las antigüedades.

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