Reflexiones


Por: CARLOS E.CAÑAR SARRIA –
carlosecanar@hotmail.com –

Primera. La temperatura política colombiana se calienta cada vez más. Se aproximan las elecciones legislativas pero estas campañas están pasando más con pena que con gloria. Será porque la gente ya está cansada de un Congreso renuente a autodepurarse. Cada cuatro años los mismos con las mismas. Un Congreso ilegítimo difícilmente emociona y mucho menos convence.

Segunda. En el Cauca, hay unos candidatos que quieren repetir como congresistas pero no tienen con qué persuadir a los potenciales electores. Otros que ya estaban desaparecidos de la arena política quieren resucitar, pero les va quedar muy difícil. Los caucanos no somos tan bobos para seguirles comiendo cuento. Por lo visto, va pasar lo mismo que una pasada elección en que algunos caciques electorales fueron castigados al negarles el voto, con el que equivocadamente contaban. El Partido Conservador perdió la representatividad que tenía. Hay algunos candidatos nuevos que de pronto la persona no disgusta pero sí disgusta el partido que los avaló. Habrá nuevas sorpresas.

Tercera. Las que sí están calentándose bastante son las campañas presidenciales en la medida en que salen a luz las coaliciones y comienzan a funcionar las encuestas. La semana pasada se publicaron cuatro. En dos gana el voto en blanco, mientras Fajardo que venía punteando está perdiendo fuerza ante un Petro que no se detiene. Marta Lucía Ramírez aventaja a Duque y a Ordoñez. En sus correrías Petro llena la plaza pública, tiene mucha acogida. Maneja un discurso coherente y demuestra estar empapado de los problemas sustanciales del país. Muchas personas de sectores populares lo siguen y aclaman, lo mismo pasa con la juventud en especial los estudiantes, que ven en el candidato la persona que encarna los cambios que la sociedad necesita. Multitudinario el recibimiento a Petro la semana pasada en Popayán. En el desarrollo de su discurso varias veces fue ovacionado. Enfatizó en su programa de Colombia Humana, sobre la necesidad de una economía social, una educación incluyente, oportunidades para los sectores más pobres; criticó la nefasta Ley 100 de la que dijo que había producido más muertos que los dejados por la violencia y la guerra, etc. Es consciente de estar de primero en las encuestas, pero a la vez es contundente en manifestar que lo que define todo son los votos y no las encuestas. Ya se habla de la necesidad de incrementar la seguridad de Petro para que no se repitan experiencias de épocas aciagas de nuestra reciente historia republicana.

Cuarta. La gran mayoría de colombianos esperamos un proceso democrático en paz, que el debate y la discusión de ideas, programas e imaginarios de sociedad y de país sea lo característico y no la descalificación oprobiosa de los adversarios. Que no nos llenemos más de odio ni de deseos de venganzas que lo único que conducen es a prolongar la violencia. Debemos aprender a estar maduros para la paz. Olvidar el mal pasado en vista del bien venidero.

Sexta. Avanzan las obras de remodelación, ampliación, construcción de las vías de Popayán; por todo lado hay hombres trabajando, en algunos sectores se está laborando en las noches para tapar esos huecos que producen tantos accidentes y deterioro permanente de vehículos. Se ve en las vías que se están interviniendo el uso de buenos materiales y que todo está quedando bien. Deseamos ver en Semana Santa una ciudad mejor presentada, pues se trata de un sitio de atención turística. Con un poco más de paciencia veremos una ciudad diferente. La gente quiere ver sus impuestos traducidos en obras.
Se observa busetas cuyos tubos de escape botan humo por toneladas. No se entiende cómo tienen certificado de gases, pues la contaminación que producen invade la ciudad. Las autoridades tienen qué evaluar y constatar qué vehículos son los que más contaminan, sobre todo en momentos de imponer restricciones y sanciones. También se ven busetas a velocidades extremas en la guerra por el centavo.

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