Reflexiones.


-CARLOS E. CAÑAR SARRIA
Carlos E Cañarcarlosecanar@hotmail.com
Primera. Estamos en la época de los balances de todo tipo. Hay expectativas por los propios balances tanto del alcalde Fuentes como del gobernador Ortega Narváez. Lo positivo y negativo, los alcances y limitaciones en el desarrollo de sus respectivos programas de gobierno. Dentro de los aciertos y dificultades, deben responder en qué sentido generaron bienestar a las comunidades, cómo atendieron los problemas referentes a la tranquilidad ciudadana y cómo contribuyeron a combatir las profundas desigualdades económicas en una región acorralada por la inseguridad en todos los frentes y sobre todo, por la pobreza y la miseria. Se esperan también los respectivos balances de la opinión pública sobre las dos administraciones. Balances que deben ser desapasionados y muy cercanos a la objetividad. Las empresas encuestadoras en general posicionaron mal a los dos mandatarios durante todo el periodo de gobierno, pero esto no puede ser pretexto para desconocer muchas cosas buenas que han realizado. Desafortunadamente la condición humana está siempre presta a enfatizar lo negativo en detrimento de lo positivo que puedan haber hecho los gobernantes. A éstos hay que evaluarlos y valorarlos en sus justas proporciones.
Segunda. Ya están actuando las denominadas comisiones de empalme de los nuevos gobiernos departamental y local. En los sonajeros políticos especulativamente se barajan algunos nombres para los equipos de las nuevas administraciones en el orden local y departamental. Siguen las expectativas por saber cómo quedarán conformados los nuevos gabinetes. Se esperan nuevas caras en la administración pública y no a reciclados del poder como ya ha sucedido en anteriores administraciones. Es decir los mismos de siempre, gracias a los mismos de siempre. Presuponemos que los cambios tan prometidos en las campañas y tan anhelados por la ciudadanía deben empezar por los equipos de gobierno. Porque eso de transitar de una dependencia a otra a los mismos de siempre sería algo así como cambiar para seguir igual o peor.
Tercera. Hay excepciones, desde luego. Funcionarios que han descollado con éxito en el pasado y que -ya sean jóvenes o viejos-pueden seguir aportando a la sociedad. Pero hay otros…que ni se diga, ni fu ni fa. Y sin embargo siguen tan campantes a la espera de seguir disfrutando de las mieles del poder. Olvidan que la gente ya está hastiada de entender la política como la manía para acomodar a unos pocos, a los mismos de siempre y ya no quiere seguir llevando del bulto, como se dice coloquialmente.
Cuarta. Se dice que los nuevos gobernantes, gracias a la cantidad de votos que obtuvieron tienen todas las garantías para decidir con autonomía la designación de las personas que les acompañará en las respectivas administraciones; que los votos les darían legitimidad para no dejarse presionar de los directorios y de los caciques políticos. Muy difícil…muy difícil está el asunto. De todos modos toca esperar. Seamos optimistas y confiemos en el buen criterio de los mandatarios. Dentro del arte de gobernar, es fundamental la mesura, el tino y el acierto que debe caracterizar a los gobernantes para seleccionar sus inmediatos colaboradores.
Quinta. Es importante resaltar que una cosa es la legitimidad que puedan tener unos resultados electorales y otra cosa bien distinta es la legitimidad que puede o no resultar del ejercicio de los gobiernos. Esta la da el consenso y se deriva del cúmulo de decisiones y acciones en beneficio de las comunidades. Pero viene lo más difícil. Ganar legitimidad en la medida en que los gobernantes llenen las expectativas de los habitantes y ciudadanos para constatar si las votaciones ameritaron o no los resultados de la jornada electoral que los llevó al poder.
Sexta. Por fortuna, según los reportes médicos, la enfermedad del vicepresidente Vargas Lleras es de cuidado pero no es una situación grave y alarmante. Será sometido a una operación cerebral para combatir un pequeño tumor benigno para que no se sigan presentando los desmayos. El vice ha demostrado ser un trabajador incansable y se le ha visto inaugurando obras por todas partes en beneficio de los pobres a tono con el plan de economía social del presidente Santos. Sus enemigos y detractores se quedaron con los crespos hechos.
Séptima. El escándalo de la Policía es grave. Y necesariamente deben rodar cabezas. Así lo entiende la opinión pública nacional. Empezando por la renuncia del director nacional, general Rodolfo Palomino. En el seno de esta institución están pasando cosas demasiado serias que ameritan ser consideradas contundentemente por el Gobierno y por la misma sociedad. Es cierto que no a todos los miembros de la Policía se les puede estigmatizar por una serie de comportamientos de algunos de sus integrantes que ponen en duda el prestigio de la veterana institución; pero ello no significa desconocer la urgente necesidad de depurarla. La entidad de seguro tiene fallas estructurales que requieren irremediablemente soluciones estructurales.

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