Reflexiones citadinas.

CARLOS E. CAÑAR SARRIA
carlosecanar@hotmail.com
Primera. No se puede desconocer que hay emprendidas obras de infraestructura en Popayán, que las calles y avenidas no son eternas, que tienen su vida útil y hay que hacerles mantenimiento. El problema es que permanentemente se observa que tapan y abren los mismos huecos; situación que llena de desconcierto a la ciudadanía. Hay que tener en cuenta también que aquí las obras se vuelven eternas, que se mira difícil su conclusión ante el desespero de la gente.
Segunda. Por donde se recorra la ciudad, lo que más resalta son cráteres por todo lado. Da la impresión de una ciudad bombardeada. Quién lo creyera, pero el estado de calles y avenidas incide tanto en lo físico como en lo psíquico de las personas. En ninguno de los dos aspectos es posible disfrutar una ciudad decente donde la estética y la seguridad sean garantes del bienestar ciudadano. El estado de las calles y avenidas desdice tanto de gobernantes como de gobernados.
Tercera. Le hemos gastado cabeza y hasta el momento no hemos encontrado la razón de cierre o suspensión de la glorieta de la “Chirimía”. Se presta para accidentes. Desde un comienzo produjo rechazo de la ciudadanía, no sólo de parte de conductores de vehículos sino de personas con negocios en las zonas aledañas. Hemos hecho consulta a ingenieros y la respuesta es que en la glorieta se había podido clocar un semáforo sin necesidad de cerrarlo. Algunos, en forma jocosa, han manifestado en las redes sociales, que el retorno quedó en Timbío.
Cuarta. Lo cierto es que en algunos sectores de Popayán se han instalado semáforos donde no se necesitan, mientras en sitios donde se amerita brillan por su ausencia. A esto hay que agregarle la falta de sincronización de los mismos; en ciertos lugares el cambio de luces no corresponde a la dinámica de la movilidad y esto hay que atenderlo.
Quinta. La mala señalización en las calles es otra de las fallas que tiene la ciudad. En algunas partes no existen señales por ningún lado: de pare, de prohibido estacionar, de zonas escolares, de precaución, etc., etc. No es raro observar lugares donde las “nuevas” señalizaciones se mezclan con las viejas dejando a conductores de vehículos como vacas locas y obviamente en riesgo de accidentes. La Secretaría de Tránsito Municipal debe atender este asunto y dejar de priorizar la tarea de las multas, del castigo y de las grúas. Seguridad vial implica pedagogía pero además debe cimentarse dentro de unas condiciones que hagan posible el respeto de las señales de tránsito. Hay que garantizar condiciones para exigir lo pertinente.
Sexta. La actual administración municipal está empeñada en generar y reproducir prácticas de cultura ciudadana. En una ciudad de maleducados hay que generar mecanismos para educar a la gente, enfatizar prácticas de tolerancia y respeto ente las personas, crear sentimientos de solidaridad, de respeto y conservación de bienes de uso público, de limpieza, de orden. Popayán con el gobierno del Cambio debe empeñarse también por hacer dejación de esa sensación de ciudad caótica y ciudad de nadie.
Séptima. La medida del Pico y Placa siguió igual, se rotan los días de acuerdo al número de placas de los vehículos. En realidad en Popayán no hay Pico y Placa, lo que existe es “Día y Placa”, ya es tiempo de que le cambien el nombre. Lo de Pico tiene su lógica en el sentido de que se da en horas pico, es decir, de mayor congestión, como se da en otras ciudades. Por ejemplo, Cali. Ahí sí hay Pico y Placa, de 6:00 a 9:00 a.m. y de 5:00 a 8:00 p.m. y no durante todo el día. En Popayán el alcalde no pudo hacer ajustes a esta medida, incumpliendo su promesa de campaña al dejarse presionar por el gremio transportador. Recordemos, al inicio de su mandato, el alcalde implementó unos ajustes que contaron con el respaldo ciudadano y los transportadores respondieron con un paro.
Octava. Popayán se llena de publicidad en épocas electorales pero carece de avisos, vallas publicitarias, pasacalles, pancartas, afiches alusivos a prácticas de cultura ciudadana, de buenos hábitos y principios, de amor por la ciudad, de compromisos colectivos. En ciudades donde se enfatiza el sentido cívico si existe esta modalidad, por ejemplo, en Cali. Hace unos días nos llamó la atención avisos luminosos con frases orientadas a prácticas permanentes de civismo. Impactan a propios y extraños. Pensamos que debemos imitar lo positivo de otras ciudades.
Es importante resaltar que toda cultura se construye poco a poco y los cambios no se dan de un día para otro, pero es necesario insistir. Muchos de los problemas de las ciudades modernas se resuelven con una buena dosis de cultura ciudadana. Por ejemplo, problemas de espacio público, seguridad, solidaridad, orden público, movilidad, estética, etc.

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