REFLEXIONES DE UN GRINCH.

 GRINCH.
Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-
Comencemos por el principio, como atinadamente lo recomienda el filósofo de Buga.
¿Pero, qué o quién diantres es un Grinch? La palabreja alude a un personaje creado por el famosísimo Dr. Seuss. ¿?, El mismísimo; Theodor Seuss Geisel, de los Geisel de toda la vida, nacido en Springfield (no se sabe a ciencia cierta aún, si es la misma ciudad de Homero y Bart Simpson) Massachusetts, el 2 de marzo de 1904 y vuelto finado en San Diego, California, el 24 de septiembre de 1991, conocido por sus libros infantiles escritos bajo el seudónimo (después explico qué es seudónimo), Dr. Seuss. El Grinch es un personaje de la Navidad gringa, como el muñeco fumón de nieve, los renos y el pino, sólo que malintencionadamente asumido como una parodia de la fiesta, según la muy confiable enciclopedia de internet; Wikipedia, la cual me ayudo a encontrar san google; Grinch suele ser sinónimo de “grouchy” (“gruñón en castellano”).
Ahora que ya estamos ubicados, continuemos.
Por estos días de Diciembre, el mundo entero, Colombia hace parte del mundo como lo demuestran miles y miles de colombianos que en estas calendas emigran hacia panamá, Miami, etc. Etc.; el espíritu navideño hace de las suyas en el inconsciente colectivo, de por sí; ya bastante alterado por las Palomas Caucanas y las señoras Cabal Vallunas, histriónicas voceras del otrora mesías paisa. Corre por aquí, corra para allá, que el trancón, que el raponazo, que la plata no alcanza, que las tarjetas de macro, el éxito, la 14, etc. ya están llenas, que ¿qué vamos a hacer para la cena-parranda del 24 y del 31?, que de los regalos ¿qué? Y un gran etcétera que complementa el estrés mundial de estos días.
Quienes nos apartamos de manera deliberada, de estas tan humana condiciones de esta época, somos vistos como fenómenos, como bichos raros, dignos de ser expuestos en un zoológico o confinados a la “cárcel de los tristes”, como lo dicen las también tristísimas tonadas, que desde un tiempo hacia acá; empiezan a ambientar la navidad, desde junio. Aquellos que creemos firmemente que es increíble, festejar una fiesta que desde hace muchos años, se ha demostrado que es cronológicamente incorrecta, como también lo es el carácter consumista que se le da a todas las fechas de celebración, que contienen nuestros almanaques, se nos vitupera impunemente con toda una colección de epítetos, que van desde malditos ateos, pasando por simplones y llegando has grinches o amargados.
Los émulos del Grinch del Dr. Seuss, no entendemos el afán desmedido de hacer lo que se debe hacer todo el tiempo con los seres queridos, quererlos, agradecerles y/o recompensarlos y permanecer con ellos cuando se necesite o se pueda. De nada valen las carreras y los gastos desmedidos para justificar los lazos familiares o las amistades, si el resto del tiempo que se toma, la pelota llamada tierra, en darle la vuelta al sol nos comportamos como cafres, sin gratitud, sin solidaridad, sin amor, es un pajazo mental comunitario, es la justificación del egoísmo cotidiano que nos enseña el consumismo de las festividades comerciales y la navidad no se escapó.
Mientras los cada día más numerosos Grinch del mundo, sobrevivamos a las embatidas fúricas de la manada consumista, año tras año, estaremos ahí, verdes, feos, desubicados y aguafiestas, señalándole al resto, que nosotros sí creemos en la navidad y queremos que sea todos los días, sin la parafernalia de los almacenes de cadena ni de los re bajonazos de temporada, simples como nosotros, llenos de gestos de verdadera y desinteresada solidaridad y no esta otra cosa, plegada de hipocresía estrés y de violencia.
Estimado lector y/o lectora, ser un Grinch también es una opción de vida, échenle una mirada a la biografía del homenajeado cumpleañero que se “celebra en Diciembre”, o sea lo evangelios, ese tiernito bebe hijo de una virgen y de un mayorcito carpintero, entro en santa cólera en contra de los mercachifles de su época, que se habían tomado con su comercio, lo más sagrado para los judíos; el templo. Aunque ustedes no lo crean; los Grinch del mundo, lo somos, siguiendo el ejemplo del único personaje que fue capaz de partir la historia antes de y después de Él.

Codita: A pesar del complicado guayabo o ratonera que van a sentir los y las colombianas navideñas en Enero, por causa de la subida de los intereses que ordeno el Emisor; espero que se gocen estas jornadas, evocando la austeridad del niñito al que le celebran el cumpleaños, sin mezclar alcohol con gasolina, sin la peligrosa pólvora y sin la intemperancia que desafortunadamente caracteriza nuestras festividades. Felices rumbas y gracias.

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