¡Venga, tómese un tintico!

JAIME BONILLA MEDINA –
jaboneme@hotmail.com
– Las recientes propiedades encontradas en el café como bebida, vuelven a originar comentarios favorables en los medios científicos. Colombia es el tercer país mayor productor del mundo y el primero en calidad suave. El 86% de colombianos toman café, en promedio 3,4 tazas/día.
Su principio activo es la cafeína, un alcaloide del grupo de las xantinas con múltiples acciones benéficas: mejora la atención y concentración del individuo. Incrementa el nivel de alerta y reduce la sensación de fatiga mental y física. Disminuye la incidencia de la diabetes y de enfermedades hepáticas. Consigue retardar la aparición del Alzheimer. Mejora el asma; alivia la migraña, aumenta la frecuencia y contractilidad cardiaca y el volumen de orina.
El exceso es perjudicial para la función mental, el sueño, aparatos digestivo y cardiovascular. Los hijos de madres consumidoras de café suelen nacer desnutridos. En niños, se debe restringir las bebidas cola y energizantes por el alto contenido de xantinas (una botella= cuatro tazas de café)
Por lo anterior se desaconseja en personas con enfermedades digestivas, del corazón, insomnio, estrés, epilepsia y ansiedad.
El punto central de nuestro comentario gira alrededor de dos trabajos de investigación publicados el pasado 17 de julio en la acreditada revista Annals of Internal Medicine bajo el título: “El mayor consumo de café está asociado con menor riesgo de muerte”, hipótesis inexplorada por la ciencia médica y comprobada mediante estos dos serios estudios en un seguimiento durante 16 años, concluyéndose que el efecto de su ingesta podría ser sustancial en salud pública, incluso si es en poca cantidad.
El Dr. Marc J. Gunter y colaboradores examinaron la asociación de la toma de café con la mortalidad general y por causas específicas en 451.743 adultos de 10 países europeos. “Los resultados sugieren que los niveles de consumo de café están asociados con un menor riesgo de muerte específicamente por enfermedades digestivas y circulatorias”. Los hombres tomadores de tres o más tazas de café al día tuvieron una mortalidad general 12% inferior a la de aquellos que no lo bebían. Las mujeres tuvieron una mortalidad 7% menor.
En términos de mortalidad por causa específica, los hombres que tomaban café tuvieron un riesgo 59% menor de mortalidad por enfermedades digestivas, frente a quienes no lo bebieron. Las mujeres tuvieron una reducción de 40% y el beneficio fue particularmente grande para el riesgo de muerte por enfermedad cerebrovascular. Sin embargo, los autores también observaron un aumento en la aparición de cáncer de ovario.
El grupo del Dr. Song-Yi Park de EEUU, realizó otro estudio en 185.855 habitantes americanos, afros y extranjeros. También informaron de una mayor ingesta de café asociada a un menor riesgo de muerte por cualquier causa, así como por enfermedad cardiaca, cáncer, enfermedad respiratoria, accidente cerebrovascular, diabetes y enfermedad renal.
El Dr. E. Guallar, editorialista, concluye que el hallazgo de estos dos estudios contribuye a la generalización de catalogar al café como reductor del riesgo de mortalidad. Es prematuro hablar de la prevención eficaz de las enfermedades crónicas. Los beneficios en mortalidad del café pueden depender de otros componentes distintos de la cafeína. La ingesta moderada de tres a cinco tazas o 400 mg/día de cafeína, no está asociada con efectos adversos para la salud en adultos.
Pese al desprestigio ganado como tierra de narcotráfico y crimen; ahora, con mayor razón, concierne realzar nuestra bebida insigne, recuperar el buen nombre en el marco internacional convidando a tomar un tinto como mensaje de salud, afecto y hospitalidad.

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