Vida saludable, Colombia en contravía


Por: JAIME BONILLA MEDINA –
jaboneme@hotmail.com –

A las autoridades sanitarias y ambientales del país les corresponde asumir tres retos a corto plazo, que se relacionan con la salud de los colombianos, dos de los cuales han sido eludidos por razones oscuras e injustificables.

1. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de lanzar un programa para eliminar de la cadena alimentaria, las grasas trans (ácidos grasos insaturados AGT) producidas industrialmente, de amplia distribución y responsables de más de 500.000 muertes anuales, la mayoría por accidentes cardiovasculares (trombosis, infartos) al producir aumento del colesterol el cual se deposita en los vasos sanguíneos.

Las AGT son la trasformación del aceite líquido en una grasa sólida a través de un proceso artificial de hidrogenación, que sirve para incrementar la fecha de expiración de los alimentos y estabilizar su sabor.

Las carnes de vaca, cerdo y cordero; leche y derivados contienen, de manera natural, cantidades pequeñas de estas grasas. Sin embargo, la mayoría proviene de alimentos procesados preparados con AGT: embutidos, margarinas, refrigerados en conserva (helados, canelones, pizzas, yogur, kumis); productos salados, fritos empacados (papas, snacks, tortas, galletas) y las comidas rápidas (chatarra).

La OMS pretende que los países se comprometan a eliminar del mercado estas grasas, desde ahora y hasta 2023.

2. Una avanzada mundial en pro de disminuir o abolir el consumo de bebidas azucaradas (gaseosas, jugos artificiales, te envasado y bebidas energizantes, entre otras), se impulsa desde hace una década. La asociación con enfermedades crónicas graves (obesidad, diabetes, hipertensión, accidentes cardiovasculares), así lo amerita. La OMS plantea a los gobiernos, campañas educativas sobre los efectos nocivos y aplicación de impuestos al expendio, tal como sucede con el cigarrillo.

3. Ya, 56 países en el mundo han prohibido el uso del asbesto, fibra mineral compuesta por silicatos, debido a los delicados efectos ocasionados (asbestosis pulmonar y cáncer de pulmón) en personas expuestas a la inhalación de sus partículas, presentes en las minas, depósitos y fábricas de los productos utilizados, principalmente, en la industria de la construcción y autopartes.

Una muestra de lo que acontece cuando se intenta reglamentar la difusión de estos agentes descalificados, es lo ocurrido a la Dra. Esperanza Cerón, médica payanesa egresada de la U. del Cauca, quien con la ONG Educar Consumidores intentó apoyar la ley de impuesto (20%) sobre las bebidas azucaradas en noviembre/2017, lanzando un video educativo que resaltaba sus repercusiones indeseables. Fue amenazada por individuos motorizados; y gracias a la demanda de Postobón y RCN, obligada por la Superintendencia de Industria a retirar el anuncio en la TV por “engañoso” e intimidada con multa de $USD250.000 si persistía en sus pretensiones. La fiscalía nunca adelantó investigación alguna. Ahora, vivimos una arremetida de las envasadoras con nuevas marcas, sabores, presentaciones y promociones.
Respecto al proyecto de Ley 61 de 2017 que prohíbe el asbesto, le espera un difícil y maratónico recorrido. Aunque fue aprobado en la Comisión VII del Senado, primer debate después de siete hundidas, y cuenta con el apoyo de los principales ministerios, deberá superar la plenaria del Senado y luego hacer el recorrido por la Cámara. Tendrá que ser aprobada máximo en julio, para terminar una década de lucha.

Añadir a los anteriores obstáculos: el ocultamiento ilegal del elemento malsano en las etiquetas de los empaques o botellas; el conflicto de intereses de los congresistas con los grandes consorcios; la presión de estos, y el ofrecimiento de sobornos. Es innegable que mientras las campañas legislativas y presidenciales sean favorecidas por los poderosos grupos industriales, financieros, ganaderos y de infraestructura, en medio de un voraz neoliberalismo y un mar de corrupción; seguiremos viendo la misma élite gobernando en favor de sus aliados y en perjuicio del pueblo, víctima sempiterna de estas arbitrariedades, a no ser que un sacudón alternativo en las próximas elecciones, los ponga a rascarse la cabeza.

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