X mandamientos para tener buenos hijos

Por: JAIME BONILLA MEDINA –
jaboneme@hotmail.com –

El anhelo de todo padre de familia es ver a sus hijos triunfadores en la vida. Los modelos de crianza han cambiado con el tiempo y las costumbres; virando, desde esquemas autoritarios, incluso maltratadores, hasta llegar a la permisividad actual, creadora de jóvenes ansiosos, frustrados y poco motivados. Al parecer, intervenir en el desarrollo sin irrespetar su autonomía, es la clave fundamental.

Traemos la recopilación de las 10 mejores recomendaciones que expertos puericultores indican para aproximarse a tener hijos con éxito:

I- Instaure normas. Los padres deben elaborar y aplicar un breve reglamento: normas de comportamiento dentro y fuera del hogar, claras, puntuales, de obligatorio cumplimiento; por ejemplo, sobre concesión de permisos, horarios de llegada a casa, edad de consumo de sustancias como alcohol, acceso a internet o TV, etc.

II- Comparta con ellos. El acelerado ritmo del siglo XXI distancia a la familia. Dedíquele más tiempo a sus hijos y establezca conversatorios frecuentemente: en el dormitorio, a la hora de las comidas, paseos, caminatas. Dan la oportunidad de escuchar las vivencias, dudas, inquietudes que tienen, para poderlos aconsejar y plantear posibles soluciones. Son los espacios para hablarles de redes sociales, amistades, drogas, sexualidad y tantos otros temas formativos. El niño que comparte con los padres logra mejor desempeño académico y una personalidad más estable y definida.

III- De órdenes. No se convierta en el padre tolerante, alcahuete que solicita o ruega en lugar de ordenar: “¿No crees que ya es hora de ir a dormir?” “Por favor, ¿me puedes acompañar al mercado?”. Se trata de no perder la autoridad y conservar la distancia y jerarquía como cabeza de hogar.

IV- No sea sobreprotector. La sociedad de consumo nos exige hijos perfectos. Nunca sea influyente, intenso u obsesivo al fijar metas y resultados excepcionales en ellos (“debes ser el primero del curso”) por temor al fracaso. Quienes sí lo consiguen son los padres que les respetan la autonomía y aceptan la frustración.

V- No decida por ellos. El temor a tener hijos vulnerables, sin superación, con las mismas dificultades con que crecieron los padres, hace que estos intervengan en la autonomía de los chicos y resuelvan sus problemas. Moldean, así, jóvenes dependientes, limitados y de pobre iniciativa.

VI- Asígneles tareas. Los valores para triunfar en la vida se desarrollan desde la primera infancia. Realizar labores como ordenar el cuarto o lavar el plato de comida, forja menores responsables y sensibles al trabajo en comunidad.

VII- No los maltrate. Golpear a los niños como forma de disciplina, no tiene ninguna ventaja, por el contrario, desarrolla problemas cognitivos, rasgos antisociales, trastornos mentales y baja autoestima cuando adultos.

VIII- Elógialos cuando se porten bien. Alentar las buenas conductas ayuda al menor, a comprender que los comportamientos positivos son premiados y fortalecidos. No esperes mucho tiempo para reforzar el acto porque al igual que los comportamientos negativos; si no se dicen al instante, luego no serán asociados con la acción.

IX- Ofrezca menos recompensas. Al no poder compartir con los niños, los padres modernos tratan de compensar con obsequios materiales. Atiborrarlos de detalles, aparatos electrónicos, inhibe su inteligencia, imaginación e inventiva, y limita la socialización e interrelación grupal. Siempre será mejor compartir con ellos que llenarlos de regalos.

X- Enseñe la virtud de la paciencia. El saber esperar siempre trae resultados positivos. Muchas de las pataletas suceden porque los niños se acostumbraron a la gratificación inmediata. Así como saben de un tiempo especial para comer, también enséñeles que, para jugar, adquirir una golosina y otras actividades, debe haber un tiempo y un momento prudencial, acordados entre padres e hijos.

No se ha escrito, hasta el momento, el manual para obtener hijos ejemplares. Pero si inculcamos desde la niñez, valores relacionados con honestidad, convivencia, ecuanimidad, respeto y tolerancia, seguramente estamos preparando juventudes para una sociedad armónica, equitativa y en paz.

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