Por: Nuestra Memoria Colectiva
Niños y niñas de varias regiones de Colombia se mueren de hambre; cientos de estudiantes de todo el territorio nacional tienen dificultades de acceso a una mínima ración de comida en sus instituciones. Y así otros tantos y tantas más, aún hoy, en pleno siglo XXI, arriesgan su integridad física para poder llegar a escuelas y colegios, para intentar algo de educación y cientos de miles no tienen acceso a la internet.
Durante los últimos veinte años, los gobiernos nos han vendido, a través de los medios masivos de comunicación, el cuento del crecimiento económico y la prosperidad, mientras padecemos día a día, la continua alza de los precios de los peajes, de los tiquetes, de las tarifas de servicios públicos, de los copagos, de los impuestos y últimamente, afrontamos la escasez y el alza inhumana del precio de los alimentos. Millones de ciudadanos colombianos solo comen una o dos veces al día. Veinte años después, los índices de corrupción en el nivel central del gobierno son aterradores y los nexos entre corrupción-narcotráfico y los gobiernos uribistas son cada día más evidentes.
Desde hace algunos años, cientos de miles de colombianos, empezamos a demostrar nuestro descontento por la crisis humanitaria y económica de Colombia, cientos de miles de jóvenes, trabajadores, mujeres, campesinos, indígenas, afrodescendientes, pequeños comerciantes y emprendedores, rechazamos públicamente los malos gobiernos de estos veinte años y el de Duque en particular y les exigimos un cambio en su forma autoritaria y violenta de tratar a la ciudadanía durante las protestas, les exigimos un cambio en la orientación económica del país y el castigo para la corrupción y los nexos con el narco tráfico. El uribismo en el poder y sus aliados fueron sordos y nos hundieron más profundo en la crisis.
Estamos a pocos días de decidir el futuro de Colombia. El 19 de junio, nuevamente, tendremos la oportunidad de intentar un verdadero cambio en la forma en que nos han venido gobernando. Tendremos la posibilidad de entregarle la confianza y la esperanza de millones de seres humanos a un par de personas, para que empiecen la tarea de recomponer todo el daño que los mismos de siempre nos han hecho.
El futuro de los niños y niñas de Colombia, el rumbo económico de la nación, los avances en equidad de género, las conquistas laborales, el desarrollo de la pequeña y mediana industria nacional, el emprendimiento, el arte y la cultura, la salud, la educación, la paz y la vida, no pueden, bajo ninguna excusa, ser encargados a cualquier persona, nuestra confianza y nuestra soberanía deben quedar en las mejores manos.
El destino de Colombia debe ser dirigido por un equipo preparado emocional y académicamente, con experiencia en la política nacional y exterior. Una presidencia-vicepresidencia conformada por personas que respeten la Constitución, las leyes y los derechos de todos sin violarlos. El futuro de las colombianas y los colombianos debe estar en manos de personas que hayan demostrado que creen firmemente en que las mujeres gobiernan y trabajan dignamente y no consideren que su campo de acción se reduce a la limpieza, el cuidado de los niños y la cocina.
A pesar de que los medios intenten hacernos creer que las dos propuestas presidenciales son las mismas, que las dos son populistas, la verdad es todo lo contrario; la propuesta del Pacto Histórico en nada se parece a la que encargó hacer el ingeniero Hernández. Petro y Francia, en nada se parecen a Rodolfo y Marelen. Una propuesta se presenta como el resultado de un trabajo de equipo, que durante años ha venido recogiendo el descontento de cientos de miles de colombianos cansados de los mismos y de lo mismo, la otra, aún se construye de acuerdo a las encuestas de los medios, en manos de unos pocos.
Mientras una propuesta representa la posibilidad de un verdadero cambio de las malas formas de gobernar, a la otra, cada día se le suman más miembros de las maquinarias han estado en el poder durante los últimos veinte años, responsables directos de la crisis. Una de las propuestas es el fruto del reconocimiento de académicos y autoridades económicas alrededor del mundo, la otra insiste en repetir las mismas fórmulas que nos siguen empobreciendo. En tanto que en una de las fórmulas de gobierno representa la ternura, la resiliencia, la valentía, el coraje, la humanidad; en la otra todavía hay ecos de violencia física, de amenazas, de menosprecio por la mujer.
En la propuesta del Pacto se invita a la reconciliación y la vida, en la otra candidatura se repite lo mismo que prometió el uribismo durante veinte años y que no cumplió. Una propuesta es de los mismos para lo mismo; la otra propuesta, la del Pacto Histórico es la que nos invita no solo a votar si no que seremos los responsables de construir el camino de la participación ciudadana generando la toma de decisiones desde las regiones y la conformación de los cuadros que guiaran el camino.
Conozcamos las propuestas: COLOMBIA POTENCIA MUNDIAL DE LA VIDA ¡EL CAMBIO ES CON LAS MUJERES! Guardianas del agua y de la tierra fértil, defensoras del territorio y de la biósfera, cuidadoras y tejedoras de la vida y la paz, bastiones de la economía; las mujeres sostienen el mundo… El 19 de junio de 2022, los colombianos tendremos que escoger el rumbo de Colombia a partir del próximo 7 de agosto. Las ciudadanías decentes tendremos que decidir entre dos propuestas políticas distintas, aquella que dirigirá el camino hacia el futuro o la que en secreto pretende permanecer en lo mismo con los mismos.
Colombia, junio 2022, Nuestra Memoria Colectiva
Ana Isabel Ospina, Gladys Guatindoy, Juan Pablo Sepúlveda, Carlos J. Medina, Marko T. Morales, Mario Gómez, Omar Tovar, Álvaro Molina.
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