“Bienvenidas todas las migraciones y todos los panas venezolanos”: Daniel Samper Ospina.

Fotografía cortesía Daniel Samper Ospina

Daniel Samper Ospina es reconocido como periodista, columnista y creador de contenidos en su canal de YouTube ‘Hola, soy Danny’. Es, lo que se llama, un líder de opinión que a través del humor y la sátira habla de temas coyunturales de las realidades políticas, sociales y económicas de Colombia. Sus videos y textos tienen cientos de miles de visitas y se convierten en tendencia con rapidez.

Sin embargo, muy pocos conocen otra faceta de Samper Ospina: su compromiso social con la migración venezolana, su lucha frontal contra la xenofobia y sus esfuerzos por hacer entender al tejido social colombiano la importancia de integrar a los ciudadanos del vecino país. Justamente sobre estos temas, el youtuber conversó con Colombia Sin Fronteras.

Usted fue de los primero que, desde la tribuna pública, habló de la migración venezolana en Colombia, ¿qué lo motivó a hablar de este tema y ser un abanderado del mismo?

La gente creería que es porque tengo grandes amigos venezolanos o por algo semejante. Los tengo y los he ido desarrollando casualmente por #UnChallengePorVenezuela que lanzamos en mi canal de YouTube. Pero, realmente, el punto de partida de todo este reto fue por una mala noticia: vi en los medios una nota muy xenofóbica, de algo que le habían hecho a un migrante venezolano en Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. Realmente sentí tanta repulsión de hacer parte de un país con xenofobia, que ni siquiera lo estoy haciendo por otros países, sino por Colombia. Para que seamos un país digno, cuya alma no sea envilecida por el odio hacia el extranjero, que es uno de los sentimientos más lamentables del espíritu humano. A raíz de eso, empecé con el canal, a estudiar temas migratorios.

Me inspiró mucho también la ONU, porque en ese momento estaban con el programa Somos Panas y se me acercaron para que grabara un mensajito sobre algo que estaban haciendo. Y hablando con mi esposa, a quien le gustan mucho los temas comunitarios, y viendo en las noticias la cantidad de venezolanos que estaban llegando al país caminando por las carreteras, entendimos que ese era un problema que debía abordar mi canal de YouTube. Abordándolo, siempre, desde una óptica constructiva y de exaltación a los migrantes. Porque ellos son, sobre todo, eso para mí: una forma de enriquecer a Colombia. Los grandes países están tejidos por las migraciones, que han dejado en cada nación una huella que se incorpora para que sea más grande. Bienvenidas todas las migraciones y todos los panas venezolanos. Me alegra muchísimo que este país sirva de patria para ustedes también.

A usted lo ha caracterizado el abordaje de este tema. Por un lado, está el humor, pero por el otro también los retos que ha propuesto. Por ejemplo, el de Andrés Cepeda, Santiago Cruz y Carlos Vives en un bus, que fue todo un hito. ¿Por qué abordar la migración desde formas diferentes como el humor o la música?

El primer capítulo que hicimos de #UnChallengePorVenezuela se trató, sobre todo, de sentir empatía. Esto es ponerse en el lugar y en los zapatos de otra persona, sobre todo en los de un migrante que los tiene muy gastados por caminar. En el momento en que estaba surgiendo una primera oleada de migración muy fuerte, fuimos a Cúcuta y decidimos encontrar al azar una familia que estuviera llegando y acompañarla durante un día, caminando a su lado. La labor del periodismo es humanizar, ponerle una cara a las cifras, demostrar que una tragedia no es un titular, sino una sumatoria de individuos con historias, con nombres, con hijos, con sueños, con frustraciones que están padeciendo un momento concreto de la historia. Entonces, ese primer capítulo consistió en caminar con la familia de Bárbara, sus dos hijos, su esposo. Llegamos a Pamplona y después seguimos caminando hasta llegar a Bucaramanga. Sentir en carne propia todo lo que estaba sucediendo ahí fue un primer paso de abordar la situación de una forma periodística, que es individualizar las cifras y ponerle una cara.

Ya metidos en eso, nos dimos cuenta de que la forma en que uno debe abordar estos temas debe ser desde la exaltación. Tristemente cuando uno denuncia casos amargos de xenofobia, muchas veces al final está haciendo eco de una práctica que no se debe hacer. Y ese eco puede motivar a que muchas personas terminen imitando esa mala práctica. Así que decidimos hacerlo desde lo contrario: romper con la fórmula y hacer que siempre el migrante sea exaltado por grandes figuras de la figura colombiana. Por cantantes, futbolistas, por grandes estrellas. De esa manera hicimos la sorpresa para Reymar Perdomo, la cual llegamos gracias a un video viral en el que cantaba. Jalamos la cuerda para ver de dónde venía el video. Nos dimos cuenta que era en Lima, Perú. Viajamos hasta allí, cuadramos la sorpresa y el hecho de ver a Carlos Vives, Andrés Cepeda y Santiago Cruz elogiándola, rindiéndole un homenaje a ella hace que la carga del poder sea al revés. Lo que sucede en un caso así es que uno exalta de verdad a la migración.

Después hicimos lo mismo con Luis Manuel Seijas, que es un futbolista muy famoso del Santa Fe, y Faríñez, que es el arquero del Millonarios. Aquella vez nos confabulamos con ambos equipos para darle una sorpresa a otro pana migrante que es muy hincha del fútbol. Los dos equipos salieron a la cancha, se pusieron una camiseta blanca que decía ‘Somos el mismo equipo’, con una bandera colombiana y una venezolana. Salieron con él a la cancha, le hicieron un homenaje, una calle de honor, etc. Todo esto es una forma de reestablecer el poder, para que los migrantes vean que los poderosos pueden ser ellos.

La mayoría de migrantes en el país tienen una vocación de permanencia, es decir, ven a Colombia como su hogar. ¿Cómo hacer para que la sociedad en general entienda que ambas naciones tienen un pasado en común y un futuro que nos liga?

Nos queda un futuro para construir entre los dos. Lo importante es entender que los migrantes no son un elemento exógeno ni temporal, sino que ya hacen parte de Colombia. No hay que verlos como migrantes venezolanos: son nuevos ciudadanos. Nosotros tampoco deberíamos vernos tanto como colombianos. Esa debería ser la primera diferenciación que habría que dejar de lado. Uno tiene que encontrarse desde una condición muchísimo más humana, sin nacionalidades. Por eso jamás he creído en los nacionalismos. Porque exacerbar la proveniencia de uno para producir divisiones es una forma de ponerle a la gente vendas en los ojos. Realmente nos tienen que hermanar cosas de la condición misma humana que compartimos.

A mí me da mucha rabia con los colegas periodistas, algunos de ellos amigos míos, que titulan siempre de manera muy equivocada cuando algún migrante comete un delito. Cosas como “Venezolanos asaltan un lugar” y demás. Esto motiva la xenofobia. Ellos nunca titulan “Colombianos asaltan equis cosa”. Lo que hace a alguien ladrón es su condición de ladrón, no su nacionalidad. Por eso, el futuro hay que construirlo como la misma amalgama que ya somos.

Algunos sectores tienen miedo o no comprenden la migración. ¿Qué mensaje se le podría dar a estas personas acerca de los beneficios que trae la integración económico y social de los migrantes venezolanos?

Lo primero es entender que los migrantes venezolanos no hacen parte del problema, sino también parte de la solución. Es decir, muchas personas xenofóbicas, quizá, dependen ahorita mismo de los Rappitenderos que tienen un altísimo número de migrantes venezolanos trabajando para esa aplicación. De modo que debemos entender que ellos, en este punto, son parte de la solución de Colombia y pueden colaborar muchísimo en la próxima recuperación económica que nos tocará hacer a todos. En todo este torrente migratorio hay personas admirables, maravillosas, que tienen muchísimos conocimientos. Hay muchos médicos venezolanos en Colombia, por ejemplo. Todo ese personal tendría que alinearse inmediatamente para que nos ayude a contener toda esta situación. Eso mismo debería suceder con personas de otras disciplinas. Y tenemos que hacer frente a otro tipo de discriminación que se está dando: la pauperización de los trabajos de los migrantes y, hablándolo de manera fea, porque salen más “baratos”. Esto es una forma casi de esclavismo. Aunque creo que hay un trabajo avanzado con los empresarios para que entiendan esto y hay avances.

¿Cuál cree que debe ser el rol de los medios en esta coyuntura? ¿Qué responsabilidad deben tener al informar en estos contextos?

Informar, pero no estigmatizar. No hay ninguna otra responsabilidad. Hay que informar todo lo que suceda: bueno, malo, regular. Pero tener mucho cuidado de no enviar mensajes sesgados de forma involuntaria, quizá, cuando se toquen estos temas.

En territorios fronterizos, como Cúcuta, se habla de un concepto llamado ‘ciudadano de frontera’: esa persona que transita entre el aquí y el allá, que se sabe parte de dos naciones. ¿Qué piensa de este concepto?

Me parece muy bueno el concepto. Cualquier camino que lleve a la integración me parece que es digno de apoyo. Me acuerdo que cuando hicimos el video con Reymar, Carlos Vives decía que todos éramos lo mismo. Y esto es verdad. Hay una división geográfica caprichosa, que determinó la historia. Pero, realmente, compartimos muchas más cosas que las que nos dividen o diferencian. Por eso, cualquier gesto de unión que haya me parece que es bueno y creo que hay lugares de Colombia y de Venezuela en los que es más evidente que hay una identidad compartida entre esos dos pueblos. Los venezolanos de la frontera se parecen más a los colombianos de la frontera y viceversa, que al resto de ambos territorios. Está muy bien rescatar esa identidad y aprovecharse de las semejanzas de la identidad de esos dos países para trabajar como una unidad. Los cantos llaneros, por ejemplo. Hay una sensibilidad compartida por esos ciudadanos fronterizos más grande que entre alguien llanero o alguien del interior de Colombia y de Venezuela. Entonces sí, estoy de acuerdo con que hay un ciudadano de frontera.

 ¿Qué viene? ¿Hay cosas nuevas con #UnChallengePorVenezuela? ¿Existen nuevos proyectos con la población migrante?

Este es un challenge que nunca voy a abandonar de ninguna manera. Siempre habrá nuevas cosas por hacer. Por temas de agenda se nos frustró una cosa muy chévere que estábamos haciendo con Paulina Vega en Barranquilla, que era con el apoyo de la ONU: hacer una unidad de madres gestantes muy grande. Espero que cuando la normalidad vuelva a su cauce, podamos impulsar esa causa concreta para madres gestantes tanto venezolanas como colombianas. La pandemia nos confinó a todos a resguardarnos y en medio de todo esto, se nos ocurrió hacer una aplicación que la estamos probando. Creo que uno puede ver el talento venezolano en las calles o en los buses. Los músicos que han llegado de Venezuela a Colombia son admirables en cualquier lugar del mundo. A mí me sorprende que haya gente tan talentosa, con tantos reconocimientos y tanta destreza en la supervivencia callejera. Sé que hay directores de orquestas que se están rebuscando la vida aquí, dando clases o tocando en rincones de las calles colombianas mientras logran pararse. La música siempre ha sido un vehículo que nos hermana con más facilidad, que hace que los mensajes se muevan más fáciles, es como un gran aceite par que corran suavemente. El video de Reymar era muy de la música y nos despierta unas cosas que la racionalidad no logra dimensionar.

Dicho esto, se nos ocurrió crear una plataforma a través de la cual los músicos panas venezolanos puedan ofrecer serenatas por WhatsAppa. Tú compras una canción. Ellos la graban y la personalizan, dicen a quién se la dedican, y tú la mandas. Eso tendrá un costo de alrededor de $13.000 o algo así. Está en piloto y viendo qué funciona.

Fuente: https://colombiasinfronteras.com/bienvenidas-todas-las-migraciones-y-todos-los-panas-venezolanos-daniel-samper-ospina/