Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com-
Una de las pocas ventajas de la reducción de las horas de sueño plácido que vienen junto con los años, es el descubrimiento de un mundo de posibilidades para ocupar el tiempo de trasnocho.
Cansado de estar escuchando a otros viejitos quejándose de lo malo que es el gobierno del guerrillero, eso sí, aupados por el conductor del programa radial de marras (uribista pura sangre); una de esas noches de desvelo me encontré con un programa en una emisora de Buenos Aires, Argentina, llamado “Clics Tangueros[1]”, en el que encontré el deleite del nuevo tango argentino. Me suscribí a sus redes y desde entonces, sus conductores se han vuelto mis arrulladores de cabecera (literalmente).
En una de esas noches de búsqueda de sueño, en ese interregno entre la somnolencia y la rabia por no conciliar, del todo, las ganas de roncar y fabricar lagañas; alcance a percibir unas notas llamativas; mezcla de ese viejo y precioso rock argentino con los bandoneones del también entrañable sonido ciudadano: el tango.
Espantando de una vez por todas, las escasas ganas de dormir, le subí el volumen a mi celular para oír con atención ese raro, pero muy cautivante, nuevo sonido que a esas horas de la madrugada invadía mi cerebro. Ansioso por saber quiénes eran los protagonistas de tan delicada y retadora interpretación, esperaba el título de la canción, que ahora, bien despierto, descubrí que era de Charly García, más exactamente: Cerca de la revolución[2]. Obviamente no sabía quién o quiénes osaban meterle bandoneones, violines y arreglos tangueros a semejante himno del rock latinoamericano.
Rápidamente, esa primera ansiedad por saber se fue convirtiendo en una deliciosa comprobación de la existencia de una pieza musical completa, dedicada a hacer una reinterpretación de la grandiosa obra musical de uno de los más icónicos rockeros de Latinoamérica; el siempre vigente Charly García. Luego de media hora de viaje astral a través de estos nuevos-viejos sonidos, por fin los conductores del programa me desvelaron el secreto; esos virtuosos del verdadero sonido urbano se llamaban: La Típica Say No More. No podían tener un nombre diferente.
Imposible seguir durmiendo luego de esa sobredosis de energía musical bien lograda. Inmediatamente le eché mano a mi computadora portátil para empezar a buscar a estos genios. ¡Alabado sea San Google!
El oráculo digital me iluminó con su inagotable sapiencia, me reveló a los protagonistas de mi reciente epifanía musical, los integrantes de esta nueva formación tango-rockera; César Rago (solista) Javier Kase, Damián Gonzáles Gantes, y Mercedes Martínez; la viola de Gustavo Barahona; el cello de Guido Wardak; el contrabajo de Mariana Borghi; los bandoneones de Matías Rubino (solista), Natsuki Nishihara, Joaquín Angiolini, Martín Benedetti, y el piano, los arreglos y dirección orquestal de Juan Pablo Gallardo.[3]
Justo ahí, acompañando al ruido del teclado de mi portátil, escuché otra interpretación que definitivamente me llevó a otro universo. Una de esas voces que recién acababa de escuchar, ahora interpretaba una vieja y poco conocida canción (por lo menos para la Colombia reguetonera, tropi-pop y de despecho norteño) de otro de los viejos gurús del rock latino, don Fito Páez; nada más ni nada menos que: Sasha, Sisí y el círculo de baba[4]; una especie de novela negra de casi cinco minutos que había pasado de ser una impecable pieza de pop-funk de los noventa a una perfecta y oscura versión tanguera en la voz de Cucuza Castiello.
Reitero, imposible dormir así, seguí indagando que eran todas esas maravillas. El oráculo Google me llevó de viaje por YouTube y ahí constaté que el trabajo que hace poco había escuchado de las canciones de Charly García, se denominaba Yendo de Charly al Tango y que, Cucuza, quien había interpretado el himno de Promesas sobre el bidet[5], en ese especial; también tenía un espectacular trabajo llamado Manesuda: Tangolencia Rockera, en el que se materializaba ese orgasmo musical brindado por la ejecución de la Orquesta Típica Say No More, al versionar, además de Fito y Charly, a otros artistas de culto como los Babasónicos, Los Redondos, Virus y otros más.
Si, si tiene final feliz esta crónica. Recientemente encontré un registro en el que Cucuza relee tanguísticamente a Soda Stereo; una íntima versión de Corazón Delator[6] .
Por acá abajo les comparto los enlaces del soundtrack de este afortunado trasnocho. Buen provecho y felices fiestas.
[1] Programa de la radio 2×4 de Buenos Aires, Argentina
[2] Cerca de la revolución https://youtu.be/zJMXmrpti2A?si=mlNb_qIY8Qjo5Epx
[3] Gabriela Plaza en Discos recomendados de Luzmila Carpio, Mery Murúa y Orquesta Típica Say No More | La Canción del País . Noviembre 2023
[4] Sasha, Sisi y el círculo de Baba https://youtu.be/JlXp5U4trpM?si=ug-RkRh4NGoCUGf0
[5] Promesas sobre el bidet https://youtu.be/BRQMAkAbBjM?si=laqvq5F2MzbBs1Sq
[6] Corazón delator https://youtu.be/2U1z9Pu5GK8?si=1fHbyP2nm5eMQLxw














