Entre críticas y cifras, una verdad contrastada.

Aunque se intente por todos los medios de tildar la situación del Cauca como “caótica” frente al COVID-19, lo cierto es que las cifras no mienten ni aquí, ni en la Conchinchina. Al inicio de toda la situación de la pandemia, se pensó que un departamento como el Cauca, tan pobre él, con tan pocas oportunidades, con tantas falencias, iba a terminar en el lodo cenagoso con un alto número de contagios, infinidad de hospitalizados y una intolerable cantidad de fallecidos. Tal vez muchos pensaban que al igual que en Guayaquil, los muertos iban a abundar en las calles e íbamos a ser noticia nacional, mundial y hasta más (ridículo que hace pocos días hicieron los vecinos vallunos en el perverso día sin IVA).

Sin embargo, luego del 20 de marzo de 2020, fecha en la que el señor Alcalde del Municipio de Popayán anunció mediante sus redes sociales que se había convertido de manera inverosímil en el primer contagiado en el Cauca, ya han pasado exactamente 98 días y la situación COVID en el Departamento no se le ha salido de las manos ni al gobierno departamental, ni a los gobiernos locales, ni a la comunidad que con sus controles en territorio han dado un ejemplo significativo al resto del país.

Algunas comparaciones necesarias

La Región Administrativa de Planificación del Pacífico – RAP ha venido emitiendo informes varios respecto a la situación de los Departamentos del litoral pacífico y en la que evidentemente el Cauca no sólo es el departamento con el mejor panorama, sino que comparativamente tiene un número insignificante al lado del Valle del Cauca, Nariño y Chocó. Veamos.

  • En comparación con el Valle, el departamento del Cauca tiene 8.379 casos menos
  • En comparación con el Chocó, el departamento del Cauca tiene 924 casos menos
  • Pero la comparación que más agrada es la siguiente. El departamento del Cauca tiene aproximadamente 200 mil habitantes menos que el departamento de Nariño, por lo tanto, este es un departamento que tiene mejores condiciones para compararlo con el nuestro. Hoy, Nariño tiene 2.884 casos, el Cauca por su parte, tiene 310 casos, esto representa un exceso del 930% de casos reportados entre los dos departamentos. Una cifra que favorece al Cauca a todas luces.

Tomemos otro punto de análisis. Una cuestión que le preocupa a la mayoría de la ciudadanía (ciudadanía que está más preocupada por estos números que por lavarse las manos y mantener la distancia debida con otros): La disponibilidad de camas UCI. De los tres departamentos del pacífico colombiano, según la RAP, Chocó es el departamento más preocupante, tienen un 68% de ocupación UCI, el Valle tiene una ocupación de 12%, Nariño del 3% y Cauca, nuevamente es el que tiene el reporte más tranquilizador, sólo el 2% de su capacidad de camas UCI, está ocupada.

Las pruebas que han resultado negativas hasta el momento son 3.607, y de acuerdo a los reportes del departamento, ya son 112 personas recuperadas, lo que significa que en realidad los casos activos son menos de 200 personas, de ellos, casi 135 están recuperándose en casa.

El COVID, por supuesto que es de cuidado y todos debemos tomárnoslo en serio, pero la situación en el Cauca deja entrever varios análisis. Las acciones adelantadas han dado efecto y un efecto que ha mantenido una curva no tan ascendente, gracias ¿a qué?

El control territorial de los afrodescendientes, los indígenas y los campesinos ha sido clave; el ejercicio juicioso de la fuerza policial; las acciones en terreno que el sector salud ha realizado a través de las direcciones locales en salud; el comportamiento de las personas a nivel general en municipios como La Vega, Santa Rosa, La Sierra, Sotará y San Sebastián ha sido ejemplar; el liderazgo del gobernador del Cauca ha permitido que se atiendan a más de 50 mil personas con las ayudas humanitarias; la ya reconocida estrategia, alabada a nivel nacional, “Cosecha segura”, que ha permitido la reactivación económica de un departamento eminentemente cafetero; el aporte en la habilitación del laboratorio de la Unicauca para el procesamiento de muestras; la vigilancia epidemiológica que se ha adelantado; las visitas en terreno a los municipios con mayor contagios; y la entrega más reciente que se hizo con en el Hospital Susana López de nuevas camas UCI. La gente fácilmente puede pensar que entregar 16 camas UCI es cualquier cosa, una chichigua. Un dato: una sola de estas camas, asciende a un costo aproximado de 160 millones de pesos. Saque usted mismo las cuentas.

Es verdad que la cultura caucana no se puede comparar con la valluna, sin embargo, aquí en el territorio también hay indisciplinados. En Popayán y en Puerto Tejada hay hartos. Sólo esperamos que la inconciencia de unos pocos no sea la tragedia de todo un pueblo. Para la ciudadanía muchas veces es más fácil atribuirle al débil estado todas las tragedias, pero me atrevo a asegurar con vehemencia que esta vez, la mayor responsabilidad reside en el pueblo caucano, de nosotros depende que el Cauca se convierta en un referente nacional y porqué no, mundial (lejos de la guerra y violencia) y convertirnos en un territorio responsable que gestione su autocuidado.

La opinión de un Quilichagueño experto en epidemiología.