¿Fin del bloqueo?

Por: Juan Carlos López Castrillón     –

El bloqueo de la vía Panamericana
parece haber terminado. Nadie ganó, todos perdimos. No hay trofeos de guerra.

Ni
siquiera el Cric con la obtención de los $823 mil millones que se discriminan
en el acuerdo, para ser ejecutados en el cuatrienio que corre, puede cantar
victoria.

Un
tuit de ayer del presidente Duque dice “de
los 4.6 billones de pesos que exigían las comunidades indígenas del Cauca, se
concertó asignar un 17,5%, monto que estaba previamente contenido en el plan de
inversión para la región”.
 Según esas palabras ¿este doloroso
pulso se habría podido evitar?

Ya
la foto de la reunión del Presidente Duque este martes en Caldono con los
Cabildos no será importante, será una más en la galería donde están los últimos
mandatarios de este país firmando acuerdos.

¿Qué
viene ahora? Para empezar dos grandes temas. Primero, es imperativo que el
Gobierno cumpla con la ejecución de ese presupuesto, y en ello debemos hacer
causa común; independientemente de cuál sea el mandatario que firme hay que
cumplir lo que se pacta. Segundo, los resguardos y el movimiento indígena
tienen la obligación de rendir cuentas, no sólo sobre los nuevos recursos, sino
en relación con todo lo que esté pendiente de ser auditado. Recordemos que en
lo concerniente al manejo de plata pública los resguardos son entes
institucionales, como si fueran un municipio.

Además de estos puntos, hay de fondo otros dos asuntos: El Balance y el Nunca Más.

Sobre
lo primero, y en relación a lo que nos dejan como efecto estas cuatro semanas
con las vías taponadas, queda la tarea de sanar las heridas de una sociedad más
que dividida, con una exaltación nunca antes expresada en forma violenta de
xenofobia y desespero, de ambas partes.

Queda
pendiente la respuesta a la pregunta de cómo se va a ayudar a los empresarios,
la inmensa mayoría pequeños, que se vieron afectados, si no quebrados, por este
bloqueo.

Queda
el interrogante político del impacto sobre el Cauca, y aunque  es muy
pronto para saber cómo se va a decantar esta situación algo sí es claro, el más
disgustado es el partido de gobierno, el tuit de ayer del expresidente Uribe
así lo demuestra: “Es
preferible cerrar esa carretera dos años, mejorar y cuidar la alterna que
firmar acuerdos con la minga apoyada en el terrorismo”.

Mirando
la otra orilla, me pregunto: ¿Cuánto ganó y cuánto perdió Petro con su visita?
En octubre lo sabremos.

Queda también la enorme frustración que en pleno siglo XXI se lleguen a sitiar ciudades y regiones enteras, como en el medioevo, para efectuar reclamaciones, que por más justas que sean, generan más pobreza y muerte. Eso es inadmisible. Aquí está el Nunca Más. Estas situaciones no pueden repetirse.

¿Cuánto
tiempo cuesta recobrar la credibilidad de inversionistas para que vengan y
generen empleo y bienestar? Nos ven como una región que se está
descuadernando de a pedazos. Divididos, violentos y sin viabilidad. Y no somos
eso, tenemos potenciales enormes por desarrollar, hoy afectados -es cierto-
pero ahí están: los emprendedores del turismo, de la innovación en productos
agrícolas, en educación, en talento, en microempresas de toda índole. Esa es la
otra cara del “Cauca Posible”, que en estos días queda oculta.

En
conclusión, se cierra un capítulo más de la triste historia del conflicto en
nuestro departamento, y en verdad y desde lo más profundo de mi ser quisiera
que este fuera el último enfrentamiento violento entre el movimiento indígena y
el gobierno de turno.

Pero
siendo realistas y repasando los promedios históricos, queda latente esa
posibilidad, que en menos de dos años y como ha sido la constante durante los
últimos 20, vivamos algo parecido. Lo digo porque me dejó muy preocupado oír a
José Hildo Pete, vocero del Cric, en la entrevista en “Pregunta Yamid” del
pasado viernes, diciendo que
“las vías de hecho son las vías de derecho para los pueblos indígenas”. 
No
comparto ese punto de vista. Con esa teoría se desbarata todo el principio del
estado de derecho. No se trata ni siquiera de ser izquierda o de derecha en esa
interpretación.

Posdata: cierro con la esperanza que se cumplan los acuerdos y  que este capítulo sea el epílogo de las batallas campales en la vía panamericana. Ahora recuerdo que en 1989, cuando se cayó el muro de Berlín muchos paradigmas que parecían indestructibles también se derrumbaron. Puede pasar acá también. La historia ha demostrado que lentamente la vía de la violencia para efectuar los cambios políticos se ha empezado a agotar.

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