La Democracia no se fortalece por Decreto.

Por: Faber Muñoz –

La constitución de 1991 es una de las más jóvenes e innovadoras del continente, permite la garantía de derechos y crea un Estado Social de Derecho que genera igualdad jurídica entre sus ciudadanos, uno de los puntos que en ella se destaca es que permite a los partidos la conformación de listas a través del voto preferente o de composición cerrada, lo que se convierte en una revolución de la actualidad democrática.

El voto preferente ha permitido el fortalecimiento de la democracia, porque después de darle la garantía a los ciudadanos de poderse agrupar de forma libre, a través de los partidos políticos, les da la potestad para elegir a las personas que tuvieran mejores cualidades para llegar a los cargos de elección popular.

En cuanto a la lista cerrada es una herramienta con la que cuentan los partidos en la actualidad, sin embargo, dado los problemas que genera ha sido poco usada y generalmente se encuentra en partidos con figuras políticas que se podrían entender como caudillos. Esta forma de construcción de lista impide el acceso de los jóvenes a la política en cuanto las personas con mayor trayectoria política tendrán más ventaja para encabezar las listas frenando el surgimiento de nuevos líderes y lideresas quienes tendrán que competir por los primeros puestos de la lista contra los más experimentados.

Otro problema que tiene la lista cerrada es la estructura de democracia interna de cada partido que podría derivar en que sean los presidentes de cada uno quienes a dedo puedan establecer el orden de las mismas.

Tras el acuerdo de Paz los colombianos tenemos la tarea de garantizar la posibilidad de que todo aquel que crea que tiene cualidades: como el trabajo social, la formación académica, la trayectoria política y responsabilidad en el manejo de lo publicó pueda tener la posibilidad de postularse para ser elegido, lo cual se potencia de mejor manera mediante el voto preferente.

Soy un convencido de la necesidad de la participación política de la mujer, pero esto no se garantiza incluyéndolas por decreto en una lista, sino mediante la garantía de sus derechos y la eliminación de la inmensa brecha entre hombres y mujeres que existe en nuestro país y que en las zonas rurales se agudiza aún más.

La participación política de las mujeres está determinada por el reconocimiento de su rol en la sociedad, por la igualdad de oportunidades en acceso a educación, salud y trabajo. Las llamadas listas cremallera en la actual coyuntura solamente generarían que las mujeres sean testaferros políticos, sin que se desarrolle una participación activa por parte de ellas.

El reconocimiento ciudadano y la validación social hacia el liderazgo de una persona se hace a través del mecanismo de conformación de una lista de manera libre y espontánea, donde todo aquel que crea que merece ser elegido pueda a través de procesos democráticos dentro del partido conformar una lista. Los Decretos cuando no tienen respaldo popular se convierten en letra muerta, la democracia se construye con la participación activa de la ciudadanía libre, con la eliminación de las brechas sociales y económicas, con las garantías en financiación y en la igualdad de oportunidades y no mediante decretos que eliminan derechos constitucionales.