La tortura de viajar a Cali. 2ª Parte.

Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com-

Bello, espectacular, pero, sobre todo, muy considerado, el regalito navideño ofrecido por la empresa Transquilichao a su distinguida clientela: Un aviso en el que se les informa, a sus casi obligados usuarios, que el precio del tiquete para el recorrido Santander de Quilichao – Cali y viceversa, pasará de costar devaluados $6800 a unos más devaluados $7500. Así; sin anestesia. 

Aducen las directivas de la casi monopólica empresa de transporte intermunicipal, que el alza en el precio del tiquete obedece a factores como el alza en el precio del dólar, por lo de los repuestos, la subida del precio del petróleo, por lo de la guerra en Ucrania, por la subida del precio de los peajes, por lo de la subida de las ganancias del sector financiero colombiano, porque no se había subido el precio hace un año, ¿por lo de la peste? Y así, en un largo etcétera, que los dueños de las empresas de transporte esgrimen cada que se les da la gana incrementar el precio del tiquete, por las buenas o con amenaza de paro.

Aunque sería tonto tratar de afirmar que no existe un contexto de crisis económica mundial, que, por supuesto afecta a los colombianos, lo que si resultaría, como mínimo, inocente, es creer a pie juntillas, las mil y una justificaciones que los grandes gremios de Colombia, les han libreteado a sus afiliados, dentro de los cuales, obviamente, están los dueños de las empresas de transporte. Vamos por partes.

 En primer lugar, no es cierto que Transquilichao, no haya incrementado el valor de los pasajes recientemente. Se le recuerda a la sufrida y algo desmemoriada ciudadanía quilichagüeña, que por allá por junio del año 2020 y durante todo el periodo de la peste, los señores dueños de las empresas le subieron el valor del tiquete a $8000, como medida extraordinaria para “prestar el servicio” a la mitad de sus pasajeros y poder solventar los costos, que si serían los mismos de trabajar al 100%, eso sí, incluyendo el cálculo del acostumbrado sobrecupo.  (Ver: A partir de mañana sube el pasaje Santander de Quilichao – Cali a $8.000. | www.MagazinCnc.Com)

El discurso de la subida del dólar, promovido por la oposición al gobierno nacional del Pacto Histórico, fue hábilmente aprovechado, tanto para sembrar el pánico financiero y así poder seguir incrementando las ganancias de la especulación financiera de algunos mercaderes de acciones, como para justificar, como ya se está evidenciando, la especulación en sectores como el de los alimentos y, por supuesto, el de transporte. Si bien es cierto que la subida del precio del dólar afectó varios renglones de la economía colombiana, como por ejemplo el de las importaciones de auto partes; para el caso específico de empresas como Transquilichao, como se verá a continuación, tal impacto sería bastante marginal, dadas las condiciones de operación que tienen.

Son recurrentes las quejas y denuncias, incluso documentadas en video y hechas públicas en redes sociales, sobre el deficiente estado del parque automotor de la empresa en cuestión y que dista enormemente, no solo del valor que se paga por el pasaje, sino de la cantidad de usuarios que religiosamente hacen uso de este servicio, en estos vehículos, a los que, evidentemente no se les hace el debido mantenimiento, por lo que la excusa de afectación del precio del dólar, en el rubro de compra de repuestos, es a todas luces, poco creíble, dado el evidente estado de deterioro que presenta un buen número de los vehículos que cubren la ruta Santander de Quilichao – Cali e intermedias y que padecen sus usuarios.

Atrás de la excusa del dólar, vienen empujando las relativas a la subida del precio de los combustibles y de los peajes. Se les aclara a la sufrida clientela de Transquilichao y a sus directivas, que, como medida de alivio a las ciudadanías y a los mismos transportadores, el gobierno nacional, decidió mantener congelado el precio del ACPM, combustible usado por el 99% de los vehículos de transporte público, por lo que la subida del precio de la gasolina, no es nada más, ni nada menos, que una vulgar cortina de humo. De igual manera, también se les aclara que la subida de los precios de los peajes, aún no se ha dado y sigue en estudio por parte del correspondiente ministerio.

Así las cosas, vale la pena preguntarles a la Secretaría municipal de movilidad de Santander de Quilichao, a la super intendencia de transporte y ¿por qué no? A la alcaldesa y a sus concejales: ¿Existe alguna posibilidad de que se le pueda poner un alto a los abusos de esta empresa? ¿Han tomado alguna medida, así sea en el papel, para ejercer control? ¿Ya oficiaron a las autoridades competentes?

Coda: Continuando con la preguntadera. ¿Y lo de la nueva terminal para cuándo? ¿y lo del control en la atención a los pasajeros en los cuadraderos de las empresas de transporte?, ¿todavía en el papel? (para más información ver: La tortura de viajar a Cali. | www.MagazinCnc.Com)

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