Quilichao vive sin planificar su ordenamiento territorial. Parte II.

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Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com –    

Se decía en la primera parte (ver: https://www.magazincnc.com/quilichao-vive-sin-planificar-su-ordenamiento-territorial/) que, luego de la lectura del Documento Técnico del PDM Quilichao Vive 2020-2023, se habían podido sacar algunas primeras conclusiones;  la primera de ellas: futuras administraciones tendrían que sopesar la eficiencia real del gasto en la elaboración y difusión de los famosos Planes de Desarrollo y sus anexos. Otro descubrimiento, que por lo obvio, no debería llamarse así, ni tampoco haber sido objeto de tan sesudas y bien pagas investigaciones por parte de los contratistas encargados de la elaboración del PDM  de Santander de Quilichao y sus anexos; es el de la descripción de los factores que ponen en alto riesgo de desastre y de desorden al municipio, puesto que, las mal redactadas 398 páginas del documento en mención, sólo muestran los mismos diagnósticos, copiados y pegados de dos y hasta más administraciones municipales pasadas,  relativos a la desprotección del medio ambiente, los efectos del cambio climático, el mal manejo de las cuencas hídricas que abastecen de agua al municipio, los movimientos de tierra, la minería y el mal uso de suelos en términos generales.

Estos, no tan novedosos, pero bien pagos, descubrimientos y alertas, que por lo re encauchadas, no dejan de ser inquietantes, también demuestran, el desastroso manejo que se le ha dado, si es que se le ha dado; al ejercicio de la planeación del municipio en los últimos años del bipartidismo local.

Para colocar un solo ejemplo. De todos los residentes de Quilichao de los últimos 20 años, es sabida, la crítica situación de escasez de agua que ha padecido el municipio, sobre todo en épocas de sequía, que obligó incluso, a la faraónica y bien aprovechada, electoralmente hablando, obra de captación de agua del rio Mondomo, para suplir este déficit hídrico, que sin embargo, no ha sido suficiente para remediar esta cíclica escasez de hace veinte años y varias administraciones. En este sentido, el documento mencionado y bien pagado, afirma lo que el ciudadano de a pie ya sabía desde hace años atrás:

Cuando la época de verano se torna intensa y prolongada los caudales se bajan hasta 110 l/s aproximadamente antes de la captación y de los cuales la Empresa capta 70 l/s; Aguas arriba de la bocatoma de la Empresa existen varias tomas de agua para dos acueductos comunitarios y fincas agroindustriales y de ganadería extensiva que captan más del 50% del agua de la fuente sin ningún tipo de control por parte de las Autoridades Competentes afectando no solo a la población Quilichagueña sino también limitando la posibilidad de garantizar el caudal mínimo o ecológico aguas abajo de la captación de la Empresa.” (Documento Técnico del Plan de Desarrollo Municipal- Quilichao Vive-2020-2030, p. 189)

Aunque, como éstas, existen otras suculentas piezas de miradas al pasado, o retrovisor, que llaman los expertos en política; el documento sólo permite plantear una serie de interrogantes, que ya han venido rondando el inconsciente de los Quilichagüeños y Quilichagüeñas, preocupadas por el futuro del municipio, las que a continuación se plantean, para abrir el debate que, hasta la fecha no han planteado los miembros del Concejo Municipal de Quilichao, ni los pasados, ni mucho menos los actuales, dedicados a la vocería de la Alcaldesa y a labores para las que no fueron elegidos y que, sin embargo, publicitan con dedicada insistencia en sus redes sociales.

¿Cuáles han sido las consideraciones técnico ambientales que se han tenido en cuenta para negar permisos de construcción, en unos casos, y en otros, para otorgarlos, en la zona  nororiental del casco urbano de Santander, ubicada entre la I.E.T.A. Fernández Guerra y los predios de la Ladrillera Meléndez, en el entendido que, históricamente se ha sabido que esta zona de ladera pertenecía a un humedal y/o en ellas se encuentran varios nacimientos de agua? Y a propósito; ¿Cuáles son las medidas de protección de las 11.543,57Hectáreas, consideradas como  ecosistemas estratégicos,  tomadas por esta administración municipal y cuántas de estas hectáreas corresponden a humedales? ¿La zona de nuevo auge de construcción, antes comentada, está avanzando sobre estas zonas?

¿En que van las acciones de denuncia emprendidas por la administración de la señora Lucy Guzmán, ante autoridades competentes, por el mal manejo de: la gestión de riesgo (pp. 182 a 198), control del uso inadecuado y contaminación de las aguas del Rio Quilichao (p.189), control de la minería ilegal (p.197), la gestión de movilidad en torno a “la gran ocupación del espacio público por parqueo y a la circulación de motocicletas sumado a ello el incremento del trabajo informal denominado mototaxismo” (p. 199)?;  situaciones denunciadas en el documento aquí mencionado?

Finalmente, ¿En qué van las gestiones asumidas por el actual Concejo Municipal y la Secretaría de Planeación, encaminadas a buscar la certificación oficial por parte del DANE, del número real de habitantes de Santander de Quilichao, que ya sobrepasan, extra oficialmente hablando, las 100.000 personas? ¿En que van las denuncias e investigaciones emprendidas por el Concejo Municipal de Santander de Quilichao y la administración de Lucy Amparo de Guzmán, en torno a la ejecución y resultado de la “consultoría con la Compañía de Desarrollo Territorial SAS CIDETER para adelantar el proceso de actualización del PBOT nuestro y de cinco municipios más de Departamento del Cauca y Valle.”(p.207)? ¿Cuándo empiezan las socializaciones del proyecto de POT de Quilichao?

Aunque se quedan demasiadas preguntas en el tintero, si habría que plantear que, es necesario que se abra, el debate público, ojala mediante Cabildo Abierto, sobre el POT de Santander de Quilichao, dada la importancia que tiene su elaboración, en la definición de la vocación económica del municipio, la definición del uso de sus suelos urbanos y rurales y las normas de construcción, movilidad y convivencia ciudadanas, en él implícitas. No puede seguir pasando que la Secretaria de Planeación Municipal, siga siendo sujeta a tanto cuestionamiento, en torno a su manejo clientelar de las normas de construcción y uso del suelo, al no ejercicio de la autoridad para hacer cumplir  las normas de su competencia, circunstancias éstas, que a su vez crean desconfianza hacia la institucionalidad y generan el caos del mal uso del espacio público, la colapsada movilidad y un muy probable escenario de escasez y/o desabastecimiento de agua y la imposibilidad de brindar servicios de saneamiento y agua potable a los nuevos proyectos de urbanización urbanos y rurales, aprobados y por aprobar, situaciones que hemos padecido y hoy padecemos quienes habitamos esta tierra del oro, durante los últimos veinte años.

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