Quilichao vive sin planificar su ordenamiento territorial.

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Parte I

Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com –

Ahora que vía decreto presidencial, don Duque, ha creado la ilusión comunitaria del fin de la peste, es necesario ir aterrizando en lo que se ha llamado la nueva normalidad, la cual, desafortunadamente, para la cada vez más numerosa,  pobrecía colombiana, sólo tendrá de nueva, el nombre y la carga de impuestos y reformas, que con cara de yo no fui, nos impuso el que dijo Uribe, a través de su original programa televisivo: Aló presidente.

Ya en el campo local, la mal llamada y peligrosa apertura económica, ha sido aceptada e impuesta dócilmente en Santander de Quilichao, por parte de su administración municipal, tanto por la presión de los gremios locales y regionales, como por el carácter escuelero de la actual administración local, según el cual, se vale no hacer nada, en tanto el jefe o su particular interpretación de la ley no dispongan lo contrario.

Situados en este escenario, hay que aprestarse para una vuelta a la verdadera realidad de antes, que es la misma de ahora, en el inicio de la artificial pos pandemia y que de no atenderse a tiempo, será la misma para los bis nietos de quien esto escribe y de los que estas líneas leen y es la de un Santander de Quilichao, agobiado por una grave crisis de movilidad, un desastroso uso del espacio público, una precaria gestión ambiental y un altísimo riesgo de dejar colgados en el acceso a servicios públicos  de agua y saneamiento básico a los nuevos residentes de Quilichao, a causa del endémico desdén institucional, hacia asuntos relacionados con la prevención y la planeación del ordenamiento territorial.

Como la pandemia del covid19 le permitió a muchos Quilichagüeños preocupados, como el firmante de estas líneas, llenar gran parte de su tiempo con la lectura de deliciosas e hilarantes  piezas literarias, como el hasta ahora nada ponderado, Documento Técnico del Plan de Desarrollo Municipal- Quilichao Vive-2020-2030, el suscrito, gustoso, pero sobre todo aburrido, asumió la amena lectura, aprovisionado con altas dosis de paciencia, galletas de salvado y jugo sin azúcar.

Tras la deglución de  las 398 paginitas de las que está compuesta, tan apetitosa pieza literaria, este servidor puedo sacar unas primeras conclusiones: Los especialistas contratados y pagados para la construcción del documento técnico y  la versión final del famoso Plan de Desarrollo Municipal, efectivamente, son especialistas, en construir ladrilludos mamotretos técnicos de difícil digestión mental, los que al parecer son pagados, bien sea por extensión en páginas, por la ininteligibilidad de muchos de sus apartados, por decir lo evidente o por su aspiración a ser obras catedralicias, así sea únicamente por su tamaño, el del escrito.

Como el suscrito no quiere atiborrar la mente del desprevenido lector con las un millón y una sabrosuras contenidas en el mencionado documento, acá solo se hará mención de los apartes dedicados, una vez más, al diagnóstico de los males del municipio, pero especialmente el que tiene que ver con el ordenamiento territorial.

Extasiado en las delicias del Documento técnico, de repente, el suscrito tuvo que detener tan placentera labor, al percatarse de dos cosas: Se habían acabado el jugo y las galletas y la aparición de unos apartes  que casi se escapan al escrutinio de este servidor.

La nueva ingesta de jugo y galletas, alivió la transitoria hambruna, permitiendo una momentánea vuelta mental al pasado, hace dos elecciones, cuando se le pregunto a la actual alcaldesa, su opinión respecto al ordenamiento territorial, a lo que contesto con argumentos tan grises y anodinos como el gobierno de Duque.  Este recuerdo devolvió el interés por la suculenta lectura.

Una nueva mirada al texto, permitió descubrir que en esos apartes se denunciaba, ¡oh sorpresa!, que tanto las pasadas alcaldías, entre las que se encontraba, ni más faltaba, la del mentor y jefe político de la Alcaldesa Guzmán, como la siempre eficiente y nunca cuestionada oficina de planeación municipal, ahora, flamante Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Vivienda, no habían sido capaces, ni en el pasado cercano, ni ahora, por culpa de la peste, de emprender el necesario tránsito entre; el Plan Básico de Ordenamiento Territorial y el Plan de Ordenamiento Territorial. Un detallito.

Pero tratándose de aspectos técnicos de alguna complejidad, este opinador no quiere fastidiar al eventual lector (a) de estas líneas, con datos de difícil deglución, para quienes no transitamos las ciencias herméticas de la ingeniería, la arquitectura o la planeación, por lo que, respetuosamente se permite convidarlos (as), no a galletas de salvado con jugo, sino a encontrarnos en la siguiente parte de estas líneas, con el propósito de deleitarnos con las suculencias del Documento Técnico del Plan de Desarrollo Municipal- Quilichao Vive-2020-2030, para ir entendiendo el porqué del actual desorden de Quilichao y por qué nos siguen tratando como un pueblo pequeño de la recóndita provincia.

Adelanto: Solo la puntica. La falta de avance en el cambio de PBT a POT, no sólo ha sido culpa de la administraciones municipales, los miembros del Concejo Municipal de Quilichao, también han tenido gran responsabilidad, por no ocuparse de asuntos como este y haber convertido al Concejo Municipal en la secretaria de prensa y vocería alterna de las alcaldías municipales, especialmente ésta; la da la señora Guzmán.

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