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SE ACABO EL 2020 Y NO APRENDIMOS.

Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-

A estas alturas del paseo, ya en todos los medios de comunicación, se han hecho los acostumbrados balances de fin de año. Algunos comunicadores y opinadores más osados, hasta se aventuran a la futurología, intentando predicciones sobre economía, política, deporte y demás temas de interés, mucho más, si se tiene en cuenta, la anormalidad de este año bisiesto.

Habrá quienes, aún, a pesar de las contundentes pruebas, insisten en creer que este año le sirvió a la humanidad para hacer una especie de borrón y cuenta nueva, un reseteo comunitario global, del cual, resurgirá un nuevo ser humano, dotado con  las virtudes e inteligencia necesarias, para vivir en paz, en ese edén, que en proceso de destrucción a manos del hombre, se nos mostró fugazmente remozado, con el reverdecimiento de algunas zonas cubiertas con nuestro humano cemento y la aparición repetida de especies en vías de extinción o creídas desparecidas, deambulando por los suburbios de nuestras arrogantes y tóxicas ciudades.

Los vendedores y vendedoras de espejismos multinivel, de esperanzas compradas a plazos y de felicidad pagada con tarjetas de crédito, insistirán en hacernos creer que la peste causada por el virus covid19, le sirvió a la gente para emprender la ruta del encuentro interno, la superación y el éxito, en la llamada nueva normalidad del emprendimiento global por internet, en un escenario de sinergia mundial y de plena solidaridad, que asegurará el relanzamiento de una economía mundial, más humana con el medio ambiente, en el que el desarrollo del fracking, el avance de la agroindustria del mono-cultivo, la gran minería y la colocación del agua como bien susceptible de ser negociado en todas las bolsas de valores, serán los indicadores de esta nueva sociedad de muchos colaboradores y poquísimos ganadores.

No faltarán los y las entusiastas de este nuevo orden mundial, empecinados en divulgar la buena nueva de esta remozada sociedad mundial, forjada por economistas e ingenieros, en sus inteligentes dispositivos de cómputo, que le podrá asegurar, más y mejores horas de ocio al ciudadano del común, para que pueda dedicarse a su familia y al estudio de las nuevas, asombrosas y sobre todo rentables artes del emprendimiento digital. En esta especie de Wakanda global, los y las entusiastas del nuevo orden, aseguran que es posible que quien muestre compromiso interno, empeño y sobre todo, solidaridad con los facilitadores de los medios de emprendimiento, antes conocidos por los pueblos ancestrales de antes de la peste, como empresarios o capitalistas; podrá vivir una vida plena de emojis de felicitación y el recurso necesario para seguir pagando su felicidad en cómodas cuotas mensuales, ya que del manejo de los engorrosos y vulgares excesos de ganancia, se encargarán, como hasta ahora lo han venido haciendo, lo muy gentiles y solidarios dueños del sector financiero, tal y como lo mostraron en esta peste.

Ahora bien, los vehementes profetas de la nueva normalidad, necesitan de la colaboración del ciudadano del común, a fin de poder poner en marcha este nuevo escenario de realización material de la humanidad, en el que todo el mundo puede ejercer su sagrado derecho de comprar, vender y tener, así esto último, esté reservado únicamente para los facilitadores de los medios de emprendimiento, dadas las ya sabidas tendencias al castrochavismo, demostradas por los pueblos ancestrales de antes de la pandemia. La colaboración del ciudadano ordinario consiste en no objetar, ni mucho menos oponerse vía marchas o protestas, a los designios de la muy ilustrada clase gobernante, que sólo busca el bien del empresariado, perdón, facilitadores de los medios de emprendimiento, a fin de que; a cambio de unas mínimas ganancia, le haga el favor a la comunidad de emplearla, o al menos de permitirle que emprenda, por ahora en las casas, desde sus dispositivos comprados a plazos.

Finalmente, si usted estimado lector o lectora, cree que lo descrito líneas atrás, es el producto de algún tipo de desvarío atribuible a un estado de alteración causado por SPA o la sedación prescrita para el tratamiento de covid del autor de estas notas; permítame conminarlos a hacer caso omiso de ellas y a dejarse arrastrar por las invitaciones publicitarias pagadas por Fenalco, Andi, Cotelco, Asocaña y demás eminentes agremiaciones del empresariado (facilitadores de los medios de emprendimiento) para que acabe de gastar sus escasos recursos económicos en las compras de última hora, celebre a rabiar el triunfo del América, del Cali o Millonarios, los goles de Yerri, James o Duván, así como la vestida del año viejo.

No olvide invertir el dinero suficiente en la compra de la necesaria y alegre pólvora, haga caso omiso de las medidas nazis de desesperados alcaldes y alcaldesas, de ley seca y toques de queda, aprovisiónese de hectolitros de cerveza, ron, aguardiente o lo que su billetera virtual le permita y por lo que más quiera, amontónese, júntese en caravanas, invite a todo el mundo, sin tapabocas, con las manos sin lavar…Eso sí, no preste atención a noticias falsas o pos verdades acerca de que los trabajadores de la salud o se están muriendo o están renunciando, que las camas UCI, están casi ocupadas y que ya no hay medicamentos para aliviar los males de la peste, todos esos son inventos de gente que no quiere el progreso ni la reactivación económica. Lo de usted es el emprendimiento y la felicidad….así sea apestado o cremado; sin la compañía de sus seres queridos.

Se acabó el 2020 y no aprendimos. Feliz año nuevo.

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