SE HONRÓ LA MEMORIA.

Por: John Chalarca –

Muchas cosas han sido objeto de análisis por estos días con el resultado electoral de Gustavo Petro y Francia Márquez, lo que representa que una caucana del Talante de la vice ocupe tan altas dignidades evoca las luchas históricas de la mujer y de las etnias caucanas en el territorio en busca de la tan esquiva paz.

Los resultados que hoy están trazando editoriales enteros de los medios de comunicación «tradicionales» sembrando un pánico al que ya no se somete el elector es la primera muestra de lo que deberá enfrentar el gobierno de Petro y Francia sin haber tomado posesión aún, el panorama se torna difícil, pero hemos visto del mismo modo que se afrontó la campaña, que con altura se le ha contestado a cuestionamientos con la altura y la precisión que se requiere de quienes dirigirán a Colombia los próximos 4 años.

Las memorias de los jóvenes asesinados en el estallido social se honraron en las urnas, por ellos, su sacrificio y el dolor que se le produjo a una generación que depósito no con odio, ni con rabia un voto sino con esperanza y decisión la necesidad de un cambio que se espera se de con la consecución del gran pacto nacional e histórico en Colombia, Dillan Cruz y Lucas Villa son iconos de la lucha juvenil y social que determinó en gran medida lo que ocurrió el pasado domingo, pero sin duda ha sido un golpe de autoridad popular con el ejercicio del voto a la politiquería y a los corruptos vándalos que despojaron a una generación completa de la dignidad, de la educación, de la cultura y de la credibilidad en las instituciones, el miedo ya no será más un polvorín para reclutar votos.

Así las cosas, los retos de unidad del país serán cada vez más grandes, superar la polarización dependerá en gran medida también en cómo los que apoyaron esta propuesta de gobierno ayuden a esa otra mitad del país a unirse en torno a una sola Colombia y no seguir en una confrontación de ideales, porque el propósito ya se logró, hay que refrendar las premisas del pacto histórico con reconciliación y aceptación de aquel que piensa diferente, que sea las acciones y políticas de gobierno avalando la confianza de quienes dieron su voto y ayudando a quienes no lo hicieron a reconocer la importancia de la transición de poder, que no debe verse solo de que la derecha lo ha perdido y la izquierda lo ha tomado, es la transición del poder popular sobre los dirigentes, la decisión y la fuerza en busca de la libertad e igualdad social lo que imperó.

La democracia colombiana sigue dando lecciones de valor que deben potenciarse, por eso, lo que se avecina en las regiones es importante afrontarlo con la misma disposición frente a la importancia de la participación en la elección de quienes van a acompañar desde las regiones el gran propósito de cambiar a Colombia y pontenciar la vida.

Honrar la memoria es no olvidar que fue la corrupción la que nos dividió, y es el cansancio y la decisión la que nos une.

«A los hombres no los separan sus ideales, los separan sus intereses»